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La mirada de Ícaro, Premio Miró 2000 de poesía |
La mirada de Ícaro, Premio Miró 2000 de poesía
Por Alfredo Figueroa Navarro
Opera el libro una " ruptura epistemológica" con toda la obra poética anterior de Pedro Rivera cuyas producciones leíamos desde 1970 y a cuyos recitales asistíamos a la sazón en el Auditorio del Colegio de Abogados.
Para nosotros, la poesía del Pedro era, ante todo, Mayo en el tiempo y Los pájaros regresan de la niebla. Irrumpía su estro como una voz de protesta nacionalista emanada del Instituto Nacional y se originaba en las jornadas de mayo de 1958. Luego Pedro fue sinónimo de buen cine universitario, de revistas memorables como Formato-16, consagradas a la crítica del séptimo arte, de Temas de Nuestra América, de valiosos documentales del Grupo Experimental de Cine Universitario (GECU) y de finos relatos.
Posteriormente, Pedro ha estimulado a jóvenes universitarios a escribir. A sus talleres asistieron Consuelo Tomás, Aby Martínez, Moisés Pascual, Pablo Menacho y tantos más.
Ha suscrito libros importantes en prosa de feroz crítica política y social. Su talento crítico e inconforme le ha dictado infinidad de páginas y se mantiene actuante, cada domingo, a través de una columna del suplemento Tragaluz, del diario El Universal en que también colabora en sus secciones de opinión.
Ha divulgado la cultura y la literatura panameña en grado eminente alternando la obra creativa propia con el espaldarazo a los escritores maduros y novísimos.
También le hemos visto décadas luchando en la Imprenta Universitaria, entre máquinas inmensas y computadoras, velando por la pulcritud de sus desplegados y ediciones, en cordialísimo diálogo con los operarios y prensistas.
Ha querido romper con su obra anterior Pedro al plantearse temas inéditos como el de la evolución del hombre desde el homínido de hace dos millones y medio de años antes de nuestra era. Examina el nacimiento del homo erectus, del homo sapiens, de la civilización griega, de la filosofía orgánica, sustento de la civilización occidental y revisa los pensares de Anaximandro, Pisístrato, Pitágoras, Parménides, Heráclito, Pericles, los sofistas, Anaxágoras, Protágoras, Gorgias, Sócrates, Demócrito, Hipocrátes, Platón, Aristóteles, Aristarco, Arquímedes y Euclides.
En veintisiete composiciones desgrana Pedro la eclosión del conocimiento humano deteniéndose en el milagro de Grecia. Su trabajo es inusitado en Panamá donde el tema que le desvela inspiró a pocos (quizás las excepciones sean José de Jesús Martínez y Tobías Díaz Blaitry).
En un ambiente donde poner a pensar provoca alergia, la empresa de Pedro resulta temeraria. Aquí ya no evoca caminos primigenios (soberanía, nacionalismo) sino que se explaya sobre el pensamiento filosófico y su epifanía en Grecia.
Valdría la pena que, en próximas calas, llegue hasta el mundo contemporáneo de la postmodernidad y de la globalización.
En todo caso, poetiza con éxito Pedro Rivera esos momentos estelares de la civilización occidental dando un vuelco a sus modos expresivos. Saludable porque no se repite, porque se renueva escapándose de la antigua semántica y porque, en una edad tan poco filosófica, resucita la lección de los titanes del pensamiento universal.
Universidad de Panamá, 6 de febrero de 2001.
(Tomado de Abril 2001 El Búho Suplemento del Panamá América en línea)
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