SORTILEGIO
ESCRIBIR ES UNA BÚSQUEDA CONSTANTE
Félix Armando Quirós Tejeira
¿Quién inventó que se puede vivir del cuento? Resulta casi imposible subsistir de la literatura. Las condiciones para escribir son difíciles. Uno tiene que sacrificar tiempo de descanso y recreo para intentar producir textos decorosos. Es importante que todo escritor cuide la buena calidad de su producto literario. Nadie lo hará por él. No he conocido todavía crítico alguno con la capacidad de salvar una obra literaria (menos, con la de destruirla). La nuestra es una literatura que se construye con mucho esfuerzo.
Escribir es algo que no puedo ni quiero evitar. Acaso una necesidad genética. Soy bastante disciplinado. Acaso, un escritor obseso. Trato de dedicarle un tiempo diario a mi literatura para escribir, corregir (que es lo que más ocupa) e investigar. La idea es escribir como si ninguna otra cosa importara y aspirar a que cada libro sea capaz de defenderse por sí mismo. La escritura es un compromiso con la palabra como opción liberadora del ser humano.
Escribir es una búsqueda constante. Ningún otro terreno le ofrece a la imaginación del hombre tan vastas posibilidades como las que le ofrece la literatura. Nuestra realidad nos brinda temas que pueden trabajarse literariamente. Hay que ser primero un buen lector para aprender a escribir. Las influencias literarias son lecciones aprendidas. No es sensato pretender empezar de nada.
Creo en la libertad de imaginación; pero el hombre está lleno de limitaciones. Todo lo fantástico tiene códigos que lo ligan con lo real. Lo monstruoso es la deformación de lo existente. Creo mucho en la experimentación con el lenguaje y trato de practicarla, pero si el objeto principal de un texto es comunicar algo, necesita ser escrito de una manera en que pueda ser comprendido. A veces uno se topa con textos que parecen escritos en alguna otra lengua romance por el mal manejo del idioma.
¿Tenemos esperanza? Tal vez. El problema es que nuestros políticos saben que un pueblo culto resulta peligroso para sus intereses y no harán el menor esfuerzo a favor de la literatura. Nuestra obligación como artistas es escribir bien y ser auténticos. Hasta que la muerte nos separe de la literatura o, en el mejor de los casos, nos ligue a ella para siempre. |