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EL CONCURSO NACIONAL DE LITERATURA RICARDO MIRÓ 2006 *
Por Tragaluz: Emma Gómez
La sexagésimo cuarta versión del Concurso Literario más importante de las letras nacionales fue entregado el viernes 20 de octubre en el Teatro Nacional. Los galardonados fueron Celestino Araúz, en el género ensayo, con Bocas del Toro y el Caribe Occidental: periferia y marginalidad Siglo XVI – XIX; en el género poesía, el premio fue para José Carr, por su poemario Reino adentro (Más allá de la Rosa); Mireya Hernández fue premiada en la categoría teatro con su obra Sucedió en enero; y Ariel Barría Alvarado, quien fue premiado en dos géneros: en cuento con Ojos para oír, y en novela con la obra La casa que habitamos.
Los cuatro ganadores de los premios del 2006 eran ya conocidos en el ámbito literario y cultural. Celestino Araúz, premiado por primera vez en el Miró, es docente universitario y reconocido historiador, autor de diversas publicaciones; José Carr ha sido premiado en poesía en diversos concursos y en dos ocasiones anteriores en el Miró; la periodista Mireya Hernández fue premiada en el Miró en dos ocasiones anteriores en teatro, en el 2005 en novela, y en la década del noventa obtuvo mención en poesía; Ariel Barría fue premiado anteriormente en el Miró en novela, aunque el género literario más reconocido a este autor en otros concursos había sido el cuento.
El discurso de Ariel Barría resaltó el valor de la palabra, agradeció a sus padres por acercarlo a las experiencias lectoras necesarias, instó al Estado a darle a la lectura el espacio y valor que le corresponde como transformadora, enfatizó a las autoridades del INAC la necesidad de promoción del libro y la defensa de la cuantía del premio, y concluyó con el elogio al libro, que no puede por sí solo y de manera directa resolver las grandes tragedias y vicios de la humanidad, pero sí prepararnos para resolverlos y sí elevar la condición del hombre en cada circunstancia.
Al entrevistar a Mireya Hernández ésta enfatizó en la importancia del cumplimiento de las bases del Concurso Ricardo Miró, por lo que esperaba que el Instituto Nacional de Cultura montara la obra, tal como lo establece la Ley que regula el concurso, puesto que sabía “que las obras premiadas en las dos versiones anteriores aún no han sido montadas”. Celestino Araúz, nacido en Bocas del Toro, expresó satisfacción por realizar una obra donde promueve y rescatadle olvido a la que le parece una región olvidada por todos los gobiernos. José Carr destacó en su entrevista que el Instituto Nacional de Cultura aún no resuelve el tema del libro, y que “hay un doble fracaso (cultural y comercial) cuando el libro no se edita como corresponde ni llega a los lectores”. Ariel Barría reiteró en la entrevista lo planteado en el discurso: la necesidad de que el Estado invierta en cultura como opción para bajar los niveles de fracaso y violencia. Ambos autores criticaron que para el 2007, año en que el Concurso más importante del país cumplirá sesenta y cinco años, las autoridades del INAC hayan reducido la edición de dos mil ejemplares (que no siempre se cumplía) a la de mil ejemplares.
En entrevista a Luis Romero, hijo de Mireya Hernández, éste destacó el ejemplo de tenacidad y valor que mostró su madre al mantenerse escribiendo hasta el final de su enfermedad y al asistir a la premiación pese a su estado delicado. Mireya Hernández falleció una semana después de haber recibido el premio.
Entregaron los premios los directivos de la mesa principal: Reinier Rodríguez, Director General del INAC; Genaro Villalaz, Subdirector General del INAC, Griselda López, Jefa de Letras del INAC y Carmen Miró, distinguida demógrafa e investigadora, hija del poeta Ricardo Miró. Se dirigieron al público la máxima autoridad de Educación, el Ministro Miguel Ángel Cañizales, y el director del Instituto Nacional de Cultura.
La semana del Concurso Literario Ricardo Miró se inicia cada año con el fallo de los jurados nacionales e internacionales, quienes reciben las obras aproximadamente tres meses antes para leerlas y evaluarlas. Durante esa semana, los autores y figuras internacionales participan de recitales, dictan conferencias e intercambian con los concursantes. Lastimosamente el público no asistió como corresponde a estos actos. Se diría que sólo la premiación atrajo a un número considerable del público interesado en compartir con los ganadores.
Adjuntamos los fallos que emitieron los jurados del concurso, donde aparecen los nombres y la nacionalidad de cada uno de ellos.
- Para el equipo Tragaluz es motivo de orgullo y profunda satisfacción que el Director de esta publicación, el poeta José Carr, haya sido uno de los premiados en el más prestigioso concurso de la letras nacionales.
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