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RESEÑA DE BERTA TARACENA, 1989
Las obras recientes, 22, que hoy expone en el Museo de la Ciudad de México, son una critica al erotismo un poco desviado de políticos, banqueros, actrices, favoritas y diversos personajes arrastrados por la publicidad del tema.
Los protagonistas de sus galerías son ardientes y provocativos, ladinos y conscientes de aprovechar la ocasión que se presenta. Hay complicaciones sugeridas con símbolos de animales y escultura antigua, pero esto contribuye a desenmascarar la hipocresía, creándose una atmósfera más que de complacencia, de interrogación.
Colores corpóreos y enardecidos dan lugar a gamas más frías: azulinos irisados, rosas perlas, en los que parece flotar un eco de la ascendencia china del artista. Por su tono introspectivo y su veracidad inmediata, la pintura de Chong Neto ocupa su lugar en el panorama del arte americano, al lado de las expresiones trascendentes por su tinte humanista.

RESEÑA DE JOSÉ GÓMEZ SICRE, 1992
La pintura de Chong Neto siempre se manifiesta con igual tersura; su técnica de esfumados da a sus composiciones una acariciante ingravidez de algodón o humo. Es sensual, sin importar el tema, ya sea un paisaje o un bodegón y, mucho más, si es un retrato de mujer o desnudo.
La materia que ofrece es penetrable, puede hincarse pero no se vacía. Al punzarla no parece desvanecerse, no se deteriora. Con esto intento significar que la materia traspuesta por Chong Neto en su visión plástica es de firmeza inmutable, sin que nos preocupe el volumen de lo que figura en sus lienzos o en sus dibujos impecables.
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