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RODIN EN PANAMÁ
Más de quince mil personas visitaron una de las exposiciones más importantes de las que se hayan organizado en Panamá: la obra escultórica de Auguste Rodin. La reapertura del Museo Reina Torres de Araúz, en las nuevas instalaciones, se ha iniciado con esta magna exposición auspiciada por el Despacho de la Primera Dama, Vivian Fernández de Torrijos. Las treinta y dos figuras de bronce que conformaron la exposición de la obra de Rodin pertenecen al Museo Soumaya, de México. Esta muestra forma parte de una de las colecciones de Rodin más grandes fuera de Francia, y es la primera vez que sale de México.
Pese a que inicialmente Rodin fue rechazado por las escuelas tradicionales de Bellas Artes, cuestionado por sus métodos y hasta juzgado por sospechas a la honestidad de su talento, Rodin no sólo logra el respeto de sus contemporáneos, sino que gozó de prestigio durante su vida y obtuvo reconocimientos y encargos importantes que trascienden hoy en ambientes y espacios de Francia y del mundo.
Rodin es uno de los innovadores del arte de esculpir. Su controversial figura La Edad de Bronce, en tamaño natural, inicialmente llamada El Vencedor, fue motivo de polémica entre especialistas del arte. Su visión y formas de romper con la tradición revolucionaron la escultura a finales del siglo XIX y principios del XX. Va del romanticismo y realismo al modernismo. Sus obras van del acabado perfecto y realista a la pieza inmersa en la materia, aparentemente inacabada, o la escultura que rompe bruscamente con la realidad para sugerir sólo los rasgos y formas predominantes de la imagen. De Rodin se conservan desde maquetas hasta variadas reproducciones en distintos materiales y en distintas circunstancias. A su método de articular una y otra vez diversas figuras le denominó assemblage. De ahí que encontremos a los Burgueses de Calais en grupo, unidos, separados, de diversos tamaños y aun expresados en detalles de rostros o cabezas monumentales (Cabeza colosal de Pierre de Weissant y Andrieu d´Andres).
La obra de Auguste Rodin muestra la influencia de la cultura clásica y la fusión de las artes. Muchas de sus piezas fundamentales están inspiradas en la literatura. Su obra más conocida, El pensador, se llamó inicialmente Dante pensando, y era parte de una composición monumental inspirada también en la Divina Comedia, de Dante Alighieri: Las puertas del infierno. Esta obra incluye varias de las piezas que luego Rodin recrearía de manera independiente, entre ellas La mártir, La sombra y El beso,obra querepresenta los amores clandestinos surgidos entre Francesca de Rimini y su cuñado Paolo (inicialmente denominada Paolo y Francesca).
Las esculturas de Rodin de Las puertas del infierno recibe otras tantas influencias: Las flores del mal, de Charles Baudelaire y La metamorfosis, de Ovidio. La historia también influirá en sus obras, de ahí que la crónica que narra el sacrificio de los seis nobles que se humillaron para salvar al pueblo de Calais de morir de hambre, quedaran inmortalizados en .Los burgueses de Calais y en las esculturas independientes que recreará de diversas formas y en distintos materiales (Cabeza colosal de Pierre de Weissant y Andrieu d´Andres). Rodin sobredimensiona intencionalmente las manos y los pies de Andrieu d´Andres. Muchas de las obras de Rodin que se observan en distintos tamaños y materiales son originales todas, pues él mismo realizó las reproducciones permitidas que de igual manera podían ser vendidas a distintos compradores.
El tema amoroso y sensual es uno de los tópicos recurrentes en la escultura de Rodin: los movimientos de las piezas del escultor muestran la sensualidad y la pasión de las parejas y el mundo sensorial que las envuelve: El Beso, Juventud triunfante, El beso del fantasma y la doncella, o La eterna primavera capturan la alegría de vivir, la intensidad de la pasión entre hombres y mujeres. Sus profundos estudios de anatomía y su visión revolucionaria de la época lo llevaron a capturar también el erotismo y el cuerpo vital, inspirado según algunos críticos de manera más intensa tras su relación con Camille Claudel. Muestra de ese erotismo es Estudio para Iris, Mensajera de los dioses.
Una selección de esculturas de esta muestra fueron esculpidas por dos alumnos excepcionales de Rodin que aprendieron del maestro y a la vez asentaron su propio estilo: Emille - Antoine Bourdelle (Heracles, el arquero, Torso de la urna, Rodin inclinado hacia atrás) y Camille Claudel (La implorante, El vals, Busto de Rodin). . Su relación con algunas de sus alumnas, lo hicieron pasar de maestro a amante en diversas ocasiones.
El arte de modelar, tallar o esculpir en barro, piedra, madera u otro material es una de las Bellas Artes en la cual el artista se expresa mediante volúmenes y espacios. La escultura es el arte plástico propiamente dicho pues es el arte de modelar figuras y reproducir objetos de bulto. En él, se incluían antiguamente todas las artes alfareras, las de talla y cincel junto con las de fundición y moldeado.
Al iniciar la Gran Guerra, identificada también como la Primera Guerra Mundial, el escultor Auguste Rodin se preocupó por su vida y por su patrimonio, por lo que manifestó: “No me pertenezco, le pertenezco al Estado de Francia”. Clara percepción tuvo Rodin de su obra y de su aporte a las artes.
Recorrer sus obras es tocar con la mirada la fuerza que recorre las pasiones del hombre. Los detalles sensuales de sus esculturas de parejas, o el detalle de Gran mano crispada o de Mano de pianista, nos dejan acaso con la sensación de estar ante la obra de un ladrón de las almas de los seres, pues supo capturar el impulso vital y trasladarlo al objeto, o en su sentido inverso, supo descubrirle el alma a la materia para convertirla en vida. Estar ante El pensador, ese Dante pensando que innumerables veces observamos en los libros de texto, es una forma de viajar y de hacer que la gran cultura universal viaje hacia nosotros. Para nuestro país, tan huérfano de estas experiencias, fue una de las grandes oportunidades que las autoridades de cultura pueden convertir en aciertos permanentes.
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