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BOQUETE JAZZ FESTIVAL
Rogelio Reyter Vogel
Además del Panamá Jazz Festival, que lleva cuatro años consecutivos, existe otro evento de excelencia musical que reúne músicos jazzistas, de Panamá y de otros países. Me refiero al Boquete Jazz Festival, que en su primera versión, 2007, tuvo como protagonista a un gran exponente del jazz, dentro y fuera de Panamá: Carlos Garnett.
Fueron tres días de intensidad rítmica y armónica donde los que asistieron se llevaron grandes impresiones sobre la capacidad que desplegaron los organizadores de dicho festival al reunir a músicos como Garnett; Gianni Bardaros y su Sinestic Jazz, quienes viajaron desde Dinamarca para su presentación; el grupo Blue Note Jazz Quartet de Panamá, formado por experimentados músicos como José Maturell, Rogelio Reyter, Álvaro Maturell y Eduardo Irving; además, Dubaran Jazz Trio, integrado por músicos que radican en la provincia de Chiriquí.
El primer día de concierto, Garnett abrió el evento con temas en los que hizo gala de la expresividad que lo caracteriza en la ejecución de su instrumento, el saxofón tenor, dejando perplejos a asistentes y a músicos convocados.
El segundo día, a nuestro modo de ver, fue el más interesante porque fue el día de las combinaciones rítmicas. Es decir, con la presentación del Blue Note Jazz Quartet (que inicia la sesión del segundo día) se le ofrece al público un tratamiento diferente, alejado de la forma tradicional de abordar los temas estándares del jazz. El público esperaba esa noche los instrumentos tradicionales del jazz (batería, contrabajo, saxofón y piano), pero la sorpresa y el agrado al final de la presentación fue que experimentaron que existe otro sabor y otro tratamiento para el jazz.
Este tratamiento se moldea en torno a una combinación de instrumentos poco comunes en jazz estándar, como lo son la guitarra de jazz (cuerdas de alambre), el saxofón soprano, tenor y flauta, la sección rítmica compuesta por tambores afrocubanos combinados con algunos aditivos de la batería, como el Hi hat y el platillo Ride. Esta combinación dio un sabor afro-caribeño con toque de jazz-estándar e impregnado por los solos extravagantes, violentos y profundos de percusión que hicieron rugir a los presentes, haciendo de esta presentación del Blue Note Jazz Quartet la nota exótica del festival.
Por su parte el grupo danés liderado por Gianni Bardaros (magnífico saxofonista) cerró la noche y ofreció temas, en su mayoría de la autoría de Bardaros, con el clásico aire europeo. El tratamiento musical que este grupo hace de los temas demostró que, en estos tiempos, hablar sobre qué grupo es mejor que otro es difícil, porque los elementos que emplea este grupo danés, como los tiempos atrasados, la forma de abordar los solos, las transiciones para los solos, los volúmenes sonoros, etc, son utilizados por grupos que se encuentran en los más altos niveles de excelencia y seriedad musical.
Yo, como músico participante del BJF y que me ufano de haber escuchado en buenos escenarios a grandes artistas del jazz, quedé impresionado con la forma en que Sinestic Jazz presentó su trabajo. Pero lo que más me sorprendió fue que al día siguiente, reunidos en la misma mesa, a la hora del desayuno, un músico (de otro grupo) se nos acercó y le preguntó a Gianni Bardaros que cómo clasificaría él (Gianni) su música, a lo que Gianni le respondió: "yo no encajono mi música, solo trato de hacer música", a lo que asentí.
Vaticino que este festival, en un futuro cercano, se perfilará, por muchas razones, como un festival al que muchos grupos del mundo desearán asistir. Principalmente, porque, según conversé con el anfitrión Antonio Singh, los festivales serán, como el del 2007, dedicados a personajes del jazz y el arte. Para la gente es muy grato ver al artista al que se le rinde homenaje haciendo su música e interactuando con el público que asiste a la presentación. Esto le dio gran dinámica al festival.
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