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EL CÓDIGO DA VINCI O LAS LECCIONES DE LA REALIDAD
Rafael Ruiloba

La película basada en la novela homónima de Dan Brown, no compensa las emociones causadas por las expectativas que produce el supuesto escándalo contra el dogma cristiano. Ende el éxito de la película es correlativo al interés suscitado por el escándalo, pero en realidad desde el punto de vista estético es el parto de los montes, además sus contenidos fueron sometidos a un proceso de ambigüedad por una lógica de las neutralizaciones.
La película es enrevesada: cargada de diálogos especulativos; tiene demasiada linealidad narrativa; está adornada con vueltas hacia el pasado como factor de verosimilitud. Y lo más importante, la película se basa en el código de las neutralizaciones semánticas. Veamos cómo se manifiesta este truco semiótico Todo se debe a la conspiración de un viejo fanático, que se dispara porque ha finalizado el milenio y espera con puntualidad, que un supuesto priorato de Sión rebele a la humanidad el secreto mejor guardado en dos mil años: la humanidad de Jesucristo.

El lector sabe cómo son de puntuales los científicos locos, sobre todo si son ingleses, sin embargo sus acciones son neutralizadas por otro científico dedicado a descifrar códigos secretos y símbolos. Este es el personaje principal de la película y neutraliza la idea de que descubrir el misterio implica un ataque a la fe cristiana, ya que recuerda su infancia cuando cayó en un pozo y se salvó por la fe en Jesús. La misión del priorato de Sión, formado en el pasado por Newton y Da Vinci es neutralizada, porque ahora está formado por sujetos intrascendentes, y por el poder mismo de la fe cristiana, que durante 2000 años es el principal factor de la cultura de Occidente. Debido a esto los supuestos familiares de Jesús, no van a destruir la obra que se ha construido en su nombre. Los más significativo es que el asesino Silas, el fanático loco del Opus Dei, es neutralizado por el jefe de la policía francesa, que también es miembro del Opus Dei. En la trama el policía del Opus es clave ya que salva a los héroes perseguidos, los libera de la acusación y pone en su lugar el bien y el mal. Por eso la lógica semiótica de la película se basa en neutralizaciones y genera ambigüedad en la percepción. Lo cual indica que el director de la película dio un paso atrás con respecto a la novela.
La novela es un best seller porque es un ataque masónico contra la Iglesia Católica, por eso la película omite elementos ideológicos que están presentes en la novela. Que algunos críticos digan que se trata de mera ficción, me parece un consuelo ideológico. La novela tiene un fundamento real, un genotexto, el cual no justifica de ninguna manera, la versión ficticia, que puede ser interpretada como verdadera. El problema es saber cuáles son las verdades de la ficción porque esta es la coartada estética de la novela, las que se neutralizan en la película.
La novela está basada en la historia real del abate Berenguer Sauniere, que ocurrió a finales del siglo XIX en Rennes le Chateau, una villa al sur de Francia donde se presume que el sacerdote descubrió, en su Iglesia, consagrada en 1059 a Santa María Magdalena, un mapa geométrico utilizado para localizar un tesoro o un antiguo secreto de los templarios. El Abate Sauniere informa a su obispo y pide permiso para analizar en el Museo del Louvre las pinturas de Nicolás de Pousssin (Pastor de la Arcadia ) y las de David Teniers ( San Antonio ) y el retrato del Papa Celestino V, de un pintor desconocido. El sacerdote encuentra en ellas la clave geométrica de los cuadros y localiza un secreto ancestral. ¿Cuál es, no lo sabemos? Este espacio vacío lo llena la ficción y se asume que es el secreto de la humanidad de Jesús. Tal vez ahora que el museo de Luovre envíe el cuadro de Teniers a los Estados Unidos se descubra la clave geométrica.

Aquí se complica la cosa. Los amigos y confidentes de Sauniere, los secerdotes Antoine Celis y Henry Boudet fueron asesinados. A uno le dejaron una inscripción escrita con su propia sangre (como ocurre en la novela) al otro le cortaron la lengua y le aplastaron la cabeza. Por su parte Sauniere fue acusado de simonía y expulsado. Varios años después Noel Corbu, heredero de Sauniere, muere en un extraño accidente de tránsito. Los espacios vacíos de lo que pudo ser basta para justificar el mundo ficticio del Código de Da Vinci
Los asesinatos de Renes nunca fueron aclarados y nunca sabremos lo que en realidad encontró Sauniere. Lo cierto es que restauró su iglesia, se compró una villa. Construyó una biblioteca, edificó la torre del Magdala para vigilar un barranco yermo, parecido a los paisajes que hay en la Mona Lisa de Vinci, en El Pastor de arcadia de Poussin y la Tentación de San Antonio de Tenniers. Lo cierto es que Sauniere, a diferencia de lo que aparece en la película o la novela murió en Sabanas de Holanda, llevándose su secreto a la tumba. Estos hechos acendraron la imaginación de generaciones de escritores y dio origen a publicaciones como El Dosier de los templarios de G Lizerand; El segundo Mesías, de Cristhopher Night, y Le tresor maudit de Renes le Chateau de Gerard de Sede. Sobre ellos se generan todas las especulaciones noveladas en El Código da Vinci, el cual es inferior a la realidad.
La novela abunda en tesis como que “ el uso del sexo para comulgar con Dios sería una seria amenaza a los cimientos del poder católico” Lo cual es sin duda una jactancia ridícula. Que el Papa, Juan Pablo II, haya eliminado las dispensas del celibato a más de un obispo garañón; que estuviera en contra de los sacerdotes que cobran el salario de perro; que pidiera a los fieles una sexualidad responsable; que estuviera contra el uso del condón y de esa forma de asesinato, que otros llaman aborto, no significa que la sexualidad ponga en jaque al Vaticano. Asumir el sexo como una amenaza es pensar que por cada rijo cardenalicio o suspiro de monja se cae una Iglesia. Por eso me inclino a favor de la tesis del Papa Pío XI cuanto proclamó que el placer sexual puede ser bueno per se. Más peligrosa para la Iglesia católica es la imagen de un cura seduciendo niños o ...
El éxito del Código Da Vinci ha disparado prejuicios, que se ciernen contra las organizaciones como el Opus Dei. Por eso la película recurre a las neutralizaciones para mitigar la imagen conflictiva que pudiese tener el Opus, el cual como es fama no se queda con las banderillas de nadie. Por eso en la película hay uno del Opus bueno y otro malo, el bueno da resolución a la trama, lo cual no está en la novela. Que existan estas organizaciones dentro de la Iglesia no es nada nuevo. En los orígenes del cristianismo vigilaban las tumbas de los Mártires. Para la época de los asesinatos de Renes le Chateau existía dentro del Vaticano un servicio de espionaje conocido como el soldalitium Pianum que fue disuelto en 1921. Su director, el Cardenal Umberto Benigni pasó a dirigir el servicio secreto del Duce. La confirmación de sus desmanes se comprobó cuando sus archivos cayeron en manos de la policía en Bruselas. También existió una organización llamada Opera dei Congressi dirigida a infiltrar el sistema político italiano. No hay pruebas de que hayan atenazado a Saunierre.
Estas organizaciones eran el antecedente del Opus Dei moderno. Pero que la novela describa asesinos en las filas del Opus Dei es una provocación sin fundamento en la realidad. Por eso la película tuvo que recurrir al truco semiótico de las neutralizaciones.

Por otra parte, no hay obispo tonto. El único que existe está en la novela de Brown. Este paga para que el Vaticano no se deshaga del Opus Dei y para congraciarse trata de recuperar el secreto de los templarios. Al final el obispo arrepentido indemniza a los deudos de los asesinados del monje albino con bonos del Vaticano. En la novela el Obispo realiza transacciones como las que hizo el Obispo MarcinKus, conocido como el Banquero de Dios. Según publicaciones periodísticas italianas, los masones usaron la banca del Vaticano para “lavar dinero y pagar comisiones” a los políticos. No podemos olvidar que esta polémica existe desde que los masones Michelle Sindona y Roberto Calvi se encargaron del IOR, el banco del Vaticano. (Instituto Para la Obra de la Religión fundado en 1942 por Pío XII). Según el periodista Pier Carpi, que cita como fuente al masón Fulberto Lauro, “Muchos Cardenales pertenecían en secreto a la Logia P2”. Acusación repetida por los burócratas del Vaticano que se ocultan bajo el seudónimo de Los Milenarios, quienes publicaron un Libelo titulado El Vaticano Contra Dios (p 267- 269) donde denuncian que uno de los miembros de la logia es el Cardenal Giovani Cheli, anterior representante del Vaticano en la ONU. ¿Quizás esta sea una de las motivaciones de Brown al escribir la novela? Lo cierto es que esto fue eliminado de la película.

El Papa Paulo VI dijo que los masones infiltrados dentro del Vaticano eran el humo de Satanás. Lo cierto es que quien está a cargo de disipar este humo es el Opus Dei. La novela de Dan Brown como propaganda masónica enfatiza en que el Opus donó mil millones de dólares al Vaticano para superar la crisis financiera creada por Calvi, a cambio de la canonización de su fundador. También dice que el Opus Dei anda tras el premio mayor: el Trono de Pedro. Dan Brown realiza una proyección del deseo sobre el asunto cuando en la novela el nuevo Pontífice se deshace del Opus Dei. La lógica de las neutralizaciones, elimina esto de la película.
Al final lo que tenemos es una novela que relata otra de las historias alternativa a los evangelios, sobre las que no existe prueba alguna, solo los lugares vacíos en la historia de Suaniere, donde según la ficción María Magdalena es el Grial, que escapó a Francia embarazada de Jesús. Que le sobreviven sus descendientes protegidos por el Priorato de Sión. Esta es una idea legítima para una novela, porque la imaginación necesita de las leyendas y se alimenta de los misterios, sin embargo, la película neutraliza las aristas masónicas de la novela cuando hace ambigua la referencia de la película.
Por eso no veo cómo pueda la ficción desacreditar a una Iglesia, fortalecida por la gestión Pontificia de Juan Pablo II. Por lo que a mí concierne, no creo que dentro de la iglesia haya asesinos y si Jesucristo tuvo amores con María Magdalena como Dios manda, me reconforta. Por lo demás, como decía Virgilio Forsan, et haec olim meminisse invabit. Puede que mañana sea útil recordar estas cosas. |
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