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HOMENAJE
PEDRO CORREA VÁSQUEZ: DIEZ AÑOS DE PRESENCIA PERMANENTE…
José Carr M.
Aunque la muerte se empeña en imponernos sus rigores, la obra y el ejemplo de vida de los que se han marchado (o los han obligado a marcharse, como fue el caso del escritor Pedro Correa Vásquez) niegan la ausencia y el vacío.
Eso ocurre cuando se ha cumplido en gran medida con el deber de la vida. Pedro Correa Vásquez lo hizo, por eso su muerte es mentira y su ejemplo, como semilla germinal, continúa entre nosotros impulsando proyectos generosos y negando las imposturas que asoman desde la escritura en el solar patrio: silvestres e inútiles como la mala hierba.
Si Pedro estuviera físicamente entre nosotros, el 21 de mayo próximo pasado sus amigas y amigos habríamos celebrado sus 51 años, el número 2 de Tragaluz y quién sabe qué otras cosas más, hijas de su gran talento creativo y su enorme capacidad de trabajo.
Hoy queremos recordarlo porque este proyecto, de alguna forma, también es suyo. Él, que fue capitán de grandes batallas contra la mediocridad y el falso talento, por la buena literatura y el conocimiento de lo que hemos hecho bien y lo que podemos hacer mejor, en esta nueva etapa que hemos iniciado con Tragaluz en la red, habría estado trabajando junto a nosotros. No hay dudas sobre eso.
Y porque eso es así, voy a recordarlo como me gusta hacerlo: desde un texto que, salido de su pluma, subtituló Canto general de los poetas.
YO, QUE SIEMPRE HE SIDO
(Canto General de los poetas)
A veces me parece que todos los poemas
son poemas míos.
Quiero decir, me sueño un poeta
de esos grandes poetas que en otro tiempo
-cuando yo sea otro y sea divino-
recordará a este poeta que soy ahora.
Tengo la edad de la Historia.
La historia de mi vida son todas las historias
que todos han vivido:
esos pobres poetas.
Y dirán después:
ha muerto el gran poeta
y murió de hambre.
Son muchos los casos que así he padecido.
He muerto en París, tal vez con aguacero,
he muerto en muchas partes
y aquí estoy, todavía vivo.
Yo sé que eso duele a muchos hombres.
Es algo que no perdona mi enemigo.
Pero aquí estoy
-nuevamente inmenso, nuevamente grande-
para volver a ser uno de esos
grandes poetas que ya he sido.
Pedro Correa Vásquez
(1955-1996)
(De: Rescate, Primera Antología Personal; 1982)
Catorce años antes de su partida, Pedro ya sabía que el enemigo jamás le perdonaría haber muerto en muchas partes y estar aquí, todavía vivo.
Desde esta página hago evidente lo que ya ellos saben: Él está aquí, entre nosotros, con nosotros, andando y haciendo una obra. Una obra que se hará, aún contra el querer de algunos, con todos lo que lo merezcan y para el bien de todos los que se reconozcan en ella. No hace falta más.
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