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Lázaro
¡Qué sombra atribulada de realidad extiende
pasaporte de huesos al sueno de la imagen?
Negada para estatuas de pánico, su flebe;
presencia sumergida luce aire de cadáver.
Pero, no. Todo: el árbol -Callada angustia fértil-,
la muchedumbre de olas, el cántaro de greda,
-barajando cuchillas de inercia, vida y muerte-,
le gritan a la imagen, remeciéndola: ¡Crea! |