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CHUCHÚ: EL SOLDADO–POETA VENCEDOR DE LA MUERTE
Humberto Brugiati
Texto inédito
En una de sus “ideas para rodar”, Chuchú señala que “llegará un día en que los soldados harán versos y los poetas aprenderán a disparar”. Para ser consecuente con esta expresión, no como tal, sino como compromiso asumido existencialmente, el poeta Chuchú se convierte en el soldado escolta de OMAR. Y ambos dan las batallas por la dignidad de nuestra patria y por la justicia social en una dualidad de rangos muy diferentes pero de similar jerarquía. Así lo reconocía Omar cuando, ante el asombro de estadistas extranjeros, saludaba, con respeto militar, a Chuchú. Ambos tenían, por supuesto, una alianza insobornable para conspirar y joder al imperio y sus cortesanos. Así, es indesligable de Chuchú, la audaz política exterior de Omar, comprometida con los movimientos de liberación nacionales. Por eso, a Omar antes y a Chuchú ahora, los lloran los revolucionarios del mundo, sin desesperación alguna, con la confianza, de siempre, en la victoria final.
“El Espectador”, de Colombia, al dar la noticia del fallecimiento de Chuchú señaló: “Un lugar estará vacío en todos los sitios donde se apoyan los movimientos de liberación de América Latina: ha muerto un poeta, un vital hombre reflexivo de la condición humana (…)”. Y es así. Pero ese sitio físicamente vacío no es “nada”. Si la vida ha sido creación, la muerte expresa eternidad, trascendencia, infinitud.
Chuchú, en alguna ocasión, señaló que su amor era infinito. Vivía esa infinitud en base a la intensidad profundamente humana de su vivir. Le daba vergüenza, no miedo, morirse. Vergüenza de ser o tener que morirse. Pero estaba preparado: El filósofo se ejercita en el morir (Sócrates).
Sin que necesariamente el hombre sea un puro fenómeno bioquímico, quizá sea pertinente recordar a Epicuro cuando señalaba que no tenía sentido temerle a la muerte ya que cuando existimos ella no es y cuando ella “viene”, nosotros no existimos. Nunca nos encontramos con ella. Sí, por supuesto, con nuestro pensamiento de ella… y con el dolor.
A mí me parece ver a Chuchú, ahora, relacionado con las tres parcas de la mitología griega, contribuyendo con Cloto en la hilada en el huso del hilo de la vida, discutiendo con Laquesis la mención de dicho hilo y jodiendo o golpeando a Atropos que insiste en cortarlo con las tijeras de la muerte.
Chuchú se angustiaba o preocupaba por el muerto que sería, no por él (ver, por ejemplo, su obra “Sobre el problema de la Muerte”, en la obra colectiva con Ricaurte Soler, premiada en el Miró de 1971, Estudios Filosóficos). Ahora Chuchú no tiene esa preocupación. Su muerte es nuestra, trasciende la nada, es inmortal. Daremos constante testimonio de ello así como él lo hizo con Omar. La publicación de sus obras completas podría estar en esta dirección. Y es, además, necesidad imperiosa en las batallas por la inteligencia, el talento, la verdad.
Chuchú decía que los muertos son indefensos en las manos de los vivos. Por eso cuidaba tanto a Omar después de muerto… Cuidemos, también a Chuchú.
En su poema “Aquí, ahora”, Chuchú increpaba a la muerte así:
“Oh muerte repugnante, o ser cobarde,
cómo te ensañas con los que soy todos los días
que van tan inocentes a la vida..!
Cómo te los comes, me los pierde de tal forma
que si no fuera por mí
ni el recuerdo de ellos quedaría!
Mátame a mí, si puedes, muerte tonta;
Conmigo, no con ellos, atrévete a medirte!”
La muerte, ofendida, se aprestó a la batalla y fue vencida.
** Humberto Brugiati murió un 31 de julio (¿del 2002?) en fecha coincidente con un aniversario más de la muerte del General Torrijos. La desaparición de este historiador, filósofo y, sobre todo, educador panameño significó otra pérdida severa para el intelecto nacional.
Muchos de los que fuimos sus alumnos en la Universidad de Panamá recordamos y agradecemos sus cualidades didácticas, la claridad y el desprendimiento con el que compartió con nosotros sus conocimientos. En un ambiente que jamás ha dejado de ser hostil a las ideas progresistas, no temió en orientarnos hacia y por los caminos del marxismo.
Ante la amenaza de la Invasión, a pesar de estar pasado en peso y años para esos trotes, se integró a los Batallones de la Dignidad. Un intento de poner en práctica la teoría.
El profesor Brugiati fue hombre de muchos escritos pero pocas publicaciones. Este documento, breve texto inédito rescatado de entre manuscritos llenos de polvo, fue gestado con motivo de la muerte de Chuchú Martínez. En él se refiere a Chuchú y al General, plasmando la posición del primero, y la suya propia, ante la muerte. Vale decir, su concepto de la vida.
El texto llegó a mis manos porque el profesor Brugiati quería que le diera una ojeada antes de llevarlo a un periódico local en el que ya se habían publicado algunos artículos con motivo de la muerte de Chuchú. Sin embargo, pareciera que para los censores del diario el tema ya se había agotado. El texto jamás fue publicado. Hoy, a pesar del tiempo transcurrido, tenemos la oportunidad de hacerlo en este espacio.
Cáncer Ortega Santizo
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