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INTERVENCIÓN ANTE EL CONCEJO DE MEDELLÍN, CON MOTIVO DE LA IMPOSICIÓN DE LA ORDEN, JUAN DEL CORRAL
Honorables concejales de la ciudad de Medellín, señores periodistas, ciudadanos:
Quiero expresar nuestro sincero agradecimiento a esta Corporación por el otorgamiento de la Orden Juan del Corral, en la categoría de oro, que honra nuestro trabajo y valora con justicia nuestra propuesta poética dirigida desde hace 25 años a la ciudad y al mundo.
Y también quiero agradecer al Concejo de Medellín, en nombre propio y de mis compañeros de la organización del Festival internacional de Poesía de Medellín, por haber defendido vigencia tras vigencia el presupuesto que le corresponde anualmente al Festival, cuyas partidas fueron eliminadas o reducidas al final de todas las Administraciones Municipales anteriores, sin excepción, incluyendo la de Luis Pérez.
El Festival Internacional de Poesía de Medellín nació como expresión de nuestro deseo de crear en esta ciudad un espíritu alterno a la extrema violencia en que se ha debatido nuestro país durante las últimas décadas de la historia nacional. Baste saber que el Festival se fundó en medio de las explosiones de las bombas y carros bombas que sacudían a Medellín, en los días de la guerra entre el Cartel de Medellín y el Estado Colombiano, cuando las agencias internacionales de noticias fabricaron una leyenda negra sobre esta ciudad y se la rotuló como Capital Mundial del Narcotráfico.
En contraposición a esta circunstancia trágica, desde 1991 el Festival Internacional de Poesía de Medellín gestionó la presencia de 747 poetas de 131 naciones, quienes celebraron 907 lecturas de poemas en más de 30 ciudades colombianas, configurando el público más multitudinario y ávido de la poesía en el mundo, lo cual le ha significado a Medellín el título de Capital Mundial de la Poesía, en periódicos y revistas de todos los continentes.
Pero el Festival no se ha detenido en su expresión nacional. Nuestra acción poética ha traspasado las fronteras nacionales y así hemos asesorado la creación del Festival Mundial de Poesía en Venezuela. Hemos compartido nuestras bases de datos, contribuyendo decisivamente al desarrollo de festivales internacionales de poesía en Argentina, El Salvador, Costa Rica, Nicaragua, e inspirando el nacimiento de nuevos Festivales en Portugal, Costa de Marfil, Sudáfrica y Nueva Zelanda.
La Fundación Right Livelihood Award, con sede en Estocolmo, ha comunicado oficialmente el 28 de septiembre pasado, que un jurado compuesto por diez personalidades internacionales, tomó la decisión de otorgar el Premio Nóbel Alternativo en 2006 al Festival Internacional de Poesía de Medellín, "en reconocimiento al coraje y a la esperanza en tiempos de desesperación" entre 73 candidatos de 40 naciones, activistas por la verdad, la paz y la justicia social.
El jurado sustentó su determinación de conceder este premio mundial al Festival Internacional de Poesía de Medellín en el presente año "por probar que la creatividad, la belleza, la libre expresión y la comunidad pueden florecer y superar incluso los temores más profundamente afianzados, así como la violencia".
Los organizadores del Festival Internacional de Poesía de Medellín deseamos manifestar nuestro orgullo legítimo y nuestra alegría por el otorgamiento del Premio Nóbel Alternativo a nuestra organización, que constituye intrínsecamente un reconocimiento magno a la valerosa juventud colombiana, que ama apasionadamente la vida y la poesía, y que ha colmado los escenarios del Festival año tras año con el deseo ferviente de contribuir a crear una nueva vida y realizar -en un país renacidoel sueño inmemorial de la poesía, de la libertad y de la justicia social cumplida.
El Premio Nóbel Alternativo 2006 concedido a nuestra organización es también un reconocimiento al papel histórico de la poesía y del espíritu, en oposición a la cultura de la muerte que tiene su origen en las autoritarias esferas del poder nacional y transnacional. La importancia que la cultura y la poesía en la búsqueda de la paz, tienen de cara al mundo, ha merecido este reconocimiento mundial, que es una honra para el país. Pero lo sería mucho más para un país en paz.
Este premio conlleva la reafirmación de un compromiso del arte y la poesía con la búsqueda de una paz digna, democrática, con justicia social, con plena vigencia de la soberanía, con plena defensa de sus recursos naturales para bienestar de todos los colombianos y la autodeterminación del pueblo colombiano.
Es nuestro deseo agradecer al H. Concejo Municipal su apoyo persistente desde 1993 y su comprensión de la fase avanzada del proceso cultural que el Festival Internacional de Poesía de Medellín orienta en esta ciudad y en el país. La cultura se opone a la barbarie y por eso debemos profundizar el trabajo hacia la creación de una nueva sensibilidad y de un nuevo espíritu en nuestro país y en nuestra ciudad, de una nueva conciencia social del entorno, de la unidad humana, de nuestra historia, una conciencia renovada de las responsabilidades colectivas que nos deben llevar a promover la instauración de un espíritu dialogante para alcanzar la paz en Colombia.
Pedimos al H. Concejo de Medellín aumente en justicia el aporte anual al Festival Internacional de Poesía. Hemos invitado a varios Premios Nóbel de Literatura para la décimo séptima versión del Festival en 2007 y traerlos será bastante costoso. Para nosotros es vital asimismo desarrollar un movimiento masivo de talleres de poesía y de lecturas de poemas en Medellín y en el área metropolitana mes a mes en los años venideros, con la participación activa de los poetas y publicaciones poéticas de la ciudad. Ya se ha evidenciado ante el mundo la importancia de la realización anual del Festival Internacional de Poesía de Medellín. Ahora se trata de estructurar un poderoso ciclo de encuentros poéticos mes por mes. Se trata de realizar una revolución poética en la conciencia, en el lenguaje y en la sensibilidad de cientos de miles de habitantes de la ciudad. Lo que se quiere es ahondar en las transformaciones individuales y colectivas de los habitantes de esta ciudad, cimentadas en el espíritu de la poesía, prueba y huella de la evolución humana.
La poesía debe ser hecha por todos, escribió en el siglo XIX Isidoro Ducasse. La poesía no es un adorno en el escaparate de una casa. Es la claridad de la comprensión sobre lo que significa la transformación del alma humana y la energía para realizar esta transformación. No se trata, honorables concejales, de lavarle la cara a la ciudad ante el mundo. Se trata de transformar el espíritu profundo de Medellín, se quiere y se puede transformar la pulsión de muerte en que hemos vivido en una pulsión creadora y desencadenante de la vida y de la solidaridad humana. Se trata de que Medellín sea la ciudad pionera de la paz en Colombia.
La guerra actual se ha prolongado durante casi medio siglo. No hay un definitivo vencedor en el campo de batalla en que se han convertido las ciudades y campos de Colombia, y se acrecienta el número de muertos, heridos, desaparecidos, desplazados, secuestrados, viudas, huérfanos y mutilados. Se evidencia el insoportable deterioro del país, representado en el aumento progresivo y doloroso de la miseria material, cultural y ética de la sociedad colombiana. No obstante la actual no es la primera ni la única guerra que ha padecido Colombia.
Puede decirse que nuestro país no conoce la paz. A la guerra entre centralistas y federalistas entre 1812 y 1813, se sumaron la guerra civil de 1828-1829, la de 18301831, la guerra de los conventos de 1839, la guerra de los supremos de 1840-1841, las guerras civiles de 1851, 1854, 1860-1862, 1876-1877, 1885, 1895, la Guerra de los Mil Días de 1899-1902 que nos arrebató a Panamá y las vidas de 120.000 compatriotas, entre una población incipiente de tres millones de colombianos. Y otras nueve grandes guerras civiles en el siglo XX. Para variar: guerra contra el Ecuador, guerra contra el Perú. Insurrección popular y cientos de miles de muertos desde 1948. Creación de guerrillas liberales y de grupos paramilitares. Golpes de estado. Bombardeos sobre Marquetalia e incontables lugares de la geografía nacional que originaron la fundación de las FARC en 1964. Fundación del ELN, EPL, ERP, Quintín Lame y un archipiélago de grupos rebeldes. Plan Lazo. Plan Colombia. Plan Patriota. Genocidio de 4.000 dirigentes y militantes de la UP. Tres millones de desplazados. Un río de sangre no cesa de cruzar bajo los puentes. Es la guerra más antigua del mundo actual y una de las más prolongadas de la historia humana. Nadie sabe cuántas vidas se han perdido inútilmente en las sucesivas confrontaciones bélicas entre colombianos, desde la primera independencia hasta el presente. Puede decirse que nuestro país no conoce la paz.
Son alentadores los esfuerzos de acercamiento entre el Estado Colombiano y el ELN y las FARC. Se demuestra que la vía de la guerra no es el único camino para alcanzar la paz. Que el diálogo civilizado puede recobrar un nuevo y mejor impulso. Hay que atender el clamor por los acuerdos humanitarios inmediatos. Concretamente el despeje de Florida y Pradera, y el acuerdo de su reglamentación. Nuestro deseo es que todos estos acercamientos conduzcan a un solo proceso, que se pueda expresar en una nueva Constituyente para ampliar la democracia, los derechos sociales, la inclusión y la tolerancia.
Los colombianos no estamos condenados a padecer el duro desgaste del armamentismo, cuando aumenta el desempleo, el hambre y el desarraigo. Es preciso desacostumbrarnos al horror de la guerra en el que hemos vivido durante casi 176 años de vida republicana. Para alcanzar una paz más activa que todas las guerras, sin ambigüedad alguna los colombianos debemos reactivar el ejercicio de nuestra voluntad política, movilizarnos multitudinariamente para respaldar el desarrollo exitoso de las conversaciones del Gobierno con el ELN y la realización del intercambio humanitario inmediato entre el Estado Colombiano y las FARC, que despeje el camino al diálogo político creador hacia una solución política negociada entre las fuerzas en conflicto, a fin de que Colombia alcance su primera y definitiva paz, fundada en la independencia nacional y la cumplida justicia social.
Sí, hay que recibir con alegría el Premio Nóbel Alternativo para el Festival Internacional de Poesía de Medellín, y por tanto valorar el reconocimiento mundial hacia la juventud de Medellín, que quiere participar comprometidamente en la tarea de trascender definitivamente una época de terror y violencia. Pero para ello es preciso antes que nada eliminar minuciosamente las causas generadoras de la violencia y de la guerra, que ahora están más claras para todos: la ausencia de soberanía e independencia nacional, la injusticia social, la concentración de la mayoría de las tierras y de la riqueza nacional en unas pocas manos, la corrupción, el desempleo y la inexistencia de una democracia auténtica. Puesto que violencia no es solo la guerra y el terror que ella desata. La violencia surge del hambre, la insalubridad, la ignorancia, la desesperanza, la insolidaridad y el abandono que padecen cerca del 70% de los colombianos.
Debemos construir una ciudad y un país para la poesía y para una vida superior, sin exclusiones, una ciudad fundada en nuevos valores: la verdad, el respeto a la vida, la dignidad, la belleza, la fraterna solidaridad humana, una democracia popular integral y una definitiva justicia social, que abrace a los desposeídos, a los desamparados, a los humillados de siempre y a los expoliados y les restituya lo que merecen.
Al agradecer y aceptar, en nombre de la organización del Festival internacional de Poesía de Medellín, la Orden Juan del Corral del H. Concejo Municipal de Medellín, quien contribuyó tan decisivamente a la emancipación de los esclavos en Antioquia y en nuestro país, expresamos finalmente nuestro deseo profundo y nuestra voluntad de lucha para contribuir a que nuestro país se transforme, al final de esta pesadilla o campo de tiro en que se ha convertido nuestra patria, en la potencia paradigmática, económica, política, cultural y ética, que el mundo entero espera y desea.
Fernando Rendón
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