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La mirada de Ícaro
Por Ricardo Segura J.
El Premio Miró 2000 de la sección poesía justamente adjudicado al escritor Pedro Rivera por su obra La mirada de Ícaro, constituye un texto poético original en su estructura, iconoclasta en su insurrección contra el canon poético vigente, fundado unilateralmente en la belleza de la expresión, y, por último, estimulante para propiciar reflexiones sobre la proteica realidad del fenómeno poético.
Tributario de la información accesible por las redes de Internet, el laureado texto de Rivera reconstruye poéticamente la evolución del pensamiento humano desde la prehistoria del homínido hasta la historia antigua griega, asiento de la cultura occidental. Esta información funciona en dos versiones: como paratexto orientador de la lectura y como poesía en donde el referente textual se transmuta en arte verbal, espacio que imbrica la filosofía, la historia y la poesía.
Las acotaciones paratextuales y el texto poético fundan una ironía singular, ya que la información que navega a través de las redes informáticas -prodigio de la tecnología- es rescatada y se le otorga un sentido lírico-pragmático para cuestionar el imaginario de las divinidades de la cultura griega, al compás que se devela la conquista racional del mundo. Por otra parte, hay alusiones en contrapunto entre el pasado y el futuro: el sistema ecológico de hoy es vaticinado y contrastado con la realidad límpida del cielo mediterráneo.
En el fragmento que presentamos a continuación, la prosa y la poesía difuminan sus lindes y construyen un cuadro poético de serenidad y equilibrio; el pasado y el futuro perfilan sus contrastes, mientras que la naturaleza cumple su ciclo eterno, el hombre con su mirada soñadora abre una fisura gloriosa hacia el futuro:
Todo es azul y verde y limpio
Porque todavía no existen las usinas
Sólo humo de fogones empedrados disipan cúmulos y estratos
La lluvia arrastra aroma de eucaliptos
(y heliotropos pútridos
Lobos noctámbulos ladran a la luna en (las márgenes del Nilo
Mientras un hombre solo, en cuclillas,
Desde la ventana de su casa en (Alejandría,
Contempla el mar Mediterráneo:
Imagina las navegaciones del futuro (humano a las estrellas.
El mensaje traduce el viejo anhelo de Ícaro que vaticina las futuras épicas siderales del hombre.
También el poemario es una incitación a pensar sobre las últimas realidades de la vida humana, experiencia que garantiza nuestra humanidad en un mundo donde los bienes materiales y espirituales llegan enlatados para su consumo masivo. Esto reitera el rasgo pragmático de este libro poético que pretende despertar al lector de sus ilusiones postizas. La poesía discurre con una transparencia serena y equilibrada en donde la filosofía y la poesía se imbrican en una conjunción estética novedosa en el quehacer poético panameño. Esta simbiosis de ambos discursos tan vieja como los antiguos filósofos -Parménides y Heráclito, entre otros- deviene del carácter crítico de ambas actividades que transitan por las frágiles veredas de la verdad humana.
El hibridismo textual de La mirada de Ícaro es parte de la compenetración de discursos disímiles propia de la posmodernidad vigente que ha derrumbado las fronteras cognoscitivas y la linealidad de los discursos, además de cuestionar el esteticismo absolutista y la incomunicación de los géneros. Por ello este texto poético amerita un debate científico y de altura, pues cuestiona los fundamentos de la poesía tradicional, el esteticismo, entre otros temas. He ahí, a mi ver, el auténtico valor de esta obra poética.
(Tomado de El Búho, Suplemento del Panamá América en línea, Abril 2001)
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