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Lunes, 17 de julio de 2006
DISCURSO EN ACTO DE SANCIÓN DE LEY DE AMPLIACIÓN DEL CANAL

Hoy, se abre una nueva etapa para que la sociedad panameña tome la decisión más importante y trascendente para su futuro.
Al sancionar la Ley que aprueba la propuesta de construcción del tercer juego de esclusas en el Canal Panamá y dispone la celebración del referéndum nacional, convoco una vez más, a los tres millones de panameños a expresar, en libertad, en democracia, como nación soberana y sin injerencias, su decisión histórica sobre nuestro Canal.
Quiero destacar y agradecer la presencia en este acto de tanta trascendencia del amigo Ralph Gonsalves, primer ministro de San Vicente y las Granadinas, de visita en nuestro país. Él es testigo de honor de un acto histórico para Panamá y el continente. Muchas gracias por acompañarnos.
Han transcurrido dos meses y tres semanas desde el 24 de abril cuando le entregué a la ciudadanía, para su consideración y análisis, la propuesta de la Autoridad del Canal de Panamá.
El proceso de información y divulgación ha sido, hasta ahora, amplio y acucioso. Los panameños hemos tenido la oportunidad de conocer el contenido del proyecto y lo más importante, ahora también conocemos más sobre el Canal que a todos nos pertenece.
Este esfuerzo de información va a continuar en forma permanente hasta el día del referéndum.
Por ello, le solicito a la ACP a que redoble sus acciones de divulgación, que siga explicando el proyecto, y que siga absolviendo las interrogantes que, con todo derecho, plantean los ciudadanos.
Asimismo, el debate nacional que la propuesta ha generado, demuestra que hemos alcanzado una democracia madura y fortalecida.
Los usuarios del Canal y la comunidad marítima internacional han reconocido, con beneplácito y admiración, la manera como Panamá ha llevado a cabo el debate sobre el futuro de la vía interoceánica.
La libertad y el derecho de los ciudadanos para expresar lo que piensan o sienten se ha ejercido en un clima de respeto y de legítima responsabilidad patriótica.
Ahora entendemos mejor cómo se maneja el Canal y estamos compenetrándonos cada vez más sobre lo que es la empresa canalera como negocio propio y su importancia que tiene como motor para nuestro desarrollo.
Cada panameño es dueño y accionista del Canal y esta generación definirá el futuro de nuestros hijos y el de las próximas generaciones.
Por ello, como Presidente de la República, les pido una vez más a todos los panameños que durante los próximos meses sigan informándose para que la decisión contenga el mayor nivel de conciencia y de participación de la sociedad.
Panameños todos:
Quiero destacar el valor que tiene para nuestra democracia, el proceso constitucional que se ha seguido.
El 24 de abril la Junta Directiva del Canal entregó la propuesta, que de inmediato fue puesta a disposición de la ciudadanía.
Dos meses después, el pasado 26 de junio el Consejo de Gabinete aprobó y decidió someter a la consideración de la Asamblea Nacional el proyecto de Ley para la construcción del tercer juego de esclusas.
El proyecto de ley fue enriquecido con consultas que realizó la Comisión de Asuntos del Canal, y gracias también a la participación amplia de la sociedad civil, los partidos políticos, profesionales, obreros y estudiantes.
La Asamblea Nacional, una vez incorporadas las sugerencias, aprobó, el 14 de julio, el proyecto de Ley. Lo hizo con un gran sentido de patria y consciente del momento histórico: la totalidad de los 72 diputados presentes, de todos los partidos políticos, votó por aprobar el proyecto de ampliación.
Ello significa que estamos transitando un camino de madurez y de responsabilidad histórica y que antes de cualquier interés circunstancial, de filiaciones políticas o de grupos económicos, están primero los intereses del país.
Y significa también que logramos situar nuevamente al Canal como un tema de Estado, como lo hicimos antes, al incorporar el título del Canal a la Constitución y cuando, también por unanimidad la Asamblea Legislativa aprobó la ley orgánica de la Autoridad del Canal de Panamá.
Señoras y señores:
Estamos ante un reto formidable.
El mundo ha cambiado y el Canal de Panamá debe cambiar también, para que pueda seguir siendo eficiente, competitivo y rentable.
Después de casi un siglo de su construcción, nos encontramos ante esta disyuntiva: o ampliamos el Canal para que genere mayores beneficios, o nos conformamos con lo que ya ha contribuido.
Tengo la convicción de que esta obra es vital y decisiva para el futuro de la Nación. Un Canal altamente rentable constituye una pieza clave y necesaria para ganarle la batalla a la marginalidad y la pobreza.
Pero entendamos bien que la ampliación del Canal no es una obra aislada, sino un componente de la visión compartida de desarrollo nacional que nos hemos propuesto realizar.
Sólo así trascenderá el tiempo de los gobiernos, sólo así superaremos la barrera del subdesarrollo, y sólo así llegaremos a ser un país del primer mundo, que supo forjar su bienestar y su futuro.
En ese sentido, reitero mi compromiso de propiciar condiciones para lograr nuevos consensos sobre el futuro de nuestro país, que vayan más allá de la propuesta de ampliación del Canal.
Ahora debemos concentrarnos en terminar y determinar, cada uno, si el proyecto de construcción de un tercer juego de esclusas, en los términos definidos en la ley, conviene al interés nacional.
En ese sentido, me permito destacar :
" que la construcción del tercer juego de esclusas es financieramente viable, puesto que serán los usuarios del Canal y no los impuestos de los panameños los que pagarán por la obra;
" que no van a disminuir los aportes que el Canal le entrega al país;
" que se generarán empleos y que se capacitarán a miles de panameños;
" que no habrá afectación adversa al medio ambiente;
" que están asegurados los controles para una ejecución transparente en el proceso de construcción, contratos y licitaciones;
" que en Colón será construido el cruce vehicular y su costo lo cubrirá la ACP; y
" que no habrá embalses ni inundaciones de tierras, ni está siquiera vigente la ley 44 de 1999.
La fecha de la consulta nacional para la ampliación del Canal ha quedado establecida en la Ley, el domingo siguiente a los tres meses contados a partir de su promulgación, que será mañana.
En consecuencia, anuncio al país que el referéndum se celebrará el domingo 22 de octubre.
No puedo dejar de señalar la coincidencia histórica de que hace apenas 29 años, un 23 de octubre, los panameños aprobamos los tratados Torrijos-Carter.
Y que, ahora, menos de 7 años después de que nos fuera devuelto, decidiremos, por nosotros mismos, su ampliación.
Tengo la confianza, al igual que el pueblo panameño, de que el Tribunal Electoral, tal como lo ha demostrado en reiteradas ocasiones, organizará y garantizará la absoluta transparencia de esta consulta, que cada voto será debidamente contado y el escrutinio reflejará la voluntad de nuestro pueblo.
Compatriotas todos:
No desaprovechemos este momento único.
El Canal es una empresa de todos los panameños y, fíjense bien, también de panameños que aún están por nacer.
Los jóvenes deben saber que ellos son los principales beneficiarios de este gran proyecto. Ellos deben prepararse técnica y académicamente para aprovechar las nuevas oportunidades que se están generando. De ellos es el futuro que se abre ante nosotros.
Nosotros tenemos el deber de garantizarles esa oportunidad, esa avenida hacia delante para que ellos continúen, y alcancen a vivir en un país próspero y sin exclusiones.
Yo les pido a todos los panameños, en nombre de los que se sacrificaron para que este momento llegara, en nombre de la dignidad nacional que derrumbó la colonia que nos dividía, en nombre de Panamá y su gran contribución a la humanidad, que tomemos la mejor decisión.
El debate sobre el canal está abierto para que cada uno ejerza el derecho libre y democrático de participar, concurrir y expresarse.
Nos encontramos ante una encrucijada irrepetible, y que, sin duda, constituye un encuentro con nuestro destino.
Para alcanzarlo tenemos que decidir, por nosotros mismos, y con el coraje de una nación que, unida, logró concretar sus aspiraciones y sus sueños.
En esta etapa que hoy se inicia, no puede haber egoísmos ni cabe mezquindades: quien tiene que ganar es el país, y al que le pertenece esta oportunidad estelar es al pueblo panameño.
Que Dios nos bendiga en este nuevo proceso.
Muchas gracias.
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