Lo dice sin la reverencia característica con la que suele mencionarse a García Márquez porque, entre otras cosas, asegura que "Gabito no influyó de ninguna manera en la música vallenata", sino que, por el contrario, fue la música de acordeones la que dejó una huella imborrable en la vida y obra del escritor.

"Gabito llegó a mi casa porque mi papá era paisano de su papá", dice Escalona y agrega que Gabo no perdía oportunidad de oír las historias de su padre, el coronel Clemente Escalona, sobre la Guerra de los Mil Días. Escalona interrumpe la narración de sus recuerdos al lado de Gabo y le pide a su amigo Carlos Alberto Atehortua, que se encuentra presente en la entrevista, que lea un fragmento de Viaje a la semilla, la biografía que Dasso Saldívar escribió sobre el Nobel.
Atehortúa cuenta que desde el momento en que Escalona supo que tendría que hablar de su amistad con Gabo, buscó el pasaje del libro en el que Saldívar hace referencia a los viajes por Magdalena, César y La Guajira, que hicieron juntos entre 1950 y 1953.
Abre la página 272, lee algunos de los argumentos que Saldívar expone a propósito de la forma como el compositor vallenato influyó en la obra de García Márquez y hace un especial énfasis cuando lee: "Esa música le era tan indispensable para vivir como el mismo aire del Caribe. No solo para vivir, para escribir".

De esos viajes, Escalona recuerda: "Nos íbamos por las caserías, las veredas, los pueblos y ahí cantábamos, a él le encantaba cantar, él canta mejor que nadie. Comíamos sancocho con gallinas criollas de tres libras. Gabito era tímido sin ser tonto, respetuoso con los mayores, muy chistoso siempre, muy observador, muy preguntón y me pedía que le presentara a los viejos para que le contaran cuentos. Después, compartimos las amistades de La Cueva: Alejandro Obregón, Germán Vargas y un grupo de intelectuales que generaron el panorama cultural de Colombia y de Suramérica".

Escalona cuenta que cuando García Márquez ganó el Premio Nobel, le dijo al entonces Presidente de Colombia, Belisario Betancur: "Quiero que vengan Rafa y los hermanos Zuleta".
"Eso fue una novedad allá -subraya el autor de La casa en el aire-. No hubo música de cámara sino vallenato", y muestra un grupo de partituras y letras de canciones entre las que se encuentra El vallenato Nobel, la canción que compuso al regresar de Estocolmo y en cuya frase final se escucha: "Gabo me ha invitado a su fiesta y esto para mí es un gran honor, fui con los hermanos Zuleta pa' que el rey oyera acordeón".