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MÚSICA COMPROMETIDA**
Rogelio Reyter Vogel reytervogel@yahoo.com
Haber tenido la pretensión de querer escuchar alguna vez música comprometida en cualquier medio de comunicación en Panamá o en cualquier otro país latinoamericano hubiese sido como querer pedirle mangos a un árbol de jobo. Pero esto, desde nuestro punto de vista ahora, es entendible y quizá hasta comprensible.
La música comprometida es aquella que conjuga todos los elementos propios de cualquier música, es decir, ritmo, melodía y armonía, pero con una variante importante. Esta variante se refiere al mensaje que lleva la letra. Letras configuradas y basadas en conflictos sociales, económicos, políticos y la solidaridad con los pueblos oprimidos, a diferencia de la mayoría de la música (por no decir de todas) que se escucha en la Radio, o en programas musicales de TV, donde sus letras son cursis, vacías y la mayoría de las veces, tontas.
Esto ha sido así en todos los tiempos, aquí en Panamá y en muchos países latinoamericanos. La letra de la música comprometida es orientada a la crítica socio-política, es contestataria, alejada de precondiciones y sobre todo, honesta. Ella persigue educar, sin alejarse del gusto ni de la estética melorrítmica.
En la década de los 70 las políticas de los gobiernos neofascistas instaurados en varios países de Sur América generaron altos niveles de represión socio-política que obligó a muchos artistas de la música a manifestarse a través de su arte. Así toman notoriedad significativa artistas como Violeta Parra y Víctor Jara, en Chile; Gilberto Gil, Chico Buarque, Caetano Veloso entre otros, en Brasil; Alí Primera, en Venezuela.
Acá en Panamá surge Ignacio “Káncer” Ortega con el Trópico de Káncer ***, aunque la relación política y las circunstancias ideológicas son diferentes a las de Sur América. Es decir, en Sur América la música comprometida protestaba y luchaba contra el neofascismo burgués, pero en acá en Panamá la música comprometida protestó y luchó contra el Golpe de los “milicos” en sus inicios, porque el panorama político era confuso, luego la protesta musical y la lucha político-social retomaron la consigna permanente por la soberanía total, contra el imperialismo estadounidense y sus aliados internos, y por la solidaridad internacional.
Acá en Panamá el Trópico de Káncer (al igual que sus homólogos de Sur América) fue vetado y censurado por los medios de comunicación, ya que con sus temas ponía de muy mal humor a algunos, sobre todo a aquellos burgueses que se aprovecharon del Golpe de Estado y se hicieron aun más ricos con el sudor del trabajo ajeno. También hubo “milicos” (salvo excepciones) que nunca entendieron (o no quisieron entender) el proceso o el cambio que dio Panamá en la década del 70 , y creyeron que este era un proceso fascista estilo Sur América, donde tanto la literatura como la música comprometida, o cualquier expresión de arte comprometido debía parar en las hogueras improvisadas, luego de un allanamiento.
En torno a lo anterior, el grupo Trópico de Káncer de Panamá surge casi en los albores del Golpe de Estado en el año 1968. Creando roña en las llagas de la burguesía panameña. En primera instancia, se involucra con el Rock más latino (Santanoso, es decir, con influencia de Carlos Santana), con fuerte acento rítmico afrocaribeño (de Cuba).
En la medida que se va aclarando el panorama y la intención política en los 70, se acentúa la orientación músico-solidaria con otros países que siguen luchando por la descolonización y contra el fascismo latinoamericano, como es el caso de Vietnam, Chile, El Salvador, Nicaragua y Panamá, entre otros. Sólo hay que escuchar los temas: A Vietnam, La Ametralladora, Sale de su Cantina América Latina, Santa Ana, Tropicomunista y otros más. Pero nada de esto se escucha en radioemisoras. Sólo en conciertos improvisados en los barrios populares, en la Universidad de Panamá (principal bastión, de fidanque a toledano, es decir, de postura a postura).
Es que todavía en Panamá, en esos momentos de la lucha anti-imperialista muchos sienten miedo (intencionalmente) y otros creen ser más gringistas que los mismos gringos, otros sienten miedo justificado, porque estaban frescas las represiones violentas de la policía al servicio de la burguesía contra todo lo que oliera a izquierda antes del 68 y luego el asesinato en 1969 en la isla de Coiba del joven anti-imperialista Floyd Briton; de los hermanos Santizo, de Juan Navas (mediados del 60 en la provincia de Colón), entre otros.
Estos hechos no son obstáculos para que el Trópico de Káncer con su música comprometida denuncie a la burguesía nacional y latinoamericana por las situaciones de inequidad social, política, económica y todas las injusticias contra los sectores populares de Panamá y otras partes de Latinoamérica. Pero la gran mayoría de gentes no tienen la oportunidad de escuchar los mensajes en forma musical del Trópico, ¿Por qué? Porque simplemente los medios masivos de comunicación (en manos de la burguesía) no debían, por ningún motivo alimentar la rebeldía de una juventud que resentía el apartheid y el colonialismo estadounidense que existía en esos momentos en Panamá.
Es que ya la burguesía radial panameña tenía referencias de la euforia causada en la juventud chilena cuando muchos de los temas de Víctor Jara fueron transmitido por radio. Y la Experiencia brasileña cuando escucharon temas de Chico Buarque, Gilberto Gil y Caetano Veloso, que a la semana de transmitidos se prohibió tocar algún tema de los susodichos. Acá cortaron de raíz la música comprometida de Káncer y el Trópico. La burguesía panameña no se tomó el riesgo.
Creo que lo anterior explica más o menos lo que se puede entender por música comprometida. No se critica a los grupos musicales que de una forma u otra hicieron, hacen y seguirán haciendo música cursi, sin contenido social, pues también es parte del gusto social. Ellos no tienen culpa que los grupos comprometidos sean las ovejas negras y los proscritos de los Top-Ten, de los eventos masivos donde se reúne la juventud, pues en el fondo la música comprometida no persigue premios, sino denunciar y orientar. En cierto modo es bueno que exista música monga (como se dice en Puerto Rico), porque de esa manera se logra establecer la diferencia entre lo que es música comprometida y música cursi.
NOTA:
** La Música Comprometida es aquella que toma las esperanzas de la clase obrera, la clase campesina, los sectores marginales y luego la transforma en mensaje musical, en denuncia y protesta. Es una música íntimamente ligada con la realidad social, política, ideológica de los más jodidos.
No se debe confundir el término música comprometida con nueva trova. Hay parecido, pero no es lo mismo. En la mayoría de las veces las letras de la nueva trova nada tienen que ver con el compromiso político, ideológico o de clase social. Además se requiere de cierta formación cultural para lograr entender los mensajes, y esta formación no la posee la clase obrera en su mayoría. Recordemos que las letras de la nueva trova son, más que todo, letras concebidas para poesía (que luego son cantadas) que para canciones.
*** El Trópico de Káncer es el primer y único grupo que desarrolla el estilo de Música Comprometida en Panamá bajo circunstancias de represión y censura.
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