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CUANDO EL ARTE CONQUISTÓ LAS CALLES…
Entrevista a Virgilio Ortega Santizo
José Carr
Para Tragaluz.
T: Del lanzamiento de tu carrera como pintor: ¿qué recuerdas?
V: En 1975, general Omar Torrijos promovió la idea de realizar el concurso Soberanía a nivel nacional. De realizarlo se encargó el INAC y no sé si el Ministerio de Educación. Esto tuvo la participación de la mayoría de los pintores consagrados y de los que estábamos en el anonimato, iniciándonos. Ya teníamos la inquietud del muralismo. Nos llegaron fotos de libros del muralismo mexicano. Ya habíamos, desde la época del gobierno de Salvador Allende, oído hablar de las brigadas muralistas ...
T: Las Ramona Parra...
V: Sí, Ramona Parra, exacto. Ciertos amigos que viajaron a Chile en esa época de Allende hablaban de los murales y de todas las vicisitudes que sufrían. Tenían que pintar rapidísimo, casi clandestinamente...
T: Contra reloj...
V: Contra reloj, porque había grupos opuestos
T: Armados, de derecha...
V: Exactamente, y todo eso nos motivó. Cuando salí premiado con el tercer lugar del concurso Soberanía, eso nos dio la confianza, y hablo plural porque aquí trabajamos siempre en grupo, como taller musical, taller creativo en general, porque se realizaban trabajos de artes escénicas, en la calle, con la música, la danza, la poesía y la pintura. Teníamos la inquietud esa de pintar murales en las calles, aquí en Panamá.
T: Pero Vich, ya había un antecedente con Palomino, como muralista. ¿Recuerdas los murales que hizo en el Centro Manuel Amador Guerrero? Todavía están.
V: Sí, están dentro de una escuela; pero la idea nuestra era llevarlos a las calles. Estaba el movimiento de los tratados, la lucha por la soberanía...
T: O sea que la actividad pictórica de ustedes en la calle entra como una forma de propaganda, pero con un nivel estético...
V: Exacto. De propaganda para plantear la recuperación del Canal. Había otras reivindicaciones sociales que se podían tocar, si lográbamos realizar esos murales. La inseguridad estaba en si nos iban a respaldar o nos iban a reprimir...En esa época había esa incertidumbre...
T: Eso todavía no estaba muy claro...
V: No estaba muy claro; pero el Concurso Soberanía abrió el espacio, y ahí nos tiramos exactamente un 9 de enero. El que movió ciciendo: “vamos, tenemos que pintar” fue el poeta Raúl Holstand, Hurá Del Drago, y Vielka Chú . Los tres nos fuimos. La fecha era el 9 de enero
T: El día D...
V: El día D, exacto. Si no se hacía ese día, cualquier cosa podía ocurrir, claro con un cierto temor de que nos fueran a reprimir. Llegamos al muro del Colegio de Artes y Oficios, por donde desfilaban los buses, y nos pareció un sitio estratégico porque todo el mundo pasaba por ahí, y pintamos el tema del 9 de enero en un área no muy grande. Sabes que hay elementos que hemos tomado para simbolizar la lucha: lo que era la cerca, los estudiantes saltando con la bandera, pero eso no fue lo que plasmamos ahí, sino a los estudiantes cargando a los heridos, a los muertos, a Ascanio Arosemena.
T: Entonces la fecha clave fue el 9 de enero del 76. A partir de esa fecha les fue bien, no hubo niveles de censura por parte de las autoridades oficiales del Estado.
V: ¿Sabes quién nos dio el voto de confianza no como militar, que lo era en ese entonces, sino como amigo y compañero?: Chuchú Martínez...
T: El poeta...
V: Sabes, soltó la expresión esa: “cojonudo, coño”, porque le encantó... que por qué no seguíamos... Le dijimos que no teníamos pintura y él nos financió para que continuáramos. El segundo mural fue en un territorio más seguro, porque era donde estaba la Escuela de Educación Física de la Universidad de Panamá, ahí mismo en la Transístmica, por el paso peatonal que va a la Caja de Seguro Social...todavía está el muro, lo que no está es la pintura. Ya eran imágenes más sintéticas.
T: ¿Por qué la calle?
V: La lucha que se planteaba, la lucha por la soberanía, ya no podía estar oculta en un salón, no cabía en un salón; exigía el espacio exterior, y de ahí que se trabajara rápido. No podía ser trabajo de un mes en una sola pared. Esas pinturas las hacíamos en dos horas, tres horas. Y ahí en ese mural ya participó otro compañero que fue Max Maleck, que fue miembro también de la brigada, y excelente pintor; y el pintor dominicano que estaba radicado aquí, y militante, Silvano Lora. Él hizo el decorado de las banderas; ahí tenemos unas fotos que conservamos del mural ese.
T: Esas imágenes han sido borradas... sucesivos gobiernos, unos con una actitud mucho más marcada que otros, fueron eliminando los murales paulatinamente.
Podríamos decir que hicieron un trabajo de pintar casi toda la ciudad en los barrios claves, como los barrios periféricos: Calidonia, Chorrillo; pintaron en San Miguelito también, que en aquella época era una población en ascenso. Se estaba organizando San Miguelito. ¿Qué recuerdas de eso?
V: Antes de pintar nosotros más o menos escogíamos qué lugar era el mejor y tratábamos de ver qué complicaciones podía traernos. Llegábamos a analizar quién era el dueño de la pared; si era una propiedad privada, decíamos que íbamos de parte del representante o de equis persona que nos había autorizado para pintar, aunque fuera mentira, y que era la lucha del pueblo panameño. Cuando la gente se oponía les decíamos “usted vaya y hable con...” mentira, era mentira... Mucha gente pensaba que nosotros pintábamos respaldados por el oficialismo. Eso fue falso, nunca nos dieron apoyo de financiamiento. Fue Chuchú Martínez una de las pocas personas que colaboraron y otras particulares que se acercaban con un galón de pintura.
T: O sea que tengo que entender que los murales son el producto de una discusión de ustedes, que se organizan como brigada, y ustedes se la juegan en las calles. Apuestan a que Torrijos no va a reprimir, o el G2...
V: Déjame contarte una anécdota que sucedió en plena Avenida de los Mártires. Fue como en el cuarto mural; nos arriesgamos a pintar ahí donde están las multis de San Miguel; ya el entorno está cambiado, eso fue en la segunda mitad de los 70. Los patrullas de la Zona paraban en la mal llamada Avenida 4 de julio
T: El Límite, también le decían…
V: Y los policías zoneítas llegaban ahí a insultarnos, a provocarnos; pero había tanta cantidad de gente, de transeúntes, niños que querían pintar; tú sabes cómo son los niños cuando ven estas cosas, y a ellos también se les ponía a pintar. Y una vez, cuando ya estábamos terminando, llegó un carro del G2 tirando puertas, y un agente preguntó: “¿quién está aquí encargado de esto?”. Yo salí y di la cara; el tipo me preguntó quién nos había autorizado a pintar allí. Le contesté:“No…mire que de la universidad...”. Entonces dijo, “ah, yo sé quiénes son los ñángaras esos”; y era mentira, era iniciativa nuestra. El tipo tenía mi cédula en la mano; me la devolvió y dijo “te voy a dar un chance, corre”. “Y ¿por qué voy a correr, yo acaso he cometido un delito?”...pero de casualidad yo lo conocía y tenía amistad con un hermano de él. Era un tipo del G2. Conocía a la mamá y a una hermana de él. Yo lo que hice fue preguntarle por sus familiares, y ahí se desarmó y nos dijo que era que los estaban presionando de allá de la Zona las autoridades norteamericanas... Y ahí quedó la pintura.
Después vino una campaña política y la borraron; los mismos gringos le pasaron cemento con rodillo. Pero eso se cayó y después le pasaron pintura, pero ya no la retocamos. En la muralla del Instituto hubo un incidente que sí tuvo enfrentamiento con los policías en los muros del Instituto Nacional
T: Sí, yo me acuerdo….
V: Allí mismo en la Avenida de los Mártires. Los patrullas llegaron y estábamos dos pintando: Elpidio Mora y yo (eran días de carnavalito), y cruzaron cuatro gigantes de esos, soldados, agarraron la pintura, dos nos sujetaron, y los otros dos agarraron latas de pintura y las echaron sobre lo que habíamos ya pintado, incluso abarcamos temas de ese tiempo como la lucha de Angola…
T: …y la lucha del Frente Sandinista…
V: Sí, los sandinistas. Una visión internacionalista. Hacía tanto sol que la pintura no se chorreó sino que se estancó. Los tipos cruzaron del otro lado de la Zona, nosotros corrimos y manchamos unos carros con placas de la Zona y nos devolvimos.
Cometimos e error de bajar por la misma calle de la avenida de los Mártires Me agarran y me esposan, me van cruzando para el otro lado de la Zona.
Me vi preso ya, en Gamboa. Por suerte pasó un patrulla lleno de soldados panameños de la Compañía Urracá. Y vieron el “revulú”, porque el tráfico se paró, y yo con la camisa rota, me pegaban y me iban a meter al patrulla de la Zona.
Rápidamente les dije que me estaban arrestando porque estábamos pintando cuestiones de la soberanía, y los tipos se pararon firme: “aquí no se llevan a nadie”. Yo no me acuerdo quién pasó, yo creo que era un Mayor, y arreglaron la cuestión, así que me soltaron, pero sí… se dieron incidentes así de enfrentamiento directo con los zonians.
T: A veces con los zonians y otras veces con el G2, lo que te indica la contradicción interna en la lucha nación e imperialismo.
V: Exacto. Mira que a veces estábamos pintando y pasaba un carro o un camión lleno de trabajadores y alguien gritaba “ponle más rojooooooo”... y sin querer entrar en el tema estético, había siempre un mensaje, la gente recogió eso y se sabía que eran nuestras luchas patrióticas nacionales y la de otros pueblos...
T: Luchas reivindicativas nuestras... nacionales y también cotidianas, porque ustedes pintaron murales sobre el alto costo de la vida, sobre la historia nuestra, la jornada del inquilinato de 1925, la lucha de las bananeras...
V: Correcto. La educación, la salud... no sólo eran temas sobre la contradicción nación - imperialismo.
T: ¿Y contaban con la condición efímera de la obra que hacían?
V: Sí, porque estábamos pintando y nos decían, “oye les borraron un mural”. Por ejemplo en El Chorrillo, en una barracas, pintamos el rostro del Ché Guevara, por la calle 27, por donde bajaban los buses, así que todo el que pasaba por ahí veía el rostro del Ché Guevara.
A un tipo no le gustó y lo borró y regresamos y lo pintamos otra vez. Lo volvimos a pintar tres veces... Eran incidentes así, pero nunca se dieron enfrentamientos con la población. Había alguien que no le gustaba o el dueño del edificio y le decíamos que fueran a hablar con las autoridades...
T: Las imágenes ausentes, Virgilio. A qué reflexión te llevan las imágenes ausentes, esas que ustedes pintaron hace casi treinta años. Esas que ustedes pintaron en plena juventud, cuando estaba en ascenso la lucha por recuperar el territorio canalero, cuando el proceso torrijista empezaba ya a enfrentar a los enemigos internos. Torrijos planteaba el repliegue, Torrijos hacía la apertura a los partidos políticos. No hay ninguno ya... ¿a qué reflexión te lleva eso?
V: En lo personal hay una nostalgia de esa época, pero sí la realidad histórica... yo me baso en la diferencia de cuando pintamos en Nicaragua por el triunfo de la revolución sandinista. Era como si hubiéramos estado en el lugar, no equivocado, en el momento histórico... pero en Panamá sí era el momento histórico también. Pero cuando se dio eso del repliegue, cuando se firmaron los Tratados, muchos murales empezaron a ser borrados, porque decían que ya se habían firmado los Tratados y eso ya no tenía razón de ser. No teníamos ya ningún reclamo...en base a qué...
T: No te parece, Virgilio, que allí hay una reflexión profunda, que tiene que ver con el concepto de historia que tenemos y con ese espíritu pragmático de hacer las cosas porque las necesitamos y después las echamos a un lado.
V: Pareciera que fuera en parte así...
T: ¿Tú te imaginas que los mexicanos borraran todos los murales que pintó Siqueiro, porque eso ya pasó y es otro el momento presente?...
V: Eso es absurdo. Mira que tenemos fotos de archivo de la calle. Hay niños que tienen que acordarse de eso. Quizás se hayan olvidado por la edad que tenían, pero siempre se respetaba a cualquier persona que participaba...
T: Porque había un concepto de obra colectiva.
V: Se les decía: “pinta de azul hasta esta línea” y venía otro que también quería pintar… llegaba un momento en que ya uno no era dueño de la idea que había planteado.
El único mural que ha sobrevivido está en Curundú, ahí en la avenida Frangipani; lo salvó una valla comercial y, en un espacio que lo separa del muro, todavía se observa el mural…
T: Virgilio, yo recuerdo algo, cuando entramos en la coyuntura del 87 al 89 hubo gente que pintó unas mantas, no sé si recuerdas, las pusieron en los edificios multifamiliares de Santa Cruz, y eran temas que tenían que ver también con la recuperación del territorio canalero. Entonces nos preparábamos para una invasión. Esos los quitó el alcalde de la ciudad, después de la invasión, que fue Guillermo Cochez. No sé si eran manilas o eran unas mantas pintadas en tela. Colgaban de los edificios que están en Santa Cruz, frente al Instituto Smithsonian. ¿Quiénes pintaron eso?
V: Desconozco.
T: Pero segundas partes nunca fueron buenas. Noriega no tenía la mística para poner a los pintores en la calle.
V: Ni el carisma... Mira, a diferencia de eso, en esa época, aparte de la pintura, tú veías la poesía en la calle, la música en la calle, el teatro en la calle...
T: Me hablas de los 70... con Torrijos vivo...
V: Exactamente.
T: Y después fue como si lo desmontaran todo... Una pregunta para la reflexión: ¿eso se puede explicar como una quiebra de una política cultural o será una forma equivocada de concebir el papel del arte vinculado a la política?
V: Política cultural nunca la hubo, porque todo lo que te acabo de mencionar de manifestaciones de arte en las calles era espontáneo. Me acuerdo de que en la presentación del homenaje a Cáncer, mencionamos que hicimos trabajos con grupos de teatro popular auténtico en Samaria.
Esa era gente que vivía sus problemas y los manifestaba a través del teatro, y nos vinculamos porque tuvimos una coincidencia. Ese grupo trabajaba en Samaria y lo desconocíamos, y coincidimos en una presentación musical en un colegio público, e hicimos una amistad con ellos. Eso no era producto de que el Instituto Nacional de Cultura diera unos lineamentos. Creo que los estratos populares son muy creativos, pero no tienen los medios para hacer una cuestión significativa a nivel nacional. Ahora todo es IPAT, folklore, “reggaetón” y esas cosas que promueve hasta la televisión, que son manifestaciones populares, pero no llevan el mensaje que, por ejemplo, se daba en esa época. Toda esa lucha por rescatar la soberanía del Canal, yanqui go home, etc… eso siempre ha tenido validez
T: Un solo territorio una sola bandera.
V: Exacto. Pero ahora, por ironías de la vida, los grupos sociales que se oponían a la firma de un tratado son los que están sacando provecho, beneficio de una conquista que no es de ellos. Nosotros caminamos en manifestaciones, no cerrábamos calles, pero las marchas eran masivas y de gente clara que poco a poco se fue depurando...
T: Si tuviéramos que hacer un balance de los años duros y los años buenos, dónde situarías este momento. Vivimos años duros o son estos los años buenos, porque pareciera que viviéramos en el país de Jauja, que aquí ya todo está resuelto.
V: Los años cada vez son más duros para la gran mayoría, y el arte... ya tú ves cuáles son las manifestaciones artísticas ahora, lo que está de moda es lo snob, las instalaciones, que no llaman a un cuestionamiento. Las hay... hay algunos cantantes por ejemplo de reggaetón, uno o dos, tres quizás, pero por lo general incitan a la violencia, hay otros que llaman a reflexionar a la juventud, pero la mayoría es como decimos, una lumpenada. Entonces las luchas sociales continúan. El imperialismo existe, y está más poderoso que nunca.
T: ¿Qué perspectivas le ves tú al arte con compromiso y con conciencia de historia en este país?
V: Individualmente pienso que tiene pocas posibilidades, yo puedo pintar, pero ya sería para mí, si quiero montar una pintura de lucha social, de denuncia de la pobreza, aquí en nuestro país, en Haití, la represión, el terrorismo... lo primero que te van a decir es “¿para qué vas a gastar tu tiempo pintando eso?”.
T: Que eso no vende…
V: Sí, en verdad no vende. La mayoría de los trabajos que hicimos mi hermano y yo como pintura, grabado y dibujo, que abordaban esos temas, aún los conservamos aquí. Ya son piezas de coleccionista, pero nunca encontraron salida económica. Lo que impera ahora es el concepto decorativo del arte.
T: Frente a esa realidad dura, cuál es tu balance de esa época y de lo que viene. El pintor... al hablar del pintor qué vas a hacer, ¿esos temas quedaron de lado? ¿esos temas van a seguir saliendo en tu pintura?
V: Salen, siguen saliendo. Hay que comer, ya uno no está solo, tienes tu descendencia, y entonces hay problemas económicos más serios que tienen que ver con la subsistencia. Si uno se atiene a vivir del arte... Si tienes convicción, tú sigues de frente con eso; y a lo mejor haces algunas concesiones temporales, pero tu convicción ideológica y política permanece y tú la reflejas de alguna forma en el arte. No están de lado.
Lo que creo que ha cambiado es el lenguaje que, en esa época, por influencia del muralismo mexicano y de lo que más difundía: los afiches, el movimiento de masas y los símbolos
T: y la influencia de los pintores cubanos y de Guayasamín….
V: Sí, estaban los puños. El puño era ya un símbolo de...
T: ira popular y decisión de lucha...
V: Exactamente. Ya uno lo matiza a través de otras imágenes, pero en el fondo el contenido de la obra se mantiene. Hay pintores que han claudicado, sin ánimo de criticar. Ya se encuentran bien, económicamente ...y como dicen, barriga llena, corazón contento. Ocupan puestos burocráticos... No digo que la idea es quedarse en la bohemia, pero las ideas... si estás convencido de la lucha...
T: de lo que eres, lo que has sido y lo que quieres ser…
V: Sí... siempre serás un combatiente, un militante, estés donde estés, en cualquier lugar del mundo.
T: Como una vez dijo el Ché...
V: Como nos enseñó el Ché...
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