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PRÓLOGO A LA PRIMERA EDICIÓN DE LOBO GO HOME *

Cuando una cierta corriente de la estética contemporánea investiga los supuestos filosóficos y sociológicos de ese fenómeno, tan propio a nuestras sociedades industriales o de consumo, que algunos han dado en llamar "arte de 'masas",' nos encontramos con un hecho sorprendente. El "arte que-denuncia”; protesta, pero también se compromete en alguna forma con aquello que denuncia; porque al elevar la protesta, se reconoce la existencia de eso que la provoca. Y bien, hasta dónde esa actitud ambivalente que tiende a descalificar y de hecho, descalifica, situaciones, legítima por otro lado, la validez de una práctica artística comprometida con una nueva visión humana; y con el hecho de producir para ella, un lenguaje representativo?
Salidas de las fábulas, primordialmente, y del teatro español del siglo XVIII, estas tres obras de Rogelio Sinán son la mejor respuesta a nuestra pregunta. Los cuentos de Amadou Koumba, de Birago Diop, el senegalés, y, toda esa tradición fantástica que dotó a los animales de una dimensión heroica y humana la recoge Sinán para denunciar una realidad socio-política.
Aparece así la idea de un teatro popular en la medida en que se establecen contactos con las masas y no simplemente bajo la perspectiva de "teatro multitudinario", sino penetrando algo más fundamental: la cultura-en-el-recuerdo comunitario. Los "niños" a quienes se dedica este teatro, somos en principio, todos, en la medida en que compartimos una, misma tradición cultural. Pero, por otro lado, este teatro cívico, apunta directamente al levantamiento de una conciencia nacional desde la base primaria de la pirámide social.
Teatro popular naciente, pues; porque se dirige a un público naciente; pero creyente unánimemente en algo.
Comunicar una nueva dimensión a esa misma fe, es la tarea laboriosa de Rogelio Sinán, el dramaturgo.
Las resonancias de este lenguaje teatral trascienden así los puros objetivos de "democracia cultural''. Sinán nos lleva de la mano a la toma de conciencia de ciertas nociones más explosivas: combate político, revolución permanente.
Ceremonia sin rito, porque abrirá las puertas a la participación activa.
Dra. Edilia Camargo V.
Catedrática de Estética y Filosofía.
Universidad de Panamá.

Dibujo de Gustave Doré para ilustrar el cuento Caperucita Roja, de Charles Perrault.
*El prólogo que se reproduce pertenece a la primera edición de la Farsa Teatral Infantil, en Tres Actos, LOBO GO HOME, de Rogelio Sinán.
Lo publicamos, acompañando nuevamente al texto, porque constituye la primera valoración de una pieza teatral de Sinán que aún tiene vigencia, toda vez que no han desaparecido totalmente las razones que movieron al más completo de nuestros autores a escribirla.
Nota del Editor
LOBO GO HOME
Farsa infantil en tres actos
Esta obra fue estrenada en el Teatro Nacional el 19 de mayo de 1976 y luego aclamada en el Teatro Presidente, durante el Primer Festival Mundial de Teatro, celebrado en Panamá, el 24 del mismo mes.
PERSONAJES
Caperucita Roja, Tío Lobo, El Cazador, La Madre, Narradora Primera, Narradora Segunda, Magnate Carnívoro primero, Magnate Carnívoro segundo, Magnate Carnívoro Tercero, Vecinas, Leñadores, Campesinos, Policías, Fotógrafos, Coros. Época actual, en Panamá, 1976.
PRIMER ACTO
Ingenio azucarero, durante el tiempo de la zafra, en plena-actividad de corte, acarreo y molienda. Al fondo, cielo, cañaveral y haces de cana tras los cuales se ocultará el Tío Lobo en el momento oportuno.
Jóvenes estudiantes de ambos sexos prestan su colaboración de trabajo voluntario en diferentes faenas. Visten blue-jeans (cortos o largos); ellas, con camisilla atada al vientre; ellos, con el torso desnudo. Trabajan de buen grado siguiendo un ritmo musical muy alegre.
Estudiante Primero: Debemos apurarnos para ganar la apuesta.
Muchacha Primera: Nuestro grupo va a ser el ganador.
Voz de La Radio (como lanzando una noticia): ¡Atención! ¡Atención!
Los estudiantes de la Universidad y de diversos colegios secundarios colaboran con nuestro ingente esfuerzo de producción prestando ayuda voluntaria en los ingenios de la Comunidad. La zafra está resultando todo un éxito.
Estudiante Segundo: Produciremos más azúcar que nadie.
Muchacha Segunda: ¡Viva el trabajo voluntario!
Estudiante Tercero: ¡Viva la zafra!
Muchacha Tercera: Esperamos que no ocurra algo inesperado. Por
ejemplo, puede llegar la CIA o alguna otra calamidad.
Voz de La Radio (muy alarmada): iAtención! ¡Atención! Tengan cuidado, porque un temible lobo anda con hambre buscando carne humana.
Estudiante Primero: ¿Un lobo?! (Dando un grito) ¡Caperucita!
Caperucita Roja (en off): ¡Voy! ¡No teman! (entrando) ¡Ya sé, escuché la noticia!
Muchacha Primera: ¡Ayúdanos, Caperucita Roja!
Caperucita Roja: ¡No crean esa patraña! ¡Aquí no hay lobos! Dios nos salve de esa calamidad! (dudando.) ¿Será cierto?
Voz De La Radio (irónica): Recuerden que a la Caperucita Roja la sigue siempre un lobo.
Estudiante Segundo: Debe ser bien feroz y está con hambre.
Muchacha Segunda: Andará merodeando, listo a caer sobre su presa.
Estudiante Tercero: i Es un intruso!
Caperucita Roja: No deben descuidar la vigilancia. Deténgalo aun a costa de la vida.
Estudiante Primero: ¡Al ataque!
Estudiante Segundo: ¡liquiden al infame invasor!
Estudiante Tercero: ¡Duro con él!
Campesino Primero (temeroso) Lo más prudente es irnos.
Caperucita Roja (de modo enérgico): ¡Al diablo la cordura!
Estudiante Primero: Tienes razón, Caperucita. ¡Nada de miedo! Lo que sobra es coraje. Que cada quien prepare su carabina.
Campesina Primera: (angustiada): Los lobos comen carne: tienen colmillos afilados. Destrozan a sus víctimas. Devorará a mi gente.
Caperucita Roja: ¡Que nadie se acobarde! Si nos ataca el lobo, ¿no habrá acaso un valiente que se anime a cazarlo? (Dirigiéndose al público: a ver, niños, ¿cuál de ustedes se a atrevería a enfrentarse con El Lobo (Se aproxima al proscenio.) ¡Que salgan los que tengan agallas! ¡Necesito a un valiente cazador!
(Gran alharaca de los niños. Todos quieren pelear. ¡Muera El Lobo!)
Voz de la Radio: ¡Calma, calma, campeones! Ya tenemos valientes que sabrán defendernos contra ese lobo sanguinario. (Se oye la voz de El Cazador, que se aproxima cantando.) Pero ... (al oír la voz de El Cazador) ¡Albricias! ¡Ya llega El Cazador! ¡Nos salvamos! ¡Es el gran matalobos ¡Se acerca! ¡Va a llegar! ¡Ya está, aquí!' (Atravesando el patio de butacas, hace su entrada triunfal El Cazador, parodiando a los cantantes de ópera, con igual música e idéntico desplante que El Toreador de "Carmen”)
El Cazador (cantando): Soy el temible,
bravo Cazador,
- listo a luchar
con gran valor.
Y
no he de dejarme amilanar,
por un lobo traidor,
que haciéndose llamar
libertador
nos quiere conquistar
.
(Mientras El Coro repite la tonada, El Cazador corteja a Caperucita Roja, y ambos dan a entender que se han enamorado a primera vista.)
Coro: ¡Viva el valiente,
bravo Cazador,
-listo a luchar
con valor. –
y no dejarse amilanar
por el Lobo traidor,
que haciéndose llamar
libertador
nos quiere conquistar.
El Cazador (galante) Aquí me tienes, Caperucita, dispuesto a defenderte.
,
Caperucita Roja: Gracias, gracias, mi lindo Cazador. Vete enseguida a matar al fiero lobo. Cuando triunfes, voy a condecorarte con la Orden de…
El Cazador (aterrado): ¡No, no, Caperucita! ¡Nada de órdenes ni condecoraciones! Deseo ser hijo de mis obras; por eso busco fama y un nombre para que tú me quieras.
Caperucita Roja: ¿Qué nombre le pondremos a este valiente Cazador? Estudiante Primero: ¡Matalobos! (Algarabía de niños. ¡Sí! ¡Matalobos! ¡Matalobos!)
Caperucita Roja: ¡Corre!, ¡Busca a ese lobo! Y si lo matas, ya sabes... (Gesto de coquetería.) Serás el paladín Matalobos.
EL Cazador (jactancioso): ¡Voy enseguida! (Orientándose.) Dónde está ese fulano?
Caperucita Roja (señalando hacia el bosque): ¡Búscalo allá!
Coro (cantando y señalando ídem):
Búscalo allá,
mate- rile-rile-rá (bis)
Voz de la Radio: ¡Atención! ¡Atención! Radio del Bosque, comunicando las últimas noticias sobre el terrible lobo. (Pausa espectacular.) Alguien que ha visto sus huellas más recientes asegura que debe ser en enorme como un toro…
El Cazador (cantando con grotesco terror):
Este oficio no me gusta
mate-rile... (Trata de escabullirse.),
Caperucita Roja (irónica): ¡Qué!, ¿No vas a matarlo? ¿Tienes miedo?
El Cazador: (simulando valor): ¡Eso nunca! ¡Eso nunca! Honor o muerte. (Gestos de cómica emoción y gran mutis, cantando) :
Soy Matalobos:
bravo cazador,
listo a luchar
con gran valor. . .
(Se le sigue escuchando entre bambalinas mientras El Coro lo acompaña al unísono. Los hombres hacen mutis cantando.)
Coro (aldeanas): Viva el temible, bravo Cazador,.etc.

Dibujos de Gustave Doré para ilustrar el cuento Caperucita Roja, de Charles Perrault.
Voz de la Radio, (interrumpiendo al Coro, que quedará automáticamente en suspenso.) ¡Atención! ¡Atención! El más valiente de nuestros cazadores ha salido a enfrentarse con el lobo feroz. La Policía sigue buscándolo por todos los rincones. Los agentes del orden van bien apertrechados con cascos, con bazucas y bombas lacrimógenas. (Demostraciones de júbilo popular. Se escucha el ruido de las motocicletas. Entran dos guardias equipados como para un combate. Clavan carteles con la efigie de un lobo vestido a rayas como los presidiarios. Se ofrecen varias cifras de recompensa a quien lo capture vivo o muerto. Tanto al entrar como al salir de la escena, los policías darán un taconazo, saludando con el grito de ¡"Firmes"! que asustará a las jóvenes. Mutis los guardias. Ruido de motocicletas que se alejan. Las muchachas corren con algazara y se agrupan en sendos corros frente a los respectivos carteles para leerlos. La Caperucita Roja hará 'un gesto de desaprobación. A espaldas de ella, tras los haces de canas, emerge con cautela la cabeza de El Lobo, que se frota las manos, mueve el enorme hocico y señala hacia la Caperucita como diciendo: ¡Qué sabroso bocado! Desde el público, las voces de los niños gritarán: "Cuidado con el Lobo, Caperucita! ¡Lo tienes a tu espalda! " Caperucita preguntará asustada: "¿Dónde está?" No logra verlo porque El Lobo se oculta tras los haces de caña cada vez que ella insiste en mirarlo.)
Voz de La Radio: ¡El Lobo! ¡El Lobo! ¡Cuidado! ¡Pronto! ¡Escapen! (Las muchachitas ven al Lobo y huyen lanzando gritos de terror. Caperucita Roja, que aún no lo ha visto, hace gestos como de quien pregunta" —¿Por qué habrán escapado?" El Lobo sale de su escondite y se coloca tras la Caperucita, husmeándola con el enorme hocico. Caperucita presiente a sus espaldas algo malo y lo demuestra con notoria inquietud. El Lobo sitúa sus manos sobre los hombros de Caperucita; ella las palpa; ya sabe que es Tío Lobo, pero trata de hacerse la valiente.)
Caperucita Roja: ¿Eres tú, Maese Lobo?
Tío Lobo: Sí, soy yo. ¿Tú quién eres?
Caperucita Roja: Caperucita Roja.
Tío Lobo: (con voz áspera): ¿Roja? ¿Eres comunista? Me agrada devorar carne roja. Los matarifes la cotizan muy bien.
Caperucita Roja: Hermano lobo, ¿tú piensas devorarme?
Tío Lobo: Eso pretendo, Caperucita.
Caperucita Roja: Además de ser prófugo, quieres actuar al margen de la Ley. Ten cuidado.
Tío Lobo (hosco): ¿Me estás amenazando? Mide bien tus palabras.
Caperucita Roja: Conozco mis derechos. Recurriré a los tribunales.
Tío Lobo: Recurre a lo que quieras, que yo recurro a mis colmillos. Es la Ley del más fuerte, Caperucita..
Caperucita Roja: No, hermanito. Los tiempos han cambiado. La única Ley que vale es la del pueblo. Tú eres un oligarca imperialista. ¿Sobre qué bases te impones?
Tío Lobo: Soy poderoso, tonta. Creo en la ley del garrote. ¿Sobre qué bases? Lo que importa es mi hambre.
Caperucita Roja: ¿Me impones un convenio a base de hambre?
Tío Lobo: Exacto. Tú me darás la carne. Te cedo el hambre. ¿Aceptas?
Caperucita Roja: Déjame consultarlo con los magnates carnívoros. (Entran los Magnates Carnívoros. Son la caricatura de gordos y felices potentados, vanidosos, soberbios, ricamente vestidos. Lucen grandes y costosos anillos. Fuman puros de lo mejor. Las muchachas señalan con el dedo -a los Magnates y secretean entre ellos.)
Un Magnate Carnívoro: ¿Qué quieres, Caperucita? (Saca un reloj enorme. Lo mira.) El tiempo es oro. No podemos perderlo.
Caperucita Roja: Desde ahora en adelante voy a necesitar toda la carne para saciar el hambre de Tío Lobo. ¿Puedes darme un buen precio? Debe ser carne roja de la mejor. Lo importante es que él quede satisfecho. Nosotros, los del pueblo, comeremos piltrafas.
Un Magnate Carnívoro: Aprovechando esta emergencia, subiremos el precio' de la carne, pues lo que importa son nuestros intereses y es preferible que la ciudadanía se sacrifique. Firma el Convenio. Si no cumples, saciaremos el hambre de Tío Lobo con carne humana.
Campesino Segundo: ¡No queremos Convenios humillantes! ¡Traidores!
Tío Lobo: ¡Silencio, comunista!
Caperucita Roja: ¡Calma! ¡Paciencia! Por ahora no hay otra solución. Ya saben. Cada cual debe darle al Tío Lobo carne cruda por riguroso turnos.
Tío Lobo: Carne fresca, bien roja y abundante.
Caperucita Roja: Hermano Lobo, ¿te comprometes a estar desde hoy en adelante en contra de toda violencia y en favor de la paz?
Tío Lobo: Yo sólo creo en la paz de los sepulcros, pero de todos modos, (levantando una mano) ¡juro! (Gritos y manifestaciones de entusiasmo entre los cuales se oyen algunas voces de protesta y silbidos. Se escuchan sirenas, tiros y ruido de motocicletas. Entran dos policías que se aproximan al lobo sonando sus silbatos; lo toman prisionero y hacen intentos de llevárselo contra la voluntad de Los Magnates Carnívoros, quienes manifiestan su desaprobación con gritos.)
Voz de una Radio Popular: ¡Atención! ¡Atención! Después de un tiroteo de varias horas, la Policía ha logrado capturar al sanguinarioTío Lobo.
Magnate Carnívoro Primero: ¡Mentira! ¡Mentira! Pido que rectifiquen esa noticia y la frase de buena fe.
Magnate Segundo: Somos la Ley y la justicia.
Magnate Primero (acercándose a los policías): Llegaron tarde, jovencitos.
Magnate Segundo: Ya se aprobó el tratado (recalcando la frase) a perpetuidad.
Magnate Tercero: Ahora quien manda es el gran Lobo, señor de tierra y mares, y nosotros con él.
Voz de la Radio: ¡Atención! ¡Atención! El, bondadoso y magnífico, Tío Lobo firmó el Tratado que nos independiza de la miseria....
Voz de una Radio Popular (pisándole la frase): ¡Sí un infame convenio mediante cuyas bases nuestro sufrido pueblo debe entregarle al miserable Tío Lobo toda la carne que puedan triturar sus mandíbulas!...
Voz de la Radio (en contrapunto): El pródigo Tío Lobo se compromete en cambio a protegernos y ha jurado no devorar a nadie...
Voz de una Radio Popular (prosiguiendo la frase):.... siempre y cuando se cumpla el Convenio a perpetuidad. (Manifestaciones en pro y en contra. Los fotógrafos toman fotografías de Tío Lobo cuyas poses grotescas varían a cada efecto de flash. )
Voces: ¡Que hable! ¡Que hable! ¡Que viva el buen vecino!
Tío Lobo (abriendo ambos brazos en gesto de silencio): ¡Pueblo soberano! Me place agradecer el entusiasmo, que en íntimo consorcio habéis mostrado por el convenio liberador que os he ofrecido. (Aplausos. Gritos de protesta: Silbidos. ¡Dejen oír! )
Voz de la Radio: iAtención! ¡Atención! Tío Lobo conmovido da las gracias al público.
Voz de una Radio Popular: ¡Radio vendida al capitalismo! (Gritos de protesta y aplausos.)
Tío Lobo (con gestos de silencio): ¡Calma! ¡Calma! ¡Muchas gracias, hermanos! Las bases del convenio son bien claras y voy a repetirlas, para evitar cualquier malentendido. Me alojaré en la mejor zona de CAPERUCI LANDlA y haré un canal para que el agua de ustedes llegue a mi casa en abundancia; les venderé la que me sobre. En mi zona yo seré el único que mande. Gobernaré como si fuera soberano; izaré mi bandera y haré lo que me dé la gana!
Magnate Primero: Y al que le pique que se rasque.
Una Voz de Protesta: ¡Cállate, vendepatria!
Tío Lobo (continuando su discurso impasiblemente): Devoraré sabrosa carne fresca de la más alta calidad, abundante, diariamente. No olvidéis esa norma, de lo contrario me daréis ocasión de poner al servicio del pueblo mi recia dentadura. (Aplausos. Gritos. Silbidos. Piedras.)
Voz de la Radio Popular: ¡Atención! ¡Atención! ¡El Cazador, el bravo Cazador se aproxima. La Patria se ha salvado. Que rompan el convenio. ¡Viva el caudillo liberal!
Voz de la Radio: Viene colérico, dispuesto a la pelea.
Magnate Primero: ¡No le permitan acercarse!
Magnate Segundo: ¡No debe interponerse!
Magnate Tercero: ¡Perderíamos todas nuestras ganancias!
Voz de la Radio: Trae preparado su fusil. ¡Ya se acerca, señores! ¡Ya está aquí! (Exclamaciones de asombro y miedo.)
Tío Lobo (aterrado): ¡No lo dejen pasar, que va a matarme! ¡Detengan a ese comunista! ¡Túrbalo San Jacinto! (El Cazador, cuyo tema musical se ha venido oyendo, hace su entrada espectacular de opereta y se prepara a disparar contra Tío Lobo. Este hace muecas de pánico y procura ampararse entre Los Magnates Carnívoros.)
Magnate Primero: ¡Ha firmado el Convenio!
Magnate Segundo: ¡No lo mates! ,
Magnate Tercero: ¡Es nuestro amigo y buen vecino! (al oír la advertencia, El Cazador se torna benévolo- tira el fusil al suelo y abre los brazos en amplio gesto de confraternidad.
Voz de una Radio Popular: ¡No caigas en la trampa! ¡Es un engaño!
Voz de Protesta 1: ¡Cazador, pela el ojo!
Voz de Protesta 2: ¡Tú eres el pueblo; no lo olvides!
Voz de Protesta 3: ¡Si, aceptas, vas a pasar de ingenuo! (El Cazador duda un instante y se pasa la mano por la frente como para alejar ideas infaustas.)
Magnate Primero: ¡No pienses! ¡No titubees! ¡Acepta!
Voz de Protesta 1: ¡Ponte alerta!
Magnate Segundo: ¡Sométete al destino manifiesto!
Voz de Protesta 2: ¡Te van a engatusar!
Magnate Tercero: ¡Recuerda que tendremos independencia y dólares!
Voz de Protesta 3: ¡Cazador, no seas bobo!
El cazador (decidido): ¡Hermano Lobo! (Abre ambos brazos y se encamina hacia Tío Lobo.)
Tío Lobo (recibiéndolo con un abrazo intenso): ¡Hermano bobo!
El Cazador: ¡Viva la alianza para el progreso!
Tío Lobo: ¡Viva el destino manifiesto! (El Coro rodea a Caperucita; se adelantan hacia el proscenio y cantan manifestando decepción y
desdén.)
Coro y Caperucita (con música de la ópera "CARMEN"):
Por mal camino
vamos a seguir
si a tal vecino
hay que nutrir.
Ya nadie nos puede liberar
de este Lobo traidor
que haciéndose llamar libertador
nos quiere conquistar.
FIN DEL PRIMER ACTO
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