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El amo de casa de Misión Imposible III 

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El "background" de la saga Misión Imposible proviene de esas hipérboles siniestras del cine comercial que advertían sobre las amenazantes garras de los enemigos de la guerra fría. Como una respuesta televisiva al estilo Bond, se creó MI, una serie de televisión que incluía a su elenco a Peter Graves (el eterno Jim Phelps), Martin Landau (¿se acuerdan de Base Lunar Alpha?) y Leonard Nimoy (el señor Spock de Star Trek), entre muchos otros, con el tema más pegajoso compuesto para la televisión. Es más, la partitura de Lalo Schifrin, junto con el tema de James Bond, el aporte de John Williams para Star Wars y el de Nino Rota para El Padrino son los musicales cinematográficos de mi más alta recordación. La serie MI lo tenía todo, acción incontrolable, locaciones insuperables, guiones de buena madera y un trabajo en equipo que se mantuvo hasta el final de la serie. Luego, a finales de la década de los ochenta, regresa Peter Graves al rol de Phelps, con un equipo más innovador, que aunque despertó cierta curiosidad, al final MI, la nueva generación no levantó vuelo hasta que años más tarde, Tom Cuise se planteó el reto de hacer una superproducción del cine de acción, basada en la serie de televisión. El resultado final encontró opiniones mixtas, pues a los fanáticos de la serie nos les hizo gracia pensar que Phelps ahora era el villano, interpretado con cierta exageración por un eficiente John Voight. Esta incursión de Cruise en el "action movie" supuso un éxito sin precedentes que llevaba además a firma de un genio incomprendido del cine comercial: Brian de Palma, el también creador del clásico Los Intocables, basado en la serie de televisión. De Palma, responsable de las recientes Mujer Fatal y Ojos de serpiente, le imprimió su estilo visual y cargó al filme de un ambiente tenso y confuso que se llenaba de agujeros argumentales que incluso dentro del cine de espionaje, dejaba muchos baches; sin embargo, a la hora de cargarse de acción, MI funcionaba a ala perfección. El turno le siguió MI:2, esta vez de la mano de John Woo, director de moda en aquel entonces por su trabajo en Hong Kong ("Bala en la cabeza", "El asesino", "Rudeza hirviente"), que salía de un hitazo en Hollywood como "Contracara" y se sienta en al comando las oficinas de la IMF (Imposible Misión Force). En esta nueva saga, como se esperaba, Woo toma elementos mitológicos, su implacable ritmo lento, detallista y explosivo, exigiendo más retos físicos a Cruise. Al final, otro éxito de taquilla, mas no de crítica. Como Cruise sabe lo que a la gente le gusta, luego de intentar trabajar con David Fincher (Siete y El club de la pele) y Joe Carnahan ("Narc"), vio en el productor de Felicity, Alias y Lost, JJ Abrams, la oportunidad de retomar el rito televisivo de la serie original y llevarlo a la gran pantalla. Eso fue precisamente lo que ocurrió en MI:3. Creando una historia más humana para el personaje de Cruise, muy parecido a los dilemas de los personajes de Mentiras Verdaderas, de John McTiernan, la serie "Bourne" (que va para su tercera parte, El ultimátum de Bourne) y Mr. And Mrs. Smith, de Doung Liman y cualquier otro filme de espías, se ocupan de pensar más en el hombre que tiene un trabajo complicado y que trata de dejar sus líos de oficina en casa hasta que sale mal uno de sus trabajos y los líos tocan la puerta de su hogar. Eso recuerda un poco a "007: Al servicio de su majestad", cuando a los productores de la serie Bond se les ocurrió casarlo y ponerle un lado más humano al personaje, lo que al final pudo traducirse en la más floja de la serie, pero la más interesante para el fanático de la saga Bond.



Dicho esto, comento lo siguiente. Misión Imposible 3 es el más vertiginoso, cursi, simpático y violento episodio televisivo de la serie cinematográfica; tiene al mejor villano creado jamás por esta gente y se aprovechan del calibre del actor ganador del Oscar por Capote, Philip Seymour Hoffman, quien precisamente sabe darle al público lo que quiere. Lo que realmente parece ser una misión imposible en este filme es que se entienda que los espías pueden ser amos de casa. En manos de JJ Abrams, MI:3, es un pan caliente de Lucianito a las cinco de la mañana. Si no conoces qué es "Lucianito", pregúntale a quien tenga noción sobre esa panadería y que te describa cómo es el "feeling".

Por lo demás, MI3 es para verla de nuevo dejando atrás el lado cerebral de su argumento. Es cine de diversión pura y dura, no más.
 

   


 

 

 


                                  

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