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Nota de edición:
Presentamos tres notas, en su
orden
cronológico
de
publicación
por
el
diario
Rebelión.
El
alcance
de
lo
que
afirma
el
periodista
Raúl
Gómez,
responsable
de
las
tres
notas
que
se
publicaron
el
19
y
21
de
marzo
de
2005
respectivamente
y
el
15
de
junio
del
2006,
es
de
extrema
gravedad
y
nos
da
la
medida
de
la
profunda
descomposición
moral,
social
y
política
del
régimen
de
Mireya
Moscoso
Rodríguez,
expresidenta
de
Panamá.
Se impone, de acuerdo a la Ley Penal panameña y el Código de
Procedimiento
Penal,
por
parte
de
la
Procuraduría
de
la
Nación
la
investigación
criminal
de
las
conductas
que
aquí
se
señalan
y
el
esclarecimiento
de
cada
una
de
las
responsabilidades
que
este
DOSSIER
atribuye
a
exfuncionarios
panameños.
Todo el proceso está salpicado de
ilegalidades
investigadas
por
la
Corte
Suprema
de
Justicia
La
implicación
del
ex
jefe
de
la
policía
panameña,
los
anticastristas
de
Miami
y
el
gobierno
norteamericano
en
la
liberación
de
los
cuatro
anticastristas
indultados
en
Panamá
Raúl Gómez
Tomado
de
Rebelión
Por
estos
días
se
cumple
un
año
de
la
celebración
en
Panamá
del
juicio
al
terrorista
Posada
Carriles
y
su
grupo,
en
el
cual
fueron
hallados
culpables
y
condenados
por
intentar
asesinar
al
Presidente
cubano
Fidel
Castro,
aprovechando
su
visita
a
ese
país
en
ocasión
de
la
X
Cumbre
Iberoamericana
de
jefes
de
estados
y
gobiernos.
En
el
momento
en
que
la
Corte
Suprema
de
Justicia
estudia
si
declara
o
no
la
inconstitucionalidad
de
los
indultos
otorgados por
la
Moscoso
se
encuentran
bajo
investigación
el
ex
ministro
de
Gobierno
y
Justicia,
Arnulfo
Escalona;
el
ex
director
de
la
Policía,
Carlos
Barés;
ex
subdirector
de
Migración,
Javier
Tapia
y
el
ex
jefe
de
la
Dirección
de
Información
e
Investigación
Policial,
Arnulfo
Escobar.
Están
acusados
de
extralimitación
de
funciones
y
abuso
de
autoridad,
en
el
caso
de
la
salida
de
Panamá
de
Luis
Posada
Carriles
y
los
otros
tres
anticastristas
indultados
por
Moscoso
la
madrugada
del
26
de
agosto
pasado.
La
Fiscalía
Tercera
Anticorrupción,
también
ordenó
la
indagatoria
de
la
ex
directora
del
Sistema
Penitenciario
Nacional,
Concepción
Corro,
dentro
de
las
sumarias
adelantadas
por
la
salida
irregular
de
Posada
Carriles
y
sus
cómplices
del
centro
penitenciario
"El
Renacer".
Según
Barés,
tanto
él
como
los
demás
funcionarios
que
participaron
en
la
"despedida"
de
los
anticastristas,
y
que
aparecieron
en
un
vídeo
obtenido
por
la
televisión
panameña
tomado
el
día
de
la
salida
por
las
cámaras
de
seguridad
del
aeropuerto
de
Tocumen,
sólo
cumplieron
con
lo
estipulado
por
las
leyes
panameñas,
sin
embargo
los
hechos
denuncian
lo
contrario.
La
investigación
se
originó
luego
que
el
mencionado
vídeo
mostrara
a
los
cuatro
cubano
americanos
departiendo
con
estos
ex
funcionarios
poco
antes
de
abandonar
el
país.
LOS
PREPARATIVOS
DE
LA
FUGA
PRESIDENCIAL
Una
fuente
de
la
policía
nacional
panameña,
que
prefirió
no
identificarse,
me
dijo
que
la
operación
de
la
salida
de
Luis
Posada
Carriles
y
sus
compañeros
de
la
cárcel
"El
Renacer"
el
26/08/04,
fue
dirigida
por
el
jefe
del
Consejo
de
Seguridad
Nacional(CNS),
Ramiro
Jarvis
y
el
entonces
titular
de
la
Policía
Nacional
de
Panamá,
Carlos
Barés.
Según
esta
fuente
en
la
mañana
del
día
25
de
agosto
de
2004,
se
realizó
una
reunión
en
el
palacio
de
las
Garzas,
sede
del
gobierno,
convocada
por
la
presidenta
Moscoso
en
la
que
participaron
Jarviz
y
Barés,
donde
se
ultimaron
los
detalles
relacionados
con
el
indulto
y
los
preparativos
del
operativo
para
la
salida
encubierta.
A
su
llegada,
ambos
oficiales
fueron
recibidos
por
la
Primera
Dama
de
la
República
y
hermana
de
la
presidenta,
Ruby
Moscoso,
enlace
con
Miami,
quien
los
condujo
al
local
de
la
cita
con
la mandataria.
Desde
las
00:00
horas
del
día
26
de
agosto
se
montó
un
fuerte
dispositivo
de
seguridad
perimetral
alrededor
de
la
prisión
"El
Renacer"
en
el
que
participaron
unidades
del
Servicio
de
Protección
Institucional
(SPI)
y
unidades
élite
de
la
policía.
A
las
03:00
horas
del
mismo
día
se
personó
en
la
cárcel,
Jarvis
en
su
vehículo
oficial,
acompañado
solamente
de
su
chofer
y
Barés.
En
la
prisión
se
encontraba
en
ese
momento
su
director,
el
Sr.
Carlos
Arjona,
quien
recibió
brevemente
a
los
visitantes,
y
sin
mediar
documento
alguno,
ni
firmas
en
los
registros
del
penal
indicó
al
personal
de
la
prisión
permitieran
la
salida
de
los
reos.
Barés
se
aseguró
en
persona
de
que
los
reos
fueran
montados
en
los
vehículos
habilitados
a
tales
efectos,
siendo
sacados
los
mismos
del
penal
encapuchados
y
con
fuertes
medidas
de
seguridad.
Durante
el
recorrido
se
apreciaron
fuertes
medidas
de
seguridad
en
algunos
puntos
de
la
ruta
escogida,
entre
la
prisión
el
renacer
y
el
aeropuerto
de
Albrook,
lugar
a
donde
fueron
conducidos
inicialmente.
Posteriormente
fueron
trasladados
del
aeropuerto
de
Albrook,
en
una
avioneta
hacia
el
de
Tocumen,
donde
los
esperaban
dos
aviones
jet privados
que
habían
llegado
en
la
mañana
del
miércoles
25,
uno
de
ellos
con
matrícula
norteamericana.
Acto
seguido
los
indultados,
encapuchados,
fueron
conducidos
en
vehículos
a
un
hangar
empleado
por
la
presidenta
de
la
república.
Uno
de
los
aviones,
que
tenía
plan
de
vuelo
con
destino
a
Miami,
fue
abordado
por
tres
personas
encapuchadas,
mientras
que
al
otro,
con
permiso
de
sobrevuelo
para
Costa
Rica,
El
Salvador
y
Guatemala,
subieron
dos
personas
también
encapuchadas
y
otros
acompañantes.
El
despegue
de
los
aviones
se
produjo
aproximadamente
a
las
04:30
horas
del
día
26
de
agosto.
Estaba
planificado
que
la
referida
operación
se
ejecutara
el
31
de
agosto,
pero
las
denuncias
realizadas
por
el
gobierno
cubano
sobre
el
posible
indulto
de
los
reos
provocó
el
adelanto
de
su
ejecución.
La
no
presentación
de
documentos
por
Jarvis
y
Bares,
ni
la
firma
de
registros
en
la
prisión
fue
una
maniobra
para
no
dejar
pruebas
previendo
posibles
acciones
legales
en
un
futuro,
tal
y
como
ha
sucedido.
Según
informaciones
de
fuentes
bien
informadas,
los
aviones
fueron
fletados
y
pagados
por
conocidos
anticastristas
radicados
en
Estados
Unidos
y
Europa,
entre
ellos
se
mencionan
a
Leopoldo
Fernández
Pujals,
Jorge
Mas
Santos
de
la
Fundación
Nacional
Cubano
Americana
(FNCA),
Santiago
Álvarez
y
otros
Miembros
del
Consejo
para
la
Libertad
de
Cuba
(fracción
de
la
FNCA).
BARÉS
Y
SUS
VÍNCULOS
CON
POSADA
CARRILES
Según
fuentes
judiciales
panameñas,
desde
septiembre
de
2002
comienza
el
jefe
de
la
policía
panameña
a
estrechar
sus
vínculos
con
los
cubanos
presos
y
a
interceder
a
favor
de
ellos.
El
traslado
de
los
anticastristas
a
"El
Renacer"
fue
una
formula
aprobada
por
Mireya
Moscoso
a
sugerencia
Carlos
Barés
para
garantizarle
condiciones
carcelarias
favorables
que
no
encontrarían
en
otra
prisión
del
país.
Los
reclusos
de
esta
cárcel
le
llaman
"El
Paraíso".
Tanto
el
gobierno
cubano
como
los
abogados
querellantes
denunciaron
en
repetidas
ocasiones
los
privilegios
de
que
eran
objeto
estos
reos por
las
autoridades
penitenciarias
y
policiales.
Ejemplo
de
ello
fueron
las
continuas
gestiones
de
Barés
con
el
comisionado
de
la
prisión
para
que
autorizara
que
Posada
Carriles
y
Novo
Sampoll
fueran
atendidos
en
la
clínica
privada
San
Fernando,
violando
así
lo
establecido
por
ellos
mismos,
acerca
de
que
los
prisioneros
solo
podían
ser
atendidos
en
el
hospital
Santo
Tomás.
También
se
revelaron
las
constantes
visitas
a
la
cárcel
de
connotados
elementos
terroristas
radicados
en
Miami,
entre
ellos
Santiago
Álvarez
e
Ignacio
Castro
Matos,
sobre
quienes
pesa
una
orden
de
búsqueda
y
captura
en
la
INTERPOL.
Según
reportaron
autoridades
cubanas
Barés
se
reunió
en
repetidas
ocasiones
con
estas
personas,
que
intercedieron
continuamente
favor
de
los
prisioneros.
En
agosto
de
2002
estuvo
visitando
a
los
presos
un
norteamericano
llamado
John.
A
esta
persona,
Barés
le
puso
un
carro
con
un
cabo
de
la
policía
de
chofer.
El
referido
John
salía
y
entraba
a
la
cárcel
sin
tener
que
pedir
permiso,
lo
mismo
hacía
en
la
sede
de
la
policía
y
en
la
embajada
norteamericana
en
Panamá.
En
la
policía
solo
sostuvo
reuniones
con
Barés.
Barés
a
petición
de
Leopoldo
Fernández
Pujals,
el
12
de
febrero
de
2004
facilitó
la
sede
de
la
policía
para
que
supuestos
funcionarios
de
la
Organización
de
Estados
Americanos
(OEA)
se
reunieran
con
los
procesados.
Luego
de
la
entrevista
con
los
"representantes"
de
la
OEA,
los
encausados
sostuvieron
un
encuentro
con
el
jefe
de
la
Policía
Nacional,
quien
los
halagó
diciéndoles
estar
seguro
que
ellos
eran
inocentes
y
que
habían
sido
víctimas
de
una
"emboscada"
tendida
por
el
presidente
cubano.
Una
fuente
con
acceso
a
la
cárcel
me
aseguró
que
el
27
de
febrero
de
2004
los
cuatro
anticastristas,
fueron
alertados
por
Barés
y
el
jefe
del
Departamento
de
Investigaciones
e
Información
de
la
Policía
(DIIP),
Arnulfo
Escoboar,
quienes
les
informaron
que
conocían
que
preparaban
una
fuga,
conminándolos
a
abstenerse
de
intentar
evadirse,
y
aconsejándolos
a
esperar
por
los
resultados
del
juicio,
del
cual
les
garantizaron
saldrían
liberados
o
de
lo
contrario,
posteriormente
indultados
a
tenor
de
compromisos
contraídos
por
la
presidenta
con
"la
gente
de
Miami".
En
vísperas
del
indulto
el
abogado
defensor
Rogelio
Cruz
informó
a
Barés
que
Posada
poseía
documentos
falsos
facilitados
por
los
norteamericanos
y
que
con
ellos
podía
salir
de
Panamá
sin
ningún
tipo
de
problemas,
siempre
y
cuando
contaran
con
su
apoyo.
Sin
lugar
a
dudas
esta
idea
fue
aceptada
por
el
entonces
Jefe
de
la
Policía,
pues
Posada
Carriles
salió
del
territorio
panameño
con
un
pasaporte
norteamericano
falso.
BARÉS, SU ESPOSA Y LA EXPRESIDENTA
Carlos
Barés,
es
considerado
una
figura
bien
cercana
a
la
ex
presidenta
Moscoso.
Su
esposa
Ilka
de
Barés,
ex
jefa
Inmigración,
también
es
muy
amiga
de
Mireya,
trabajó
anteriormente
en
la
embajada
norteamericana
en
Panamá,
pero
según
fuentes
cercanas
a
la
familia,
fue
sacada
de
allí
porque
su
esposo,
manejó
información
confidencial
a
la
que
ella
tenía
acceso.
Esto
lo
les
gustó
a
los
gringos
y
por
tanto
decidieron
cerrarle
el
contrato.
El
ex
jefe
de
la
policía
mantenía
una
comunicación
diaria
y
directa
con
la
Moscoso,
considerado
por
esta
como
su
hombre
de
confianza
en
los
órganos
de
la
seguridad,
pues
llevan
muchos
años
juntos.
Anteriormente
había
sido
guardaespaldas
y
chofer
de
Mireya
y
Arnulfo
Escobar.
TRÁFICO
DE
ARMAS,
DROGAS
Y
OTROS
NEGOCIOS
SUCIOS
Estuvo
involucrado
en
los
años
2001-2002
en
denuncia
pública
que
acaparó
la
atención
de
la
opinión
pública
panameña,
tráfico
de
armas
a
Colombia
por
5
millones
dólares,
donde
se
acusó
tanto
a
la
Policía
Nacional
como
al
Ministerio
de
Gobierno
y
Justicia,
fuentes
cercanas
al
caso
dijeron
que
lo
mismo
vendían
a
las
Fuerzas
Armadas
Revolucionarias
Colombianas
(FARC)
que
a
Las
Fuerzas
de
Autodefensas
(paramilitares).
A
través
de
una
empresa
radicada
en
México
con
enlaces
en
países
Centroamericanos
se
compraban
fusiles
AK-47de
fabricación
rusa
con
destino
a
Colombia.
A
finales
de
abril
del
2002
se
produce
un
nuevo
escándalo
sobre
un
arsenal
de
armas
que
supuestamente
la
policía
nicaragüense
había
vendido
a
la
panameña
y
terminó
en
Colombia
en
manos
de
las
FARC.
Según
versiones
del
Director
de
relaciones
publicas
de
la
policía
de
Nicaragua
en
ese
entonces,
Marlon
Montano
la
transacción
se
realizó
a
través
de
la
empresa
"GIRSA"
de
Guatemala.
En
el
referido
tráfico
de
armas,
que
también
apareció
involucrada
la
ministra
de
la
presidencia
Ivonne
Young
fue
descubierto
por
los
norteamericanos,
quienes
le
pasaron
la
información
a
la
entonces
presidenta
Mireya
Moscoso.
Sin
embargo,
Barés
siguió
consolidando
su
poder.
DROGAS
Y
DESCONTENTO
EN
LA
POLICÍA
En
octubre
de
2000
la
entonces
presidenta
Mireya
Moscoso,
sin
hacer
anuncio
oficial,
viajó
a
Miami
junto
a
Carlos
Barés,
a
requerimiento
de
EE.UU.
quien
había
manifestado
interés
en
asentarse
en
la
base
militar
en
La
Palma,
provincia
Darién,
ubicada
cerca
del
río
Tuira
y
Chucunaque
y
la
frontera
colombiana.
La
petición
norteamericana
no
prosperó,
según
fuentes
bien
informadas
dada
la
influencia
del
jefe
de
la
policía,
quien
había
pactado
secretamente
con
narcotraficantes
colombianos
que
estaban
utilizando
el
río
por
su
acceso
al
Océano
pacífico.
Mismas
fuentes
comentaron
que
la
presidenta
conocía
que
el
conocido
narcotraficante
Montoya
había
construido
una
casa
en
Darién
desde
hace
varios
meses
y
había
tolerado
su
presencia.
Los
contratos
de
la
policía
con
privados
fue
otra
vía
de
enriquecimiento
personal
y
sin
embargo
mantuvo
sumida
a
la
institución
en
un
estado
de
miseria
y
malas
condiciones
de
vida,
especialmente
a
los
mandos
bajos
y
medios.
Según
fuentes
de
la
policía,
su
jefe,
además
de
no
ser
un
buen
profesional
y
saber
bien
poco
de
cuestiones
estratégicas,
es
un
corrupto
que
se
aprovechó
de
su
cargo
para
“obtener
mucho
billete”,
producto
del
negocios
sucios,
substancialmente
el
de
la
venta
de
armas.
Catalogado
como
un
hombre
sin
cultura,
pocos
lo
estiman.
Algunos
dicen
incluso
que
es
una
vergüenza
para
Panamá
que
un
personaje
como
este
haya
dirigido
su
Policía
Nacional.
Un
individuo
con
esta
catadura
moral
tiene
que
ser
necesariamente
un
aliado
incondicional
de
la
mafia
cubano
americana
y
sus
patronos
yanquis.
Publicado
por
Rebelión
el
19-03-2005
rgomez19532004@yahoo.es
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