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María, la chica del trébol
Rainer Tuñón Cantillo
María de los Ángeles de las Heras Ortiz, la niña prodigio del cine español, musa del “divo”… reina de la ranchera. De niña, probó suerte en la radio; adolescente se convirtió en la chica dorada del cine español, descubierta a sus diecisiete años por el cazatalentos Luis Sanz; adulta y consagrada en el cine español, abraza con fuerza a la música y conquista al mundo, convirtiéndose en una diva del canto que ostentó con orgullo un reinado inmortal.
Nacida en el barrio de Cuatro Caminos en Madrid el 4 de octubre de 1944, María de los Ángeles, es la primera de seis hijos de don Tomás de Las Heras, empleado de una empresa de automóviles y María Ortíz, ama de casa.
Durante sus estudios primarios se le despertó el deseo de ser artista, animado a sus amigas durante los recreos y participando en pequeños encuentros de canto en su colegio.
María de los Ángeles tenía a su abuelo encantado con su talento y espontaneidad, adoraba su voz. A sus catorce años, prueba fortuna en el programa radial “Conozca a sus vecinos” y sorprende a todos con la frescura natural y la potencia en la voz. Paso siguiente, participa en varios concursos de canto y conquista a los jurados, quienes aplaudían la entrega de la niña en los escenarios.
El destino la lleva a “Primer Aplauso”, concurso para cantantes jóvenes que conducían José Luis Uribarri y Jesús Alvarez. Allí cantó la tradicional La sombra Vendo y Luis Sanz quedó fascinado, apostó por ella y ambos ganaron.
¿Y por qué Rocío Durcal? Para encontrarle un nombre artístico a esta bella nueva promesa del canto y la actuación, Sanz comparaba la frescura de su estilo con el rocío de la mañana, y al adaptarle un apellido con aroma local, ella señala el pueblo de Durcal en Granada. Así nació la leyenda, aunque sus familiares, amigos y fanáticos la llamaron Marieta, diminutivo de su extenso nombre.
El cine de barrio
Hacia 1962, Luis Lucía, especialista en estrellas infantiles, fue uno de los responsables del rápido ascenso hacia el estrellato de Rocío. Se recuerda con mucho cariño, “Canción de Juventud”, su primer protagónico, cuyo tema musical del mismo nombre fue un éxito inmediato.
El resultado en las taquillas de esa cinta de Lucía, le permitió continuar con otros proyectos entre ellos: "Rocío de la Mancha" (1962), "La Chica del Trebol" (1963) y "Tengo 17 años" (1964), de José María Forqué.
En Italia, por ejemplo, “La chica del trébol” era conocida como “La ragazza meravigliosa”, película dirigida por Sergio Gieco, que narraba las peripecias de una empleada de una casa de modas que se convierte en maniquí, situación que la lleva a conocer el jet set, pero descuida a sus amistades, que por azahares del guión, retoma con una reflexión de la bella muchacha.
Posiblemente, el éxito internacional por excelencia haya sido “Más bonita que ninguna”, pues esa cinta la llevó a hacer promoción fuerte en el continente americano y estuvo en México, tierra de la cual se enamoró.
Ese viaje, a sus 17 años, la hace mucho más popular, y se presenta en varios programas de la televisión azteca.
“Más bonita que ninguna” resultó ser un éxito personal en la carrera de Rocío, pues la realizó con recursos propios y colaboró junto con Luis César "Gino" Amaddori, a quien acompañó además en Acompáñame (1966), al lado de Enrique Guzmán, otro éxito en México; “Buenos días, condesita” (1967), que le permitió un premio del Sindicato Nacional del espectáculo español; “Amor en el aire” (1967), junto a Ramón Palito Ortega y “Cristina Guzmán” (1968).

La producción de "Las Lenadras" de 1969 le supuso una evolución en su carrera, con roles más adultos, y la “Novicia Rebelde, de 1971, la consagró como una diva del cine y el canto.
Su expresión artística se consolida con "Marianella" (1972), de Angelino Fons, por la cual consigue el premio a la Mejor Actriz otorgado por el Círculo de Bellas Artes de Madrid.
"Diselo con Flores" (1974), de Pierre Grimblat y "Me Siento Extraña" (1977), dirigida Enrique Martí Maqueda, por fueron sus últimas apariciones en el cine de los años setenta, época en la que decide tomar un nuevo rumbo, no sin antes verse envuelta en una interesante polémica, pues en esa última película tuvo escenas lésbicas con su co protagonista Bárbara Rey.
Éxitos, empresa y Junior
Rocío Durcal tuvo una carrera de cuento de hadas. Actriz exitosa y productora en ascenso, que incluso en el teatro hizo algunas apariciones, una de ellas la comedia “Un domingo en Nueva York”, de Norman Krasna, bajo la dirección de Adolfo Marsillach.
También, a lo largo de su carrera, Marieta actuó en “La muchacha sin retorno”, dirigida por Torcuato Luca de Tena y en “Contacto peculiar”, también dirigida por Marsillach.
En 1969 conoce al dúo de Juan Pardo y Antonio Morales Barreto, de quien se enamoró. Se alega que esa relación significó el fin del dúo “Juan y Junior”.

A principios de la década de los setenta decide unirse con Antonio. La noticia corrió como pólvora, decían. – Se casan Rocío y Junior en el Monasterio de El Escorial, rezaba un titular.
Tras una luna de miel parisina, Rocío Durcal y Junior vivieron su amor. Carmen María Guadalupe Dolores; Antonio y Shaila son el fruto.
Junior participaba en algunas canciones de las películas de Rocío y ella, un tanto alejada del cine, hizo pocas películas en esa década, sólo para saltar hacia la gran carpa y su grandiosa primera pasión: el canto.
Marieta y Juanga
Luego de la filmación de “Me siento extraña”, Rocío retoma su carrera musical y viaja a México. Invitada a una cena que ofrecía la casa disquera conoce a Alberto Aguilera Valadez, un joven cantante y compositor que sella el éxito de la chica dorada del cine español.
Así, Marieta y Juan Gabriel se asocian y el resultado fue fulminante. Diez canciones inéditas de “Juanga”, acompañada por el Mariachi América de Jesús Rodríguez de Hijar, confirmaron que Rocío Durcal estaba destinada a ser la “reina de las rancheras”. 
"Tarde" fue el primer tema de ese largo repertorio de 30 canciones que interpretó Durcal en los discos que grabara con Juan Gabriel.
El público alababa la voz de Rocío, pues siendo española, se metía en el bolsillo el género mexicano dándole una proyección fuera de serie. Incluso, esa sociedad entre Marieta y Juanga permitió al género de las rancheras entrar con más fuerza en todo el mundo, pues se encontraba en un periodo de renovación con nuevas estrellas y figuras representativas.
Fueron cinco discos y una relación que inmortalizaron dos canciones: “Amor eterno” y “Te sigo Amando”, entre muchas otras.
En la cúspide
La carrera musical de la Durcal, como se conocía en el resto del continente americano, tuvo un cenit cuando Rafael Pérez Botija, le invita a interpretar su balada "La gata bajo la lluvia", resaltando el corte lírico, erótico y misterioso, que podía aportarle un talento como el de Rocío.
Todos los escenarios posibles fueron conquistados por esta bellísima madrileña, a quien idolatraban por el encanto natural y su poderosa presencia. Cantaba con maestría todos los géneros: rumbas, vallenatos, pasodobles, baladas, twist, rock and roll y tangos, compartiendo además su voz con talentos de la talla de Joaquín Sabina, Juan Manuel Serrat, Django, Ricky Martin, Alejandro Sanz, Marco Antonio Solís, Luis Miguel, Roberto Carlos, entre muchos otros.
Durcal llegó a ser nominada en los premios Grammy de 1995 con el disco “Hay amores y amores” en la categoría de Pop Latino, y cinco años más tarde celebró 40 años de trayectoria, regresando al género que la convirtió en reina, con su álbum "Caricias". En total fueron cinco nominaciones a este galardón musical.

La diva regresó a la actuación grabando “Cleopatra", una obra de teatro grabada para la televisión española y dirigida por Luca de Tena, y en 1997 colaboró en “Los negocios de Mama”, una serie de catorce capítulos, de corte familiar, para Televisión Española, interpretando a la dueña de una boutique y compartiendo créditos con José Sancho y María Adánez. En “Los negocios de Mamá”, retorna bajo la producción de mentor, Luis Sanz.
Así, la española más mexicana del mundo, deja un legado inmortal en el mundo de la música. Con más de cuarenta y cinco millones de discos vendidos en todo el mundo, Junto a Rocío Durcal, Julio Iglesias, Paloma San Basilio, Camilo Sesto, Junior y Raphael, se convirtieron en figuras de una época dorada en la música iberoamericana.
María de los Ángeles de las Heras Ortiz cantaba como nadie esas rancheras de Juan Gabriel. El pasado 25 de marzo, a sus 61 años de edad, perdió la batalla contra un cáncer que le diagnosticaron en el año 2001. El mundo entero se conmovió tras la noticia.
En capilla ardiente instalada en el tanatorio de La Paz de Tres Cantos, con sus restos mortales, se le dio el último adiós, celebrando una vida dedicada a enamorar al mundo con el rocío de su talento y espontaneidad.
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