ARTÍCULOS DE OPINIÓN

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El Animal Político Panameño de Pedro Rivera O.: una lectura.
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¿Desarrollo nacional sin cambios estructurales?

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LA NACIÓN PANAMEÑA EN SUS ESPACIOS: CULTURA POPULAR, RESISTENCIA Y GLOBALIZACIÓN *

Nilsa Justavino de López, M.A.
Profesora y pintora 

Al iniciar la lectura del ensayo de Damaris Serrano, La Nación panameña en sus espacios: Cultura popular, resistencia y globalización, me vino a la mente un escrito del laureado poeta estadounidense Robert Frost, “The mending wall”, del que yo he hecho una traducción libre y he titulado el “Muro de la rectificación”.

El Muro de la rectificación
(The mending wall)
Robert Frost (poeta estadounidense) 

Algo hay que rechaza la construcción de un muro,
que impulsa al suelo henchido del invierno
a empujar los cimientos,
y esparcir sus rocas grandes bajo el sol;
abriendo grietas que le dan paso
a dos personas, a la vez.
El tráfago de los cazadores agrega su contribución.
Tras ellos, he reparado y cerrado las brechas—
No queda piedra sobre piedra,
prestos a sacar la liebre del escondrijo
para complacer a la jauría.  Las brechas, insisto
no se ha visto quién las hizo, ni qué voz cuenta del hecho.
Mas al llegar la primavera
tiempo es de rectificar, y allí se encuentran.
Dejo el mensaje a mi vecino
residente allende al cerro;
y en una fecha precisa nos encontramos a recorrer el límite
e interponer la cerca entre nosotros, otra vez.
El muro prevalece entre nosotros mientras avanzamos.
A cada quien las piedras que le corresponde reponer.
Unas monumentales y otras, guijarros apenas
y hemos de invocar un hechizo para que guarden
equilibrio, después cuando tornamos al camino
y permanezcan…
Nuestros dedos encallecen al ponerlas.
Solo es otro nuevo juego al aire libre
cada quien de su lado.  Es mucho más que eso:
El muro está donde no se necesita:
Lo de él es un pinar y lo mío, un manzanar.
Mis manzanos jamás transgredirán
para crecer bajo sus pinos, le digo.
Él contesta: “Las cercas fomentan la buena vecindad.”
Inquieto en mí el espíritu travieso, insisto
tal vez pudiera cambiar su parecer:
“¿Por qué fomentan la buena vecindad?”
Es costumbre de los pastizales. Aquí no hay criaturas del pastizal.
Antes de construir un muro quisiera saber
qué es lo que incluyo o qué es lo que excluyo
y a quién podría ofender.
Algo existe que se opone a los muros,
que los quiere derribar.  “Los duendes”, le diría.
Empero, duendes no  son; mejor que lo decida por sí mismo.
Lo miro allí,
cargando piedras tenazmente por la manga,
una en cada mano, cual cavernícola armado.
Se desplaza, me parece, en una penumbra
ajena  a la de bosques y las sombras de los árboles.
No dejará detrás la tradición del padre,
y dirá nuevamente, después de mucho elucubrar,
“Las cercas bien hechas fomentan la buena vecindad”.

                        (Traducción libre de Nilsa Justavino de López)

Este poema narrativo que el autor escribiera en su recorrido desde la urbe (San Francisco, su ciudad natal)  a lo rural en el sur de los Estados Unidos, contempla con un ojo escudriñador las áreas agrícolas, y las comunidades de negros y blancos sumidas en la pobreza y la indigencia posterior a la guerra civil americana, y la lucha de los pobladores por mantener su dignidad, aun en las peores condiciones.  En su andar Frost se enfoca en las barreras de la desigualdad, en la incomunicación de los vecinos distantes y sobre todo, en la indiferencia e ignorancia, el abandono de poblados enteros producido por la industrialización del norte al concluir una actividad comercial o industrial y el subsiguiente desplazamiento hacia las ciudades  en búsqueda de mejores oportunidades, con el consecuente hacinamiento de las urbes y la aparición de los guetos y las ciudades interiores (inner cities).

Frost escribe “Mending Wall” en 1948, en la primera mitad del siglo 20, sugiriendo que los hombres mantienen límites aun cuando es difícil entender o justificar su existencia. Inicia diciendo: “Algo hay  que rechaza la construcción de un muro…” a modo de protesta, con el  puño cerrado, levantado frente a la imposición, a la limitación del libre albedrío, a la libertad y el respeto. El muro manifiesta el cerco emocional que separa a la gente y que se debe derribar.  Demarca virtualmente las diferencias sociológicas, económicas, políticas, hegemónicas que impiden la construcción de relaciones duraderas, mientras exista la insatisfacción entre individuos, que por lo mismo, no se consideran semejantes. 

Damaris Serrano, en  La Nación panameña en sus espacios: Cultura popular, resistencia y globalización remarca en su ensayo el mismo criterio de Frost en los inicios del siglo 21, hace observaciones sobre la identidad cultural y dignidad de la nación panameña y sus líneas divisorias, a través de la literatura casi 60 años más tarde, y el muro de la rectificación, a mi modo de ver, es lo que en su libro se constituye “la cerca/horizonte”, la franja de zona limítrofe, la lucha de marginales y hegemónicos, la subalternidad, el punto para-mirar-al-otro, la ciudad amurallada, la ciudad modernizada, la ciudad semáforo, la Avenida de los Mártires.” 

Hay tres ejes fundamentales en su planteamiento: la ciudad amurallada/ ciudad semáforo, la cerca  y las luchas nacionalistas con su consecuente incidencia en la formación de la identidad y nacionalidad panameña y el desequilibrio entre poder y la sumisión.  La Nación panameña en sus espacios: Cultura popular, resistencia y globalización  es un libro escrito con pasión académica, con extrema pulcritud investigativa, con amor por la educación de la cultura. Es el producto de una exploración en bibliotecas, de una búsqueda de entrevistas personales, de encuentros y de intercambios con autores, de lectura de documentos históricos, sociológicos, políticos y muchos otros temas pertinentes.   Es un trabajo que revela largas horas dedicadas a fichar obras: poemarios, textos, ensayos, compendios literarios de los poetas y artistas y temas concomitantes.  Hay una lectura minuciosa, respetuosa de las obras de los escritores de la lírica y la voz musical en la segunda mitad del siglo 20.  Es un estudio ejecutado con una indiscutible objetividad y basado en las más recientes teorías de análisis e interpretación literaria.  Este libro encierra en 220 páginas el escudriñamiento del alma de la nación, hecho con un voyeurismo exquisito de los actos creativos, amatorios, heroicos e imaginarios de los poetas/artistas/cantautores y sobre todo de los supervivientes más sobresalientes del cerco y de la cerca, los escritores panameños posmodernistas del siglo 20 y los albores del 21.

Este libro esta escrito  para el erudito y el aprendiz; para el lector común y para el maestro, sobre todo para el maestro de literatura y el de ciencias sociales. Es una visión, más que literaria, sociológica e histórica—una revisión de la identidad nacional a través de la disección del corpus literario de sus mejores juglares.

La Nación panameña en sus espacios: Cultura popular, resistencia y globalización  educa.  Nutre el alma, obliga a la reflexión sobre nuestra identidad y estatus de nación diversa; ilustra sobre nuestra  gran cultura multiétnica, transnacional y globalizada desde la colonia.  Caracteriza con sagacidad y ameno estilo las luchas de un pueblo por mantenerse digno ante el agobio de los intereses creados, las imposiciones del neocolonialismo y en las  palabras de la autora, “los males que sembró el imperialismo”. Obliga al seguimiento o a la búsqueda de otros nichos de información y documentación. 

En las palabras de Frost, “Algo existe que se opone a los muros, /que los quiere derribar.”  El mayor logro de La Nación panameña en sus espacios: Cultura popular, resistencia y globalización, finalmente, es que nos hace trascender el muro de la penumbra literaria y nos  instila el respeto por nuestros escritores, la admiración por su incansable lucha en la denuncia de la injusticia, por la legitimación de una identidad y unidad nacional, y una mejor comprensión de quiénes somos, de dónde venimos y hacia dónde vamos.

The Mending Wall

By Robert Frost
 Something there is that doesn't love a wall,
That sends the frozen-ground-swell under it,
And spills the upper boulders in the sun,
And makes gaps even two can pass abreast.
The work of hunters is another thing:
I have come after them and made repair
Where they have left not one stone on a stone,
But they would have the rabbit out of hiding,
To please the yelping dogs. The gaps I mean,
No one has seen them made or heard them made,
But at spring mending-time we find them there.
I let my neighbor know beyond the hill;
And on a day we meet to walk the line
And set the wall between us once again.
We keep the wall between us as we go.
To each the boulders that have fallen to each.
And some are loaves and some so nearly balls
We have to use a spell to make them balance:
'Stay where you are until our backs are turned!'
We wear our fingers rough with handling them.
Oh, just another kind of out-door game,
One on a side. It comes to little more:
There where it is we do not need the wall:
He is all pine and I am apple orchard.
My apple trees will never get across
And eat the cones under his pines, I tell him.
He only says, 'Good fences make good neighbors'.
Spring is the mischief in me, and I wonder
If I could put a notion in his head:
'Why do they make good neighbors? Isn't it
Where there are cows?
But here there are no cows.
Before I built a wall I'd ask to know
What I was walling in or walling out,
And to whom I was like to give offence.
Something there is that doesn't love a wall,
That wants it down.' I could say 'Elves' to him,
But it's not elves exactly, and I'd rather
He said it for himself. I see him there
Bringing a stone grasped firmly by the top
In each hand, like an old-stone savage armed.
He moves in darkness as it seems to me~
Not of woods only and the shade of trees.
He will not go behind his father's saying,
And he likes having thought of it so well
He says again, "Good fences make good neighbors."

* Este texto corresponde a la presentación realizada por Nilsa Justavino, de la obra de Damaris Serrano, La Nación panameña en sus espacios: Cultura popular, resistencia y globalización, Mención de Honor del Premio Miró de Ensayo 2004, publicada en el 2006 por la editorial Mariano Arosemena (Instituto Nacional de Cultura - INAC)



   


 

 


                                  

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