Debate Nacional:

Ampliación del Canal de Panamá y construcción de un tercer juego de esclusas

 

- Discurso del escritor Carlos Francisco Changmarin con motivo de recibir la Condecoración Rogelio Sinán el 25 de abril del 2006.

 

- Lanzamiento de SERTV: Servicio Estatal de Radio y Televisión

 

- Lanzamiento de la IV Feria Internacional del Libro  del 2007.

 

- Ciclo de  mesas redondas: El futuro de la investigación cultural en Panamá.

 

- Museo de Penonomé: Galería de retratos de Aquilino Tejeira e hijos.

 

- Premio Gustavo Batista 2006 

 

- Montajes de La Quadra


 
 

   

PALABRAS DEL ESCRITOR  CARLOS FRANCISCO CHANGMARIN CON MOTIVO DE RECIBIR LA CONDECORACIÓN ROGELIO SINÁN 2006

 

 

En nombre de nuestra familia damos las gracias por la alta distinción que esta noche se nos hace, al otorgárseme la Condecoración Rogelio Sinán. Este reconocimiento lo hacemos al Ministerio de Educación, al Consejo de Escritores y Escritoras de Panamá, al Instituto Nacional de Cultura y a la Asociación Cívico-Cultural Alberto Pérez Herrera, de Veraguas, que presentó la muy completa y ordenada sustentación de nuestra candidatura.

 

 

 

Un día como hoy nació en la Isla de Taboga en 1902, el ciudadano Bernardo Domínguez Alba. Ya cuando en Roma, en el año 1929 publica su primer libro de poesía ONDA, lo firma con el seudónimo de Rogelio Sinán. Y tomó esa decisión para su nombre literario, porque decía que en el mundo había muchos Domínguez. Y utilizó, entonces el nombre de Rogelio, porque así se llamaba su padre y Sinán, como fruto de la conjunción de la palabra Sinaí y el apellido del destacado filósofo e historiador francés, Ernst Renán.

Otro detalle curioso de nuestro famoso escritor, es que habiendo nacido en 1902, cuando Panamá todavía pertenecía a Colombia, se inscribió luego en el Registro Público, como nacido en 1904, para autentificar su panamenidad.

 

Ha sido muy justa la decisión de nombrar este premio con el nombre de Sinán, pues en la generación de la poesía panameña nueva, también llamada vanguardista, como dijo Rodrigo Miró, Sinán "ha, sido uno de los más sólidos valores de las letras de la República," Poeta, cuentista, novelista, dramaturgo, promotor cultural, periodista y bohemio; pero además, no sólo fue literato, sino un intelectual ligado a los movimientos culturales y políticos, nacionales e internacionales, siempre en la dirección correcta de alcanzar la definitiva independencia nacional, en la búsqueda de un futuro de paz, de igualdad, de justicia social, de solidaridad y de respeto a la libre determinación de los pueblos.

 

 

Su obra, independientemente de las tendencias freudianas y surrealistas que compartía, está impregnada profundamente de la geografía humana, de lo panameño, de la naturaleza, de nuestras palabras, de nuestro ritmo y nuestro son cálido y marino. Por ejemplo, solía poetizar así:

"Campo traviesa, cansada, con el hijo en el cuadril,

la moza va hacia el lejano cuchitril. "

Y utilizaba sin miedo, la metáfora campesina cuando cerraba uno de sus mejores poemas diciendo:

" Perfume silvestre

de mangos maduros, ¿Por qué me recuerdas

su seno desnudo?"

Entendió muy bien Sinán que la llamada literatura universal no es innacional. Por eso su obra Semana Santa en la Niebla, como su poema "Incendio", contienen alegorías que toman la sustancia del paisaje marino e isleño y la tradición panameña de la isla donde el poeta nació; lo mismo está dado en su novela La Isla Mágica. Y por dicho sentimiento de lo nacional, en el marco de lo universal, está también su libro: Saloma sin Salomar. Igualmente utilizó el humorismo criollo, en la farsa infantil y juvenil: La Cucarachita Mandinga, y la crítica de la influencia prepotente y negativa de la Zona del Canal en nuestra débil Panamá, con la otra farsa, titulada: Lobo Go Home.

 

 

¿Por qué Sinán, maestro del cuento, incluso antes de García Márquez, y cuentista de alta calidad, a la altura del argentino Jorge Luis Borges, del mejicano Juan Rulfo y del cubano Onelio Jorge Cardoso, no figura en el alto nivel del panorama latinoamericano e internacional, como los autores mencionados? Aunque tuvimos un Justo Arosemena, que incluso era leído en su tiempo por José Martí, la razón está en el hecho histórico de que nuestro país sobrevivió desde 1903, bajo las condiciones políticas, económicas, sociales y culturales, no de una república, sino bajo las distintas fomas de un protectorado norteamericano. Esto duele reconocerlo, pero ha sido una realidad. La objetiva condición material de tránsito desde la conquista espanola a la conquista norteamericana no nos pertenecía. La diminuta alma de la tierra que batallaba por subsistir bajo las negativas circunstancias que -la habían engendrado, sólo alcanzaba a parir una nación incipiente, afectada por el cáncer de una cultura de la dependencia.

 

Ese carácter objetivo del tránsito interoceánico, no constituyó un mal en sí mismo; fue una de las causas que engendró el sistema del mercantilismo que en décadas posteriores, justamente, a la par de los días de 1903, echaba las bases del capitalismo de naturaleza imperialista, de los Estados Unidos. Se ha dicho que por Panamá, y sobre las mulas del Camino de Cruces, pasó suficiente plata y oro hacia Europa, con los cuales, pudo haberse pavimentado una carretera de Portobelo al Puerto de Palos, de donde salió Colón.

 

 

¡Sí!. .. El mal no estaba en las mulas, sino que las mulas cargadas de oro y plata, y luego las mulas de las esclusas del canal, no eran propiedad de los istmeños del ayer lejano, ni de los panameños. Ni el agua del Chagres, ni la tierra y sus colinas, ni el aire, pertenecían a la recién nacida criatura, que lleva el nombre del árbol Panamá.

 

No significa esto que, en la pequeña Panamá la verde, no se hubiera gestado, pese a todo, el germen de una cultura propia. Por la condición de tránsito y la preponderancia de España, en los primeros días de los siglos XVI y XVII, Panamá era una Ciudad Estado, a diferencia de Cuba, Méjico y el Perú. En el contorno de aquella vieja ciudad se ejercía el Estado, el control de todos sus departamentos, la realización del comercio, la religión, la ganadería, la agricultura y también todo lo relacionado con la cultura: archivos, memorias, literatura, investigaciones, etc. Alfredo Castillero Calvo, en su tesis doctoral destaca la importancia, no transitista, de 'Las estructuras Económicas y Sociales de Veraguas", y señala las riquezas de la actividad aurífera de esa región.

Lamentablemente el haber cultural en aquel punto estratégico, en aquella Ciudad Estado la hoy llamada Panamá la Vieja, fue totalmente destruida, en 1671. ¿Cuántos cuadernos, libros, papeles, crónicas, poesías, cuentos, canciones, décimas, bailes, cantos, pinturas, grabados, cerámicas de los esclavos negros y de los indígenas, joyas de los plateros, retablos de las iglesias; se volvieron solamente humo?

 

 

Dice el historiador Carlos Manuel Gasteazoro, que en el Panamá colonial: "existió en la primera mitad del siglo XVII una minoría preocupada por las manifestaciones literarias y artísticas"

 

Así lo prueba hoy, documentalmente Antonio Serrano Haro, intelectual español y diplomático que investigó y logró estudiar un manuscrito importantísimo, la obra literaria, "LLANTO DE PANAMÁ", que confirma el desarrollo de una cultura literaria en aquellos días, como ocurría también en La Habana, Bogotá y Quito. En ella se recogen los sentimientos de un grupo de poetas por la muerte, en 1638, del Gobernador de Panamá, Enrique Enríquez Sotomayor. El libro de 239 páginas, contiene sonetos, décimas, canciones, liras, octavas, endechas, glosas, de unos catorce poetas del istmo panameño.

 

Pero hoy día, lo más importante para nosotros, en este nuevo siglo crucial del mundo, es el haber alcanzado la liberación nacional gracias a las luchas patrióticas de panameños y panameñas de diversas generaciones que batallaron, incluso, contra otros panameños, (que fabricados por la dependencia cultural de los poderosos) lloraban para que Panamá fuese otro Puerto Rico y que todavía aspiran a que vuelva otra vez, el ejército norteamericano. Y que retornen los gases naranja que echaron en Vietnam que aquí probaron; los misiles con los cuales Mister Santa Claus y sus 17 mil marines mataron a más de 500 panameños y cuando todavía hoy, un Presidente gringo, de cuyo nombre no quiero acordarme, y sus diplomáticos, dicen que no van a descontaminar todas las áreas bélicas de las 14 bases militares de la ex Zona del Canal y en las otras bases en el resto del país.

 

En la batalla por la recuperación de nuestra soberanía, debemos destacar el compromiso indeclinable de los poetas, cuentistas, novelistas y demás autores nacionales que contribuyeron a forjar la conciencia nacionalista y patriótica de los panameños.

 

Por esa larga lucha, patriótica y anti-bélica, el pueblo panameño logró el 31 de diciembre de 1999 la liquidación del enclave colonial, y ahora los ríos, los mares, las tierras, las islas, el aire y los cielos son nuestros. AHORA SÍ TENEMOS PATRIA, tenemos un solo territorio, una sola bandera; todavía con dificultades, pero patria en fin. Y por ello, las condiciones materiales favorables al negocio del tránsito internacional, tienen que servir, no para el demagógico y malhadado "Pro mundi beneficio", sino para el beneficio humano, integral, solidario y progresista de Panamá y su gente.

 

En esta difícil hora, cuando, otra vez del norte brutal, los poderosos y supuestos defensores de la democracia, pero realmente brujos atómicos e incendiarios pronostican nuevas guerras, contra Irán, Cuba o Venezuela, nosotros no debemos engañamos por cuanto es un hecho que, por doquier anda el gran diablo, incluso, por la radio, los periódicos y la Internet vendiendo escapularios.

 

 

Los que seguimos la línea histórica liberacionista, debemos gritar, en esta hora más que nunca, la formidable consigna que formularon en un congreso latinoamericano por la paz los patriotas y escritores panameños Ramón H. Jurado, César de León, César Candanedo y Rogelio Sinán: "UN CANAL PARA LA PAZ Y NO PARA LA GUERRA."

 

Hoy la cuestión para los panameños es si ya, cuando somos los dueños del territorio de Justo Arosemena, de los mártires de enero del 64 y los mártires de la invasión norteamericana de diciembre de 1989, debemos seguir bajo la cultura de la dependencia, o de la cultura por la independencia nacional.

 

En esa dirección debemos anadir que, por el hecho de que la cultura es a la postre, el factor que determina el futuro de la humanidad y para el desarrollo y fortalecimiento de nuestra identidad cultural, me permito sugerir algunas ideas. Hace falta emprender una serie de medidas a nivel de Estado y sociedad a partir de la definición de una política cultural cónsona con la nueva realidad nacional y mundial. El Estado deberá aumentar significativamente en el presupuesto nacional y de los excedentes del Canal, los fondos necesarios para el fomento de las disciplinas artísticas en general y el desarrollo cultural del país a todos los niveles.

 

Considero que el Concurso Nacional Ricardo Miró, debe ser reformado, de forma tal que los ganadores, no puedan volver a participar en aquellas secciones en la cuales ya han obtenido el premio, y que sirva verdaderamente de incentivo para los jóvenes escritores. Y entonces, debe crearse, en el concurso Miró, una fase quinquenal, extraordinaria para la participación de todos los escritores panameños que lo deseen, aunque hayan obtenido ya premios en los concursos anuales.

 

En nuestros días de estudiante del formidable templo, que fue la Escuela Normal allá por 1938, tuvimos el honor de llegar aquí, a este hermoso Teatro Nacional, para defender nuestro plantel normalista, con el arte y el canto en un coro de doscientas voces cantando, entre otros sublimes músicos, a Beethoven.

Para entonces, el Presidente Juan Demóstenes Arosemena estaba acosado por la reacción conservadora y de godos ultramontanos que boicoteaban la nueva escuela y exhortaban a los profesores panameños, para que no aceptaran trabajar en dicho plantel; ellos, los azules oligarcas, eran acérrimos opuestos a la coeducación, y a cualquier planteamiento avanzado, laico de la educación y el progreso nacional. Frente a esta situación tuvo que contratar a más de veinte destacados profesores de Chile, bajo el gobierno del Frente Popular, de la presidencia de Pedro Aguirre Cerda, y posteriormente a diez intelectuales, doctores españoles, desterrados de la tiranía fascista de Franco. Fueron profesores de esta talla moral y académica quienes contribuyeron a forjar nuestra conciencia humanista y universal.

 

Y esta noche, después de decenas de años tenemos, de nuevo, el honor de estar en este histórico teatro, acompañado del poeta Rogelio Sinán con todos mis versos y canciones; una vez más, para reafirmar mi decisión de seguir en la batalla con el fin de alcanzar ya desde el punto de vista nacional de la cultura, nuestra liberación total.

Por eso debo proclamar como ciudadano, campesino, escritor y decimero, que no permitiremos más protectorados, ni convenios para bases militares, ni que suceda de nuevo lo de Río Hato, que un poderoso movimiento popular, en 1947, logró quitarle al Comando Sur, y que lamentablemente, después un régimen oportunista, por unos dólares más, volvió a entregarlo al imperio.

 

Hoy cuando la condición de tránsito nos pertenece, dicha base material forma parte de nuestra nueva IDENTIDAD NACIONAL. Por ello todo cuanto se haga en relación al Canal tiene que basarse en la premisa política y sociológica de que vivimos una nueva realidad; donde lo primordial será asegurar la satisfacción real de las necesidades de nuestro pueblo; que la distribución de los bienes sea equitativa, solidaria, y cooperativa como una verdadera Junta de Embarra Nacional, y como dijo Omar, "PARA EL MAYOR USO COLECTIVO POSIBLE".

 

Y para terminar, proponemos que sería hermoso y patriótico, que arriba del Cerro Ancón y bajo el amparo poético de Amelia Denis de Icaza, nuestra poeta de la nacionalidad, aparezcan grabados en bronce, estrofas de poetas panameños, de la poesía patriótica y de la lucha liberadora de Panamá, para que nuestro pueblo, en especial niños y jóvenes, no olviden lo que costó la patria y el deber de defenderla, pase lo que pase.

 

25 de abril de 2006. Teatro Nacional.

 

   


 

 

 


                                  

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