|
|

REGINALD "El Relámpago" BECKFORD MILLER*
Primera medalla de oro de Panamá; Cuba, 1930.
En el Mes de la Etnia Negra Panameña, y a los 103 años de su nacimiento, rendimos honores póstumos a este extraordinario panameño.
Reginald Beckford, nació el 9 de mayo de 1903 en la ciudad de Colón, sus padres eran Reginald Beckford y Ann Miller Beckford, oriundos de Catadulpa, Montego Bay,Jamaica. El Sr. Beckford, padre, viajó a la ciudad de Colón dejando 4 hijos en Jamaica, de un matrimonio previo, nunca trabajó en la Zona del Canal pues tenía un negocio de carruaje de caballos que era el método de transporte en Colón de la época.
A los 10 años de edad sus padres se trasladaron a la ciudad de Panamá al área del Marañón. De su educación no se tiene información, pero era una persona muy bien hablada en inglés y español y tenía una facilidad a las matemáticas. Por las calles del "Ñón" se hablaba de la gran velocidad de "Reggy" y fue estimulado a desarrollar esa habilidad. Fue llevado a las pistas del Parque Istmeño, que estaba ubicado en el mismo lugar donde luego construyeron el Estadio Juan Demóstenes Arosemena.
Mientras fue aumentando su habilidad y su velocidad practicaba en Barraza y en el área canalera, especialmente Ft. Clayton y Balboa, bajo la férrea disciplina de James Worth, llegando a participar en más de 100 competencias, perdiendo en solamente dos ocasiones.
Su selección al II Juegos Deportivo Centroamericanos y del Caribe celebrados en La Habana, Cuba, entre el 15 de marzo al 5 de abril de 1930, no fue sorpresa, pues era el lógico representante junto con otras figuras deportivas del momento. Panamá no contaba con un Comité Olímpico, pero después del heroico acto de Adan Gordón, el "Llanero Solitario" de 1924 Panamá hizo todo esfuerzo para participar en esa competencia deportiva internacional con una buena representación. El esfuerzo no fue en vano, "El Relámpago", como era conocido, le entregó a su patria su primera presea de oro al ganar en el sprint de los 200 metros planos, con tiempo de 22,20 segundos.
Panamá explotó de alegría, varios días después repitió con otro oro en los 400 metros planos. Panamá, a escazo 27 años de su separación de Colombia, había entrado a las filas de los grandes deportistas internacionales. Durante ese evento otros atletas panameños obtuvieron medalla de oro, pero la de "El Relámpago" fue la primera.
Reginald también asistió en 1935 a los III Juegos Centroamericanos y del Caribe, en El Salvador, pero una lesión en el tobillo lo obligó a retirarse del certamen. Ya de vuelta a la patria, y aun recuperándose del tobillo, corrió y ganó un evento en el estadio de Colón, hoy conocido como Estadio Mariano Bula. Participó en eventos en Jamaica, en 1936, tierra de sus antepasados, y en Barranquilla, Colombia, en 1946, sirvió como profesor de atletismo. Ya contaba con 35 años de edad y la lesión del tobillo no le permitió participar en los IV Juegos Deportivos Centroamericanos, en 1938, pero estuvo al lado de los grandes corredores como Jenin Blackett, Carlos Belizaire, Nola Thorne. Para los años posteriores atendía a Lloyd LaBeach, el único medallista olímpico de Panamá.
Siguiendo los pasos de su padre, nunca trabajó en el área canalera, porque sentía que no podría someterse al racismo y la discriminación tan rampante en esa área. Fue conductor de taxi y guía turístico, pero era más grande su espíritu empresarial. Después de analizar el mercado de posibilidades, vió el potencial en la venta de maní, en los eventos deportivos. Contactó al Molino Criollo y logró una concesión de maní crudo el cual horneaba en su casa, y con la ayuda de los vecinos y otros lo empacaba en bolsitas. Ya empacados, él mismo los vendía en los coliseos durante los eventos deportivos; en los fines de semana los ofrecía por las calles de Panamá y se trasladaba a la ciudad de Colón durante eventos deportivos y festividades locales. Adquirió el apelativo de "Maní Campeón" y su presencia, vendiendo maní, producía mucha alegría y diversión; siempre estaba rodeado de niños que lo acompañaban en su recorrido a alta velocidad cantando:
“Maní Campeón, Maní Campeón;
sin discusión,
murió Remón
por no comer Maní Campeón”.
“It is so sweet, It don't stick to your teeth”.
Además de cantar y bailar, al recorrer las calles con un bolsón lleno de paquetes de maní, lo tiraba a las personas en los balcones y luego regresaba para cobrar. En las cantinas y las actividades, entregaba un paquete a cada persona y a la vuelta regresaba a cobrar. Ese mercadeo y distribución le produjo muy buenos resultados y el negocio aumentó de tal forma que su amigo Carlos Eleta, conocido empresario y promotor deportivo, ideó la primera propaganda movil, cuando le suplió con la bolsa para transportar los paquetes de maní sobre impresa en la parte exterior con propagandas de los cigarrillos Marlboro.
En 1975, a los 72 años de edad, por sus hazañas deportivas pasadas, el Gobierno Nacional le otorgó una pensión de B/385.00. Los Casinos Nacionales, como institución, también le concedieron una pensión vitalicia.
Reginald era un hombre muy meticuloso en su vestir. Sus zapatos black and white siempre lucieron bien limpios e inmaculadamente trabajados; sus zapatos negros brillaban con su spit shine. Tenía más de 10 lentes oscuros, de distintos modelos, cada uno para una ocación especial. Aunque en su andar por las calles sudaba copiosamente, siempre llevaba puesto su emblemática corbata y una camisa manga corta.
Igual, era una persona muy disciplinada y ahorrativa. A su única hija, Perla, nacida en 1956, al fallecer él, le legó una suma muy sustantiva para la época. También crió los hijos de su esposa Eva Pierre, nacida en Martinica.
El momento más triste de su vida fue causado por el histórico fuego de San Miguel (1959), que destruyó todas las medallas y galardones obtenidos. Sollozando, fue trasladado a las barracas del barrio de Santa Cruz y luego se mudó a la calle Mariano Arosemena (barrio de San Miguel), pero nunca dejó de alegrar a su público con su Maní Campeón.
Reginald falleció el 17 de octubre de 1995, a los 92 años de edad. Fue sepultado en el Cementerio de Juan Diaz pero posteriormente sus restos fueron trasladados al Cementerio Amador, lugar destinado al reposo permanente de todas las grandes personalidades de la República de Panamá. Una gloria deportiva, un hombre trabajador, un extraordinario panameño: REGINALD BECKFORD MILLER
*Una recopilación de Anthony McLean, edición de A. Barrow. |
|