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Una oportunidad para no equivocarnos.
Sobre la propuesta de Ampliación del Canal de Panamá
Ricardo Stevens
Abogado colonense

El tiempo, como regla, hace que las cosas, y las personas también, pierdan eficiencia; así, los mejores momentos llegan y, tarde o temprano, pasan. Las cosas son de más fácil acomodo; las personas, cuando caducamos, caducamos.
El Canal, con los evidentes cambios en la cantidad y la magnitud de las naves que transitan por el mundo, no debe ser tan ágil como cuando se terminó su construcción en 1914 y las exigencias eran menores. Y para que no devenga a cachivache inservible, útil solamente como artefacto de museo, que exhiba las obtusas e inexcusables limitaciones de la sociedad panameña (especialmente de su dirigencia, pero también con grave responsabilidad de todos los hombres y mujeres de la nación), seguramente habrá, en algún momento, que hacerle algo para que continúe su servicio al comercio de la humanidad, como "la principal actividad económica del país" (1).
Ese algo podrá ser casi cualquier cosa: desde la década de 1930 (2) se viene hablando de un tercer juego de esclusas, hasta la reciente propuesta de un mega puerto administrado nacionalmente (3). Y el cuándo será tema de ineludible consideración.
Para resolver estas cuestiones, la necesidad, la urgencia y la capacidad financiera y tecnológica deben ser las determinantes para el qué y el cuándo.
1. Las razones de la ACP para el qué y el cuándo
La ACP dice, en lo fundamental: 1. Que el Canal está llegando a su capacidad máxima de operaciones, lo que puede suceder dentro de seis años, 2012, o antes, para el 2009, si la demanda de servicios de tránsito se comporta como se prevé; y 2. Que hay un creciente número de naves, las Postpanamax, que, por sus dimensiones mucho mayores, no pueden transitar por el Canal, que casi triplican la capacidad (12,000 contenedores TEUs/20') de las naves más grandes que sí pueden hacerlo, las Panamax (4,500 contenedores TEUs/20'), y 3. Que para el Canal siga sirviendo de manera eficiente, competir con las otras vías alternativas (el sistema intermodal de los Estados Unidos (4) y el Canal de Suez (5)) e incrementar su participación en el mercado global del transporte, la ampliación, mediante el tercer juego de esclusas, debe ser ahora.
La ACP dice que el Canal "alcanzará su máxima capacidad sostenible entre los años 2009 y 2012", y que una "vez alcance dicha capacidad, el Canal no podrá continuar atendiendo el crecimiento de la demanda y se deteriorará la capacidad de servicio, dando por resultado una reducción de la competitividad de Panamá" (6).
La ACP dice que los "estudios y proyecciones de mercado apuntan a que el volumen global de toneladas CPSUAB (7) de los buques que transitan por el Canal casi se duplicará en los próximos veinte años, aumentando en un promedio de 3% por año, en el escenario de demanda más probable".
La ACP dice que actualmente 27% de la capacidad mundial de transporte marítimo en contenedores se encuentra en buques que no caben por el Canal (405 Postpanamax) y que, los astilleros tienen contratados la construcción otros 250 (8) que deben entregarse entre el 2006 y el 2011.
La ACP dice que el tránsito por la vía se está congestionando, que mientras más grande sean los buques, menos podrán transitar, que esto "se debe en parte, (a) a que los buques de mayor tamaño toman más tiempo en transitar por las esclusas", y (b) que a esas naves se les "aplican mayores restricciones operativas, por ejemplo, tener que navegar el Corte Culebra de día, en una sola vía".
Que el tamaño de las naves en tránsito han aumentado, en los últimos cinco años, en más de 20% su tamaño, que cerca del 45% del tránsito fueron del ancho máximo que permiten las esclusas existentes, a un aumento del 10% respecto del año 2000.
Que, a pesar de que en los últimos 10 años se han realizado obras de "modernización de más de B/ 1,000 millones, que aumentaron la capacidad del Canal en más del 20%, "es innegable -dice la ACP- que el Canal funciona en la actualidad muy cerca de su capacidad máxima sostenible".
Que durante los períodos anuales de mantenimiento, necesarios para extender la vida útil de los activos del Canal, "involucran el cierre temporal de una vía o del sistema de alcantarillas de alguna de las esclusas, lo que reduce temporalmente la capacidad operativa del Canal hasta en un 32% y ocasiona la rápida formación de colas de buques que esperan para transitar". Que en el 2004, el cierre por mantenimiento, realizado en junio duró 9 días, y produjo una cola de casi 120 buques, y que el tiempo de normalización del tránsito "tomó más de 15 días y durante este período se triplicó el tiempo de espera promedio de los buques sin reserva (9)".
Que en el sistema de reserva de cupos de tránsito, en el 2000, 40% de los usuarios solicitaron reserva (2,065), y solamente 1% (121) no lo obtuvo; no obstante, en el 2005 73% (9, 242) de los usuarios requirió de la reserva, y solamente 55% (6,972) lo logró.
La ACP dice que para alcanzar la capacidad máxima del canal actual se ha identificado y programan mejoras de diversos tipos (10) que permitirán un mejor manejo de las naves Panamax, que transitarán de manera ininterrumpida, tanto de día como de noche, lo que podrá permitir un uso confiable y seguro de la vía "hasta aproximadamente el año fiscal 2012, pero que "si la demanda se comporta de conformidad con lo previsto en el escenario de mayor crecimiento, el Canal alcanzará su máxima capacidad sostenible en el 2009".
La ACP dice que 1. "El reto de capacidad del Canal estriba en garantizar la disponibilidad ininterrumpida del tránsito y el nivel de servicio requerido por los usuarios más allá del 2012; 2. y permitir el paso por la vía "del tamaño del buque más apropiado a cada ruta".
La ACP dice que la "propuesta de ampliar la capacidad del Canal mediante la construcción del tercer juego de esclusas le permitirá al Canal captar la totalidad de la demanda proyectada hasta más allá del año 2025" (11).
La ACP dice que es ahora o nunca:
"Una vez que el Canal alcance su máxima capacidad sostenible, el mismo perderá toda disponibilidad para permitir tránsitos adicionales y, con ello, la posibilidad de atender el crecimiento de la demanda. Además, dejará de brindar un servicio competitivo y confiable a un número importante y creciente de sus usuarios. Por consiguiente, se incrementará la probabilidad de un congestionamiento crónico de la vía acompañado de largos periodos de espera para transitar de todos los segmentos y, en especial, de aquellos buques que no obtengan cupos de reservación."
"El haber alcanzado su máxima capacidad no significa que por el Canal no podrán transitar los buques. Significa que se estancará la capacidad de crecer del Canal, y que éste no captará más volumen de carga, supeditándose todo aumento en ingresos a aumentos de peajes, lo que apareja el riesgo de alejar a los clientes. Significa, además, que se deteriora el servicio a niveles no competitivos para los usuarios que se arriesguen a esperar el turno de tránsito sin haber conseguido un cupo de reservación, con la circunstancia agravante de que no habrá suficientes cupos para todos los que los requieran." (12)
2. Lo que otros dicen de la propuesta de la ACP
En el documento "Acerca de nuestro Canal y nuestro Megapuerto", propuesto por Jorge E. Illueca, Fernando Manfredo, Jr, Julio Manduley, George Richa M. y Enrique Illueca, de 27 páginas, tamaño tabloide, se dicen cosas interesantes, algunas huérfanas de más y adecuadas sustentaciones, otras discutibles, pero que tienen el mérito de subrayar el hecho de que la suerte del país, su mejor y mayor bienestar, especialmente el compromiso con la gran deuda social que se tiene, debe ser la primera consideración en cuanto se haga cualquier examen y proyecto con nuestro principal negocio nacional, el Canal de los panameños y panameñas; y mucha de las objeciones que hacen a la propuesta del gobierno nacional son dignas de serias consideraciones.
Entre las varias afirmaciones allí dichas se deja claro que la propuesta del gobierno y la ACP no es evangelio a seguir como palabra sagrada.
..."por nuestro Canal -sentencia el documento- transita alrededor de un 4% de toda la carga marítima mundial y que nada nos garantiza que ese porcentaje de carga variará sustancialmente gracias a que construyamos el 3er Juego de Esclusas".
..."los Post Panamax que existen son 300 buques con rutas claramente predeterminadas incluso antes de ser construidos".
Señalan -los mencionados- que la competencia del Canal de Panamá con el sistema intermodal de los Estados Unidos y el Canal de Suez es un mito, que la disputa real del Canal son otras: el Puente Terrestre Norteamericano y los Puentes Terrestres Regionales, como el Plan Puebla Panamá, los proyectos de Costa Rica, México y Nicaragua.
Que..."es perfectamente comprensible que las grandes compañías navieras dueñas de los buques Post Panamax apoyen con entusiasmo la Ampliación del Canal. Más si nos costará a nosotros y no a ellos".
3. Los estudios de la APC
3.1. You pikinglish?
Ciento cuatro, según el listado anexo a la propuesta de Ampliación del Canal de Panamá; ciento veinticinco, en palabras de Nicolás Ardito Barletta, como orador principal en el acto de graduación de la Maestría Ejecutiva en Administración de Empresas MAEX-ACP III, el viernes 5 de mayo reciente; o ciento veinte, atribuido de manera insistente a altos funcionarios de la ACP como número de la cantidad de estudios que sustentan la propuesta de Ampliación del Canal de Panamá, de los que la mayoría, más del 75% de los ciento cuatro listados, están en el idioma inglés, inaccesible a la también mayoría absoluta de panameños y panameñas, no solamente por lo ajeno de la lengua utilizada, sino, también por el nivel técnico que deben suponer, agravado, repito, por la lengua escogida por los administradores del Canal.
Este detalle, el idioma de los más de los estudios, expresa el modo de pensar de los que en nuestro nombre gerencian el Canal y de los que dirigen nuestro país, cuando los unos no consideraron a sus conciudadanos, los dueños del negocio, y si tuvieron tiempo para que les pasásemos por sus mentes, fue, seguramente, con el mismo menosprecio como siempre nos ha pensado la oligarquía, como «Esa Chusma», cuando de los asuntos nacionales se ha tratado; y prefirieron la comunicación fluida y llana, friendly de sus dos interlocutores que consideran importantes, los navieros, banqueros y los comisionistas, con los que pretenden hacer negocios con nuestro Canal; y los otros, los elegidos para representarnos a todos, que no advirtieron el mal paso que se daba o sencillamente no consideraron necesario enmendar nada, ni del idioma a utilizar ni los participantes en los estudios, por estar ellos, igual, enteramente satisfechos.
Pero ese pecado del idioma, que pecado es, ni dudarlo, es -haciendo uso prestado de una declaración bíblica- un pecado de origen, de principio, a la subida misma del telón; y lo que mal principia, ya está dicho, mal termina; y desdichadamente, ese modo despreciativo ya ha producido hierba de la mala, que anuncia que lo más amargo, para la mayoría de los titulares de ese activo que es el Canal, todavía está por llegar; que, cuando los reales, sustanciosos y duraderos beneficios se den, únicamente se servirán a la mesa de la patria, otra vez, un puñado de familias y empresas interesadas solo mercantilmente en los negocios de nuestro Canal, contando, el chimbilín, entre socios comisionistas y coimeros, en inglés «One million... two million....¡oh yeah!, three million... and more».
3.2. Para prueba del fiesto, un botón...
Ojeando mi ejemplar de la "Propuesta de Ampliación del Canal de Panamá", me tropecé con que la estimación de costos y el cronograma de ejecución del tercer juego de esclusas fueron desarrollados por personal de la ACP -me pareció interesante-, asesorados por tres empresas consultoras, calificadas como especializadas y diestras, y también por expertos de tres universidades estadounidenses: Arizona State University, University of California y University of Colorado (13). Inmediatamente me llamó la atención, con escandalosa preocupación, no ver incluida a la Universidad de Panamá en este particular estudio sobre el tercer juego de esclusas, la pieza central de la más grande obra que se hará en el país desde la construcción misma del Canal hace casi cien años.
Días después, el amigo Rigoberto C. me hizo llegar la versión digital de la propuesta de ampliación, y en el buscador introduje "Universidad de Panamá", para saber si esa entidad era mencionada y si alguna participación tuvo en los tantos estudios que sustentan la propuesta que la ACP entregó al señor Presidente y, por su vía, al país. El nombre de la Universidad de Panamá apareció seis veces, todas referidas a recopilación y presentación de datos y evaluación ambientales.
De los 125 estudios (14) sobre datos socioeconómicos, sobre "water supply" (recuerden o sepan que la inmensa mayoría de los estudios están en inglés), sobre capacidad y operaciones, sobre mercado y competencia, el técnico y de ingeniería, y quién sabe qué otros, la Universidad de Panamá casi casi nada tuvo que ver. Ni decir de la Universidad Tecnológica, siendo la obra básicamente de ingeniería; en esos estudios no aparece para nada ¡nuestra tecnológica!
Hace mucho tiempo había escuchado que cierto estudio para la ampliación del Canal costaba algo así como cinco millones de balboas. Luego de la ceremonia de graduación de la Maestría Ejecutiva en Administración de Empresas MAEX-ACP III (porque ya se habían dado dos), el viernes 5 de mayo último, al que generosamente fui invitado (de paso comento que el evento quedó ¡muy lindo!), para conversar, que para eso se ofrecen los brindis, pregunté a uno, que pareció saber de lo que hablaba, sobre los costos de los estudios que sostenían la propuesta y le comenté la cantidad que yo recordaba; y me dijo enfáticamente que yo andaba bien perdido, que cinco millones debieron costar solamente parte de los estudios para el tercer juego de esclusas, que él estuvo más que cerca en eso, que lo demás debieron ser otra montaña de plata que él no sabía.
Ayer, una persona que estimo como seria, que no riega especulaciones infundadas, me dijo entender que el costo del conjunto de los estudios para las obras del Canal fue por el orden de los treinta millones de balboas. Otra, con otras informaciones, afirmó que la cifra más acertaba estaba por los ochenta millones.
En cualquier caso, aquí, en lo del reparto del dinero y el futuro de los panameños y panameñas, los jerarcas de la administración del Canal, como en una republiquita, al margen del país, siguieron la vieja tradición de la oligarquía vende patria y el ruinoso principio pro mundi beneficio. Nuestras universidades, nuestra educación superior, nuestros docentes, a quienes se les estimula al perfeccionamiento académico, nuestros estudiantes de comercio, de economía, de construcción, de arquitectura, de ingeniería, los de la náutica, los de nuestros talleres industriales y artesanos (después nos quejamos de los del Artes y Oficios), no fueron parte en los estudios ni en el diseño de la más grande obra que ha de hacerse en este país o en cualquier otro país de la región y en el mundo en los próximos años.
Como si no fuéramos importantes, como si de verdad no fuéramos los dueños del Canal, esta millonaria, maravillosa y única oportunidad de que la educación panameña, sus instalaciones y su acceso a la tecnología y al conocimiento de punta, y la preparación de profesionales especializados en nuestros jóvenes, para la obra próxima y para cualquier otra en cualquier lugar, fueron sencillamente malbaratados por los dirigentes nacionales en este inicial esfuerzo en que los panameños debimos ser los primeros beneficiados.
Entregaron alegremente, sin sobresaltos del alma, nuestros millones para engrosar la capacidad de las empresas y universidades norteamericanas (que también son negocios) y de otras partes del mundo.
A propósito: INDESA, la empresa de la que es parte, creo, el Dr. Nicolás Ardito, le correspondió, según el listado, dos estudios, casi tantos como a la Universidad de Panamá. ¿Cuánto le correspondió de la danza inicial de millones? ¡Qué voy a saber yo!
¿Cuánto se habrá pagado en comisiones para esas contrataciones? ¿Quiénes fueron los comisionistas? Y, ¿quiénes autorizaron las contrataciones? La ACP y el señor Presidente del país deben responder.
También miré que la Maestría Ejecutiva en Administración de Empresas MAEX-ACP III, para preparar personal de la ACP, pagada principalmente con dineros nuestros por la ACP, fue impartida por el INCAE, con instalaciones en Costa Rica y en Nicaragua, no por la Universidad de Panamá ni la Universidad Tecnológica.
Si los dejamos, seguirán el “fiesto”.
4. Canal y desarrollo
4.1. Para los estadounidenses
El sociólogo Marco Gandásegui, refiriéndose al Tratado Hay-Bunau Varilla, afirma: "fue concebido en el marco de un plan de desarrollo nacional de EEUU. En efecto contribuyó a convertir a EEUU en uno de los países más ricos del mundo con una población que goza de altos niveles de vida". Ese tratado se constituyó, sigue diciendo, en "el instrumento utilizado para separar a Panamá de su control sobre la posición geográfica privilegiada del Istmo, su principal recurso natural"(15).
Sin lugar a dudas, la vía de agua transístmica facilitó la integración en una sola y gran economía, a la costa este de los Estados Unidos, con su creciente y prometedor lado oeste y, obvio, ayudó a estimular todo lo que estaba en medio, como paso a la expansión por el mundo. En ese proceso, las operaciones del Canal de Panamá representaron un subsidio a la marina mercante norteamericana por el orden de $ 700,000,000.00 anuales, y un ahorro militar de cerca de $ 250,000,000.00 en el mismo período(16); en tanto que Panamá recibió, desde 1955 hasta 1970, una anualidad de $ 1,930,000.00.
4.2. Desarrollo para panameños y panameñas
Más que crecimiento, este istmo que pudiera bien ser lo más próximo al paraíso en la tierra, que como conjunto, no merece ser pobre, porque no le faltan los con qué, lo ha admitido la Iglesia (17), pero que trágicamente es la grosera exhibición de dos países que coexisten, uno verdadera y alucinantemente indiferente a los padeceres y serios e inminentes peligros del otro, lo que pide a gritos es desarrollo integral justo (18).
Algo que no se le regatea en esta sociedad a los pobres es la pobreza, porque de ésta hay de sobra en todos sus recodos, y se distribuye, eso sí, con generosidad y sin mezquindades: 40% de la población, más de un millón, doscientos mil panameños y panameñas, de todas las edades, comparte las migajas de una opulencia, que, cuando es como lo es aquí, es obscena, y algunos, más del 70% de nuestros hermanos y hermanas aborígenes se encuentran aplastados bajo la espantosa pobreza en sus apéndices más inhumanos, y sus vidas inocentes, como la de Yaritza Frías, en La Playita de Bique de Arraiján, colapsan ante el hambre (19) y 800,000 panameños y panameñas sobre mueren de desnutrición (20), dicen los fríos números; y una educación que no es ese eficiente instrumento que debiera ser, que sí es posible, que abra permanentemente puertas a los más vulnerables para que tengan las herramientas y las oportunidades francas de hacer con la vida aquello para la que la tenemos, vivirla.
En especialistas cínicos nos hemos convertido llenando artículos de opinión contra la injusticia de la desigualdad y los gobiernos politiqueros, demagogos y corruptos; y los más comprometidos nos comprometemos a organizarnos para defender a los hambrientos o para organizar a los que sobre mueren de hambre.
Pero como la pobreza tiene más de un millón de rostros, también tiene centenares de modos de expresarse y profundidades de escalofrío; y nuestra reacción, la nuestra, la más recurrida, frente a los dilemas de cada nivel de ese infierno, no siempre es la misma, y en la medida que nuestra imaginación desciende por las cámaras de la pavorosa y espeluznante realidad donde está el menor, adolescente o niño, a quien otro entrega un arma de fuego, bajo amenaza a su propia integridad, para que le arranque la vida a otro, como venganza o para un tumbe, o para que sea la mula de ilícitos y convierta en campos de tiro a nuestros barrios bajos, y éste accede, no solamente por la intimidación de que es presa, también por su entorno lúgubre y sin horizontes, de la inmediatez de lo habitual, de padre y madre iletrados y desempleados desde siempre, de una urbanidad salpicada de los sucesos más tristes, de frecuentes roces con la muerte, y muchos más con el hambre, escenarios en los que «la vaina» y el «chucha madre» se usan cuarenta veces para significar cuarenta cosas distintas; con tres hermanas, una idiota por la piedra y dos niñas hechas mujeres y madres en el mismo cuarto de comunales mugrientos, nuestra decente mojigata conciencia se resiste a admitir esa degeneración inducida como la causa real de las tormentas que se pronostican, cultivadas por la indiferencia ya criminal.
Para estos pobres la comunidad, arreada por los interesados en la distorsión, demasiadas veces reclama más cárceles, más años de cárcel, cárcel, contradictoriamente, para las auténticas víctimas de un proceso injusto, los echados a la raya por la misma sociedad; y en ocasiones somos seducidos, nosotros, y hacemos coro a estas voces bárbaras que piensan que la pobreza extrema, para la que no alcanzan ni sirven los teletones, se enfrenta con violencia extrema, o enmudecemos en un silencio cómplice, porque ese vozarrón a la derecha nos miente descaradamente afirmando que la pobreza nada tiene que ver, que siempre ha habido pobres, sino la vagabundería, de la falta de voluntad de superación, tal vez de la mala suerte, «Que busquen oficio, coño», porque nos anulamos porque no parece estar en nuestras manos la solución a tan grueso problema. Y es cuando debiéramos atender a la vocesita, todavía creciendo, la de la izquierda, la que grita a sordos que esta miseria es hija no reconocida de la injusta distribución de riquezas, adoptada por la pobreza que está dispuesta a recogernos a todos y a todas, y a llevar a toda la sociedad a la misma mierda, como no hagamos algo dramático y pronto.
4.3. Nuestra otra oportunidad
Pues bien, el futuro de nuestro Canal, es esta otra oportunidad, como pocas, que nos pone a mano la historia para que, como comunidad inteligente, aunque solamente fuese para salvarnos del potencial de calamidades de fines del mundo conocido, hagamos lo correcto, lo justo; que "la principal actividad económica del país" (21), que es el Canal, sea dispuesta para el desarrollo de la sociedad, el de todos los panameños y panameñas, como lo declaró este presidente (22) autoproclamado como el Robin Hood (23), que ya nos han vilipendiado tantas otras: la Zona Libre de Colón, el centro financiero internacional, los recursos estratégicos de telefonía y de electricidad, los puertos nacionales, las áreas revertidas, tantas oportunidades despilfarradas, que debiera dar vergüenza que aquí haya pobreza... que haya pobres.
Gandásegui insiste, y tiene razón: si el gobierno no tiene un plan de desarrollo nacional, la ampliación del Canal no puede contribuir a la riqueza del país ni a elevar los niveles de vida de la población (24).
Los estudios para la propuesta de Ampliación del Canal de Panamá, valorados en muchísimos millones de balboas, son una demostración irrebatible de que ese plan nacional de desarrollo, con el Canal como uno de sus puntales, no existe, y representan, en mi modo de entender, primero, la más clara caída de cara de los del sí se puede y los otros, cuando no se hizo incluir, como debió hacerse razonablemente, a las instituciones formales de la educación superior panameña, a los panameños y panameñas, especialmente a nuestra juventud deseosa y merecedora de mejores días, de un Panamá mejor, uno que sí es posible, para que estos también fuesen beneficiarios de esa parte proyecto, que obviamente habría redundado en su mejor desarrollo, que así también se combate la pobreza; y segundo, muestran, también con lucidez suficiente, los verdaderos intereses que los mueven, que no son los de la nación, con los que no quieren que haya equívocos, ni en una como ni en un punto.
La sospecha en mente y boca de todos es que lo que detrás mueve, no es el interés por la patria, como tampoco lo fue para los que nos empeñaron hace ya más de cien años, si no lo que se promete como la más colosal danza de millones desde que inició su circulación el dólar en el istmo, al que los mejor posicionados puedan entrar y dar zarpazos a dos manos.
4.4. La disposición de los negocios
Recordemos lo que dijo Licenciado Ebrahim Asvat, en febrero pasado, persona de altos vuelos y que debe saber lo que dice, y saberlo de primera mano: que cuatro son los grandes propósitos del presente gobierno; dos cumplidos: la reforma fiscal y los cambios a la seguridad social, que vimos y sufrimos; y dos por cumplir: el tratado de libre comercio, con los Estados Unidos, supongo, y el referendo para la expansión del Canal. Y redondeó: "Estas tareas darán por completada la gestión del Martín Torrijos", al tiempo que afirmó: "No hay nada más trascendental que se pueda visualizar en el horizonte". Agregó: "No creo que haya tiempo para la modernización del Estado, la lucha contra la corrupción, el mejoramiento de la seguridad pública o la reforma a la administración de justicia"; que estas "tareas corresponderán al próximo gobierno" (25).
Ya vemos que el Canal y su ampliación sí están en el horizonte del gobierno, son de las prioritarias, más no están en las coordenadas de la nación.
4.5. Frente a las asociaciones anti-nacionales
Las circunstancias no son las mismas, y el objetivo no es exactamente el mismo. Hace cien años sólo contaban, para decisiones nacionales, los varones de intramuros, los rabiblancos, y se trataba de la construcción de la obra; hoy, se pretende su modernización, y, contrario a aquella vez, estamos en condiciones todos y todas de contar en lo que debe ser la más importante decisión que debe asumir la nación, para ésta y las futuras generaciones.
Este es el único asunto económico en que el régimen panameño admite formalmente la expansión de la democracia; realidad que no resultó gratuita, se pagó por adelantado y caro, con cuenta a los atropellos de la discriminación del silver roll y la situación colonial, y con sangre, mucha, con muertes y con demasiado dolor.
Y porque el régimen tiene cómo mediatizar esta oportunidad única y conducir a todos por los caminos que prefiere para sí, debemos, con mucha puntualidad y agudeza, poner nuestras mentes y esfuerzos, y lo mejor de ellos, en la tarea de revalidar nuestro crédito social, para asegurarlo y cobrarlo, para que no se nos haga juegos de mano con el presente ni con el futuro. Después de la salida yanki, nos aletargamos, tal vez por cansancio, o se nos aletargó, dio lo mismo, y en la ex-zona no se ha realizado aquel derecho, aquella promesa del uso más colectivo posible. Esta deuda, obvio, sigue pendiente.
Que se promete una discusión profunda y democrática, ¡habrá que empujarla!; que no se harán embalses ni se desalojarán a las poblaciones campesinas de la cuenca del Canal, ¡bien!; que la obra será auto-financiada, ¡magnífico!; que no habrá merma en los aportes al tesoro nacional, ¡es decente!; que del financiamiento externo no será garante la nación, ¡tendrán que explicarlo!, porque, de lo que sé, el Canal es de la nación panameña y ésta debe responder por todas sus obligaciones.
El reto es gigantesco, y debemos, los panameños y las panameñas, estar a la altura de las exigencias, para que no le dejemos a los que vengan las tareas que nos dejaron los de aquella vez de triste recordación, ni nos califiquen los que vengan por desidia e irresponsabilidad patriótica.
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Notas a pie de páginas y guía de citas
1. Así es definido en los "Objetivos de la ampliación de la capacidad del Canal mediante la construcción del tercer juego de esclusas" de la propuesta de Ampliación del Canal de Panamá.
2. La ampliación, con el tercer juego de esclusas diseñado, se inició en 1939 y se suspendió debido a la guerra mundial en 1942 (información suministrada en la propuesta).
3. "Acerca de nuestro Canal y nuestro Megapuerto", propuesta de Jorge E. Illueca, Fernando Manfredo, Jr, Julio Manduley, George Richa M. y Enrique Illueca.
4. "2.4 El sistema intermodal de los Estados Unidos", en la propuesta, dice: "el Canal de Panamá tiene una participación del 38% en la ruta entre el noreste de Asia y la costa este de los Estados Unidos, el sistema intermodal mantiene una participación del 61% y el Canal de Suez del 1%".
5. A pesar de que la propuesta dice que el Canal de Panamá compite con el de Suez no da números que sustenten esta competencia, y el texto "2.5 La ruta por el canal de Suez", pareciera negar la existencia de esa competencia, y que la ampliación del Canal la haría posible.
6. "El reto de capacidad" de la propuesta.
7. Medidas según el Sistema Universal de Arqueo de Buques del Canal de Panamá.
8. Esta es la cifra del texto de "Oportunidades para hacer más eficiente, productivo y competitivo al Canal" en la propuesta; sin embargo, la gráfica del mismo origen dice que se construyen, para la misma entrega 262 buques.
9. Cita la cita 56 de la propuesta: "Todo buque que desee transitar por el Canal puede acogerse a uno de dos sistemas de servicio: (1) tránsito por orden de arribo, en el que se determina que el primero en llegar será el primero en transitar; o (2) tránsito reservado, el cual garantiza el tránsito en un día previamente acordado. Los buques con reservación tienen garantizado su tránsito en un día específico y con un tiempo de tránsito de 18 horas o menos, desde su arribo al Canal hasta la salida de la última esclusa. Los buques sin reservación, por el contrario, transitan en el orden en que llegan a aguas del Canal de conformidad con las reglas de prioridad reglamentadas por la ACP. Los principales usuarios del sistema de reservación son los segmentos de portacontenedores, portavehículos, pasajeros y buques que transportan carga refrigerada no contenerizada y que operan en servicios con itinerario preestablecido. El sistema de reservación tiene un costo adicional de aproximadamente 15% del peaje.
10. "Para alcanzar la capacidad máxima del Canal actual, se identificaron diversos proyectos que, integrados en un programa de mejoras, le permitirán al Canal incrementar su capacidad al maximizar la utilización de las esclusas existentes. Una vez completado el programa de mejoras, el Canal habrá alcanzado su máxima capacidad sostenible. Dicho programa consiste en: (1) la implementación de un sistema mejorado de iluminación de las esclusas; (2) la construcción de dos estaciones de amarre en el Corte Culebra; (3) el ensanche del Corte Culebra de 192 a 218 m (de 630’ a 715’); (4) las mejoras a la flota de remolcadores; (5) la puesta en práctica del sistema de esclusaje de carrusel en las esclusas de Gatún; (6) el desarrollo de un sistema mejorado de programación de buques, (7) la profundización de los cauces de navegación del lago Gatún de 11.3 a 10.4 metros (de 37’ a 34’) PLD, (8) la modificación de las estructuras de las esclusas para permitir aproximadamente 0.30 m (1’) de calado adicional; (9) la profundización de las entradas del Pacífico y del Atlántico; y (10) la construcción de un nuevo vertedero en Gatún para el control de crecidas."
11. Cita número 60 en la propuesta: "El horizonte de planificación del Plan Maestro es hasta el año 2025. Por ello, las proyecciones de demanda utilizadas son por un periodo de 20 años, esto es del 2005 hasta el 2025. La capacidad adicional que brinda el proyecto de tercer juego de esclusas permite manejar la demanda proyectada con niveles de servicio competitivos, y le da al Canal capacidad para atender crecimientos en la demanda después del 2025. El tiempo que tomaría alcanzar la nueva capacidad máxima del sistema (aproximadamente 600 millones de toneladas CPSUAB), depende del ritmo de crecimiento de la demanda después del 2025."
12. "La importancia de ampliar la capacidad del Canal ahora", en la propuesta.
13. "El costo de la construcción del tercer juego de esclusas ha sido estimado utilizando los métodos más rigurosos de análisis, y con la asesoría de expertos reconocidos a nivel internacional. El estimado de costos y el cronograma de ejecución fueron desarrollados por personal de la ACP, asesorado por consultores especializados en estimación de costos de Parsons Brinkerhoff International y por expertos en construcción de Montgomery Watson Harza y de Clair Murdock Consultants y revisado, a su vez, por un comité técnico especial asesorado por expertos de Arizona State University, University of California y University of Colorado."
14. La cifra de 125 estudios la mencionó el Dr. Nicolás Ardito como orador principal en el acto de graduación de la Maestría Ejecutiva en Administración de Empresas MAEX-ACP III, el viernes 5 de mayo reciente.
En el anexo de la propuesta de Ampliación del Canal de Panamá se listan 104 estudios del plan maestro.
15. Marco A. Gandásegui, hijo: "El canal de Panamá y el desarrollo nacional", abril del 2006.
16. Gorostiaga, Xavier: "La inversión extrajera en Panamá"; publicado en el libro Inversión extranjera en Centroamérica; Educa, segunda edición, 1975, p. 314.
17. La Conferencia Episcopal Panameña, en el documento "Los Obispos hablan"; enero del 2001.
18. PNUD, "Informe Nacional de Desarrollo Humano-Panamá 2002.
19. "Niña muere de hambre"; El Panamá América del domingo 23 de junio del 2002.
20. "En Panamá hay 800,000 mil personas desnutridas, según los datos más recientes de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación"; La Prensa del 31 de octubre del 2005.
21. Con un presupuesto de ingresos para el año fiscal del 2006 que asciende a B/.1,275 millones en ingresos, B/.458 millones en gastos de operación y un programa de inversiones por B/.199 millones.
Así es definido en los "Objetivos de la ampliación della capacidad del Canal mediante la construcción del tercer juego de esclusas" de la propuesta de Ampliación del Canal de Panamá.
22. Martín Torrijos, discurso del 10 de enero del 2005, a propósito de la propuesta de reforma fiscal.
23. "Aunque nos llamen Robin Hood, no me arrepiento, porque en este país tiene que haber justicia social"... Palabras del Presidente, publicadas en La Prensa de 23 de enero del 2005.
24. Marco A. Gandásegui, hijo: "El canal de Panamá y el desarrollo nacional", abril del 2006.
25. "Bitácora del presidente"; diario El Siglo, 14 de febrero.
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