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Panamá, 20 de diciembre de 1989
Liberación... o Crimen de guerra?
Roberto Méndez
Capítulo13
EPISODIOS DE CONTRATAQUE
A las 8 a.m. del miércoles 20 de diciembre, mientras continuaban los combates y bombardeos el Pentágono celebró la primera conferencia de prensa. Durante la conferencia, transmitida en vivo a Panamá por la cadena CNN, el general Collin Powell, jefe del Estado Mayor conjunto de los E.E.U.U., se ufanó de que "virtualmente ya se ha acabado con la resistencia organizada". Powell mencionó que en varios casos las FDP "huyeron", y dio a entender, que estaban virtualmente derrotadas y que la situación estaba "bajo control", añadiendo que "únicamente hay tiroteos aislados en el área de Fuerte Amador y Río Hato". Y a eso de las 3 p.m. en otra conferencia de prensa el Pentágono, por voz del Coronel Tom Kelly, reiteró que se había " derrotado" la resistencia organizada, y que las tropas se disponían a entrar a la ciudad y "limpiarla" de las bandas paramilitares que resisten. Interrogado en cuanto a los combates —que, según versiones periodísticas, persistían en la ciudad- Kelly reiteró que las tropas estadounidenses no encontraron gran resistencia al asaltar los cuarteles, y que las FDP "no estaban" dentro de ellos. Kelly especuló que ello podía implicar que se habían replegado hacia la jungla u otro sitio, y dio a entender que esas fuerzas " podían estar detrás" de los combates que continuaban.
En efecto, los combates protagonizados por algunos destacamentos de las Fuerzas de Defensa y los Batallones de la Dignidad fueron de naturaleza ofensiva, como vimos en los testimonios referentes a la lucha en el sector de San Miguelito. Entre los casos de "contraataque" que recibieron una extraordinaria atención de parte de la prensa estuvieron el caso Dragseth/Brathwaite; el asalto al hotel Marriott; y el ataque a Quarry Heights. Como veremos, ninguno de ellos tuvo gran impacto militar, y, con excepción del lamentable episodio de Dragseth/ Brathwaite/ los combatientes panameños siempre trataron de evitar el herir a civiles norteamericanos inocentes.
El caso Dragseth/Brathwaite. Pocas horas después de iniciada la invasión de Panamá, un grupo de miembros de las Fuerzas de Defensa, dirigidos por el teniente Abdiel García y el sargento Didio Ríos, ambos de la Unidad Especial Anti-Terror (UESAT), arrestaron a un norteamericano blanco, de 48 años, de nombre Raymond M. Dragseth. Dragseth, quien residía en el país desde hacía ocho años, estaba casado con una ciudadana panameña y fungía como profesor de ciencia computacional en la universidad del Canal de Panamá (Panamá Canal College), ubicada en el distrito de Balboa, dentro de los linderos de la antigua Zona del Canal de Panamá, parte de la cual pasó a jurisdicción panameña en virtud de los Tratados Torrijos-Carter de 1977. El mismo grupo de oficiales de las FDP capturó poco después a Fernando Brathwaite, un panameño negroide que laboraba en la embajada de los Estados Unidos, por creerlo norteamericano. De los testimonios de Ríos y otros oficiales de la FDP que lo acompañaban se colige que el mayor Alex O. Garrido, Jefe de la UESAT, había instruido a los miembros de dicho cuerpo a "tomar gringos como rehenes, para luego intercambiarlos por personal nuestro que fuera capturado" 1
El propio Garrido reconoce que se había elaborado una lista con dicho fin: "Existía un plan, por orden del capitán Eliécer Gaytán, impartido a través del Capitán Vaprio, de secuestrar a norteamericanos. Ese plan se iba a ejecutar en caso de una invasión, o a órdenes de ellos. Por allá por el mes de noviembre tuve una reunión con el capitán Gaytán y el capitán Vaprio en la cual me informaron que iban a colocar unidades para realizar un chequeo más abierto de los norteamericanos, y las unidades mías estaban en apoyo de esos grupos, para modelar a ciertos norteamericanos, cosa que se hizo, ya que el capitán Vaprio nos entregó una lista de blancos o posibles blancos. 2 Sin embargo, la evidencia indica que la total descoordinación que existió entre los altos jefes de las FDP al iniciarse la invasión no permitió la ejecución sistemática del plan. En lugar de atrapar a los norteamericanos incluidos en la lista, García y su grupo intentaron capturar rehenes "al azar", como declaró también Rueda, quien agrega que "no tenían radio" y que ni siquiera podían comunicarse con sus jefes durante esta acción. 3 Fue así que arribaron al exclusivo barrio de Punta Paitilla y preguntaron a los guardianes de los edificios en qué apartamentos residían norteamericanos. Rueda declaró que de una de las garitas de vigilancia de un edificio tomaron "una lista", luego de lo cual subieron a arrestar a los norteamericanos residentes. Sin embargo, solo pudieron detener al profesor Dragseth ya que, como declaró la viuda de éste, los otros apartamentos tenían "puertas de rejas" y los norteamericanos lograron esconderse en otros apartamentos, aparte de que pocos minutos después de que el grupo arribó a Punta Paitilla hubo un corte de energía, y el barrio quedó a oscuras. 4
La misma patrulla que arrestó a Dragseth capturó luego a Brathwaite, mientras se dirigía a comprar una cerveza en una abarrotería cercana a su casa. Ambos fueron esposados, vendados y conducidos a una casa no identificada, donde permanecieron hasta el jueves 21 cuando el mayor Garrido ordenó al teniente García que otorgase la custodia de ambos prisioneros al oficial de turno de la estación de policía de Río Abajo. Ese mismo día ambos fueron entregados, a eso de las 7 de la noche, al mayor Roque González, quien "por razones de seguridad" (es decir, ¡para que no los asesinaran!) los envió a la estación de policía de Bethania, en un auto conducido por el sargento Juan Barría y el cabo Roque Solís (ambos adscritos a la estación de policía de Parque Lefevre).
En la estación de Bethania, Dragseth y Brathwaite fueron hostigados verbalmente y amenazados por los presentes, entre los cuales había miembros de los "Machos de Monte". Se les obligó a permanecer tendidos en el suelo por varias horas, luego de lo cual el sargento Barría atestigua que recibió órdenes de "eliminarlos". ¿Quién dio la orden? ...Una persona de mediana estatura, delgado, de color blanco; tenía barbas canosas y cabello canoso, encrespado; las patillas le cubrían la misma barba; tenía bigotes con canas; tiene como 43 años de edad. 5
Barría y Solís procedieron entonces a trasladar a ambos prisioneros a un sitio desierto, a la altura de Milla 8 (carretera transístmica, en las afueras de la ciudad) donde los ultimaron a balazos, dejando sus cuerpos abandonados, luego de lo cual regresaron a la ciudad.
Este fue el injustificable crimen, quizás motivado por el resentimiento surgido a raíz de la destrucción y muertes causadas por los invasores, que empañó parcialmente el heroísmo de la resistencia armada panameña. Sin embargo, contrariamente a lo que algunas personas y medios de comunicación argumentaron luego de la invasión, éste fue un hecho aislado, y no el resultado de ningún "plan" criminal de Noriega ni las FDP.
Como se detalló, los militares en un momento dado tuvieron la mera intención de capturar rehenes para intercambiarlos (y no para asesinarlos), pero luego decidieron liberarlos sin que mediase ningún trueque, como también ocurrió en el caso del hotel Marriott, descrito a continuación.
Asalto al hotel Marriott
Un escuadrón compuesto de soldados de la UESAT protagonizó el asalto al lujoso hotel Marriott, ubicado al sureste de la ciudad capital a eso de las 7 a. m. del miércoles 20 de diciembre.
Esta operación también tuvo la finalidad de capturar rehenes de nacionalidad norteamericana. Según testificó el mayor Alex Garrido, jefe de la UESAT, fue el mayor Gonzalo "Chalo" González, ex-jefe de los "Machos de Monte", quien ordenó la acción en la noche del martes 19, a eso de las 9 de la noche.
Garrido, quien estaba a cargo del escuadrón de Caballería, en el área de Panamá Viejo, transmitió las instrucciones a un escuadrón de miembros de la UESAT en la mañana del 20. El escuadrón se trasladó al hotel y capturó a un grupo de norteamericanos, en su mayoría periodistas. Pero Garrido, quien llegó al Marriott en una tanqueta poco después, pronto desistió de la misión: "Hablé con los norteamericanos y les dije que los gringos nos bombardeaban la población civil, que estaban matando niños. Me contestaron que ellos querían saber qué estaba pasando, porque no sabían nada, que les explicara. Procedí a llevarme a los norteamericanos a una casa medio abandonada cerca del hotel y los tuve como dos horas. Nuevamente hablé con ellos y les dije que los iba a liberar porque nuestro problema no era con el pueblo norteamericano, ya que era con los militares; mandé que los dejaran cerca del hotel, y nosotros nos retiramos para el escuadrón de Panamá Viejo". 6
Pero otros miembros de la UESAT permanecieron apostados en los alrededores del hotel y el vecino Centro de Convenciones ATLAPA, donde se resguardaron otros soldados y se almacenaron armas y municiones. Horas más tarde, un contingente de soldados, norteamericanos asaltó el hotel Marriott, con el supuesto objetivo de liberar a los rehenes, operación durante la cual causaron la muerte a un fotógrafo español, Juanxu Rodríguez.
Argumentando que "las leyes norteamericanas conceden inmunidad a las acciones bélicas de sus tropas fuera de sus fronteras", el Comando Sur desestimó la declaración formulada por sus familiares.
Como observa el abogado de la familia, Antonio Bernal, el ejército negó la solicitud a pesar de haber indemnizado en otras ocasiones por la muerte de civiles en acciones bélicas, como ocurrió en la invasión a Granada".7
Ataque a Quarry Heights
A las 12:30 p.m. del Viernes 22 de diciembre, un grupo de combatientes panameños atacaron con morteros la base militar de Quarry Heights, sede del Comando Sur y ubicada en las faldas del Cerro Ancón, donde se encontraba un grupo de periodistas. El mismo grupo atacó también y simultáneamente las oficinas del Departamento de Tránsito Terrestre, cerca de Quarry Heights, y que se encuentran ocupadas por el ejército norteamericano.
Juan M., ingeniero y militante del ala izquierda del PRD (la "tendencia") que citáramos en relación con el combate en San Miguelito, revela cómo se realizó el ataque contra la sede del Comando Sur en Quarry Heights, en el sector de Balboa: "El 21 (el legislador) Lucho Gómez vino para que nos pusiéramos de acuerdo con la gente de la UESAT sobre una operación que se llamó "Operación Quarry-Heights". Esa es la famosa operación cuando, los gringos creyeron que alguien les entró, que les dispararon por arriba, y todavía no tiene una explicación de qué pasó. Lo que se quería era un explosivista que disparara un obús,un mortero de esos que tienen un alcance de dos kilómetros, más o menos, desde San Miguelito, y que le pegara a Quarry Heights. Había que acercarse por la parte de atrás de San Miguelito, por las áreas revertidas, lo más posible para disparar. Garrido, el jefe de la UESAT le dijo a Lucho que tenía un experto que estaba cumpliendo una misión en otro sector de Panamá. Cuando el hombre regresó se armó el comando.
Como a las tres de la tarde del 21 el comando se fue, cruzó por la parte de atrás del centro de operaciones del IRHE, y penetró la base de Albrook, por el manglar que está detrás de la base. Desde esa zona dispararon. Se hicieron dos disparos de morteros. Todos los demás fueron tiros de granada, que hicieron otros miembros del comando que se habían adelantado a los demás. Fue una operación detrás de las líneas del enemigo entiendo que dos de los que participaron ya habían llevado a cabo una operación similar en una base militar antes de la invasión, cuando los norteamericanos creyeron que les disparaban las palmeras." 8
La destrucción de los medios de comunicación. Los medios de comunicación radiales y televisivos pueden jugar un importantísimo papel durante un conflicto militar ya sea como transmisores de instrucciones o ya sea como ente motivador. Los comandantes militares norteamericanos al parecer entendieron esto solo a medias, y concentraron su acción en interferir e intervenir las principales televisoras del país.
La señal del Canal 2 de televisión, propiedad de un grupo de accionistas afines al gobierno, fue intervenida aproximadamente una hora después de iniciado el ataque. A la par del emblema circular del Departamento de Defensa, una voz puertorriqueña afirmaba que los Estados Unidos "no son enemigos de los panameños", que la acción estaba dirigida a capturar al "nacotraficante" de Noriega, etc. Pero la emisora estatal Radio Nacional, continuó funcionando hasta la tarde del 20 de diciembre, transmitiendo instrucciones, difundiendo noticias y proclamas nacional e internacionalmente, y motivando al pueblo panameño a resistir el ataque.
Cuando el Coronel "Tom Kelly, miembro del Estado mayor Conjunto, fue cuestionado públicamente al respecto por un periodista, contestó escuetamente y en un alarde de miopía verdaderamente apabullante, que el ejército "tenía otras prioridades" y que, después de todo, "las estaciones de radio no les disparaban a la gente".
Las transmisiones de la Radio Nacional, fueron coordinadas por el periodista Rubén Murgas, el ingeniero Mario Rognoni v otros periodistas allegados al régimen militar, como narra Rognoni: "Al empezar la invasión recogí a Rubén Murgas, mi socio, y lo traje a la oficina, donde permanecí por varios días. El se fue a Radio Nacional a las cuatro de la mañana del 20, hasta cuando destruyeron Radio Nacional, que fue como a las siete de la noche del día 20. Desde mi oficina llamábamos a las oficinas de Radio Nacional en el interior —Radio Guaymí, Radio Veraguas, y demás— pasando mensajes acerca de lo que estaba aconteciendo en Panamá. Por eso es que el propio General Noriega llamó aquí donde se grabaron los dos mensajes que dio. El primer mensaje, que sí salió en Radio Nacional, y el segundo mensaje, que solamente se pudo tirar por Radio Veraguas, y se tiraron los dos hacia el extranjero. Yo tenía en esta oficina cuatro líneas telefónicas. Más dos líneas de la emisora de radio de mi propiedad, así que con seis líneas le pasábamos a Radio Nacional de España, a Radio Netherlands, a la BBC, a las cadenas norteamericanas, a Radio Rebelde de Cuba, los mensajes del general.
La primera la transmitieron todos. La segunda, que expidió en la noche del 21, tuvo un problema y fue que los corresponsales extranjeros dudaban que fuese la voz de Noriega y no la quisieron pasar. Es cierto, Noriega hablaba muy bajo, sí había una diferencia en la calidad de voz, pero era su voz. Era un mensaje al mundo, a los países latinoamericanos amigos, pidiéndole a los países que intervinieran para parar la invasión y las muertes de panameños.
La oficina de Rognoni se convirtió, de hecho, en el centro de comunicaciones de las fuerzas de Noriega, las cuales según confiesa Rognoni, no contaban con un plan de resistencia ante una invasión: "Nos quedamos en mi oficina hasta el 25, cuando nos arrestaron. Antes de eso, se empezó a regar que teníamos acceso a comunicación por los teléfonos, entonces empezaron a llamarnos; nos hablaban algunos mayores de zona preguntando de cómo estaba la situación, llamaban desde donde estaba el general dándonos información que querían que transmitiéramos a otras áreas, pero había evidentemente muy poca coordinación de resistencia." 9
Uno de los que utilizó la "Cadena Patriótica de la Resistencia" que creó Radio Nacional fue Benjamín Colamarco, coordinador civil de los Batallones de la Dignidad: "Como a las 8 de la mañana yo llamé a Radio Nacional e hice una exposición de cómo había visto las cosas desde Fuerte Amador, donde me tocó estar en el momento del ataque hasta el área donde me encontraba que era el edificio Avesa, en la Vía España. Hice un llamado a los miembros de los Batallones de la Dignidad para que se buscara algún mecanismo de coordinación, y que se trabajara por célula. Recuerdo que eso fue lo único en que insistí, que se trabajara por células operativas de 3 a cinco unidades, y que se desarrollaran acciones de hostigamiento, sin arriesgar más allá de lo necesario la vida de ningún compañero. Mencioné que estábamos en Clave Soberanía, o sea que estábamos siendo objeto de una agresión militar en gran escala por parte del ejército de los Estados Unidos". 10
Batallones se atrincheran en la mitad de la ciudad
Un grupo de dirigentes y miembros de los Batallones de la dignidad, reforzados por soldados de las Fuerzas de Defensa, se atrincheraron en el corazón del área bancaria y hotelera por un breve período de tiempo, con el ánimo de contener el avance norteamericano. Benjamín Colamarco, coordinador civil e ideólogo de los batallones, narra lo ocurrido: "Como a las seis y quince de la mañana del jueves 21 el Capitán Cortizo, Plutarco, Elizabeth, dos cholos (soldados del Batallón Victoriano Lorenzo), mi persona, y otra gente de los Batallones de la Dignidad que habían llegado al hospital Santo Tomás por una u otra razón, generalmente razones estrictamente humanitarias, decidimos salir del hospital y dirigirnos al edificio Avesa. Recuerdo que le dije al Capitán Cortizo "Dígale a los oficiales que están aquí que nosotros nos vamos al edificio Avesa, donde hay una reunión de gabinete y vamos a poner un puesto de vigilancia allí. Llegamos al edificio como a las seis y media y subimos al despacho del Director. Nos instalamos allí. Había una ametralladora calibre 30, que llegó no sé de dónde, creo que era de los cholos. Había unos fusiles T65, un par de AK 47. En total éramos como treinta personas entre miembros de los batallones de la dignidad y miembros de la Quinta Compañía Victoriano Lorenzo.
El edificio Avesa tiene un estacionamiento que está en un entrepiso abierto, allí instalamos la ametralladora treinta mirando a la Vía España porque supuestamente los gringos venían hacia nosotros. Y se regó el personal en los alrededores del edificio Avesa para que informaran de cualquier situación y subimos a la reunión del gabinete. Estaban los ministros de la Presidencia, de Planificación de Desarrollo, y algunos directores de entidades autónomas pero no el gabinete en pleno, se discutió un plan operativo para la alimentación; yo coordiné con el director del INTEL lo relativo al continuado suministro de energía eléctrica porque considerábamos que el pueblo no debía ser afectado por un apagón generalizado en una situación tan dura como la que estábamos viviendo, y necesitábamos mantener vivas las telecomunicaciones para el exterior y el área de Panamá Uno de los grandes problemas que hubo el día 20, aparte de la histeria generalizada de la población y el pánico de la población civil, fue el gran nivel de desorganización, cosa que me preocupó mucho.
Las Fuerzas de Defensa estaban faltas de comunicación, no había una buena comunicación orgánica, bien articulada. Y entonces, las bolas (rumores): "Pienso yo que la propia inteligencia militar del ejército de los Estados Unidos, que tenía mucha gente de civil en Panamá, trabajando, además de los panameños traidores y vendepatria que se prestaron para servirles de agentes y de informadores, ellos también se dedicaron a propalar bolas. Una de las bolas que llegó estando en el Avesa era que yo estaba muerto, que me habían encontrado, y que mi cadáver estaba destruido. Esa fue una de las primeras bolas que propagó la inteligencia militar de los Estados Unidos. Y así fueron "matando" gente: este está muerto, aquel está liquidado. Lucho Gómez está muerto, el otro está muerto... Como a las diez de la mañana del día 20 se esparció entonces un rumor generalizado, en toda la ciudad, que complicó más las cosas: nos decían que los gringos venían avanzando, en dos columnas, por la Vía España. Que otras dos venían avanzando por la avenida de los Mártires hacia la Frangipani; y que por el área de la avenida Central otras dos venían avanzando en línea hacia la Vía España. Y del área del Estadio Revolución y de Panamá Viejo venían avanzando otras para encontrarse en el área central de la ciudad. Esas eran las bolas: "¡Ya vienen! ¡Están aquí, a la vuelta de la esquina!". Era una cosa impresionante cómo cada diez minutos la gente estaba informando una cosa diferente. Fueron veinticuatro horas de tensión ahí, en el edificio Avesa; este rumor entre otras cosas impidió que nos moviéramos, porque decíamos nosotros "alguien tiene que pararse aquí, aunque seamos treinta, aunque tengamos solamente una ametralladora, unos AK y T65, con uno o dos cargadores de municiones cada uno, alguien tiene que pararse aquí para demorarlos aunque sea cinco segundos más para que no vayan avanzando a las otras áreas." Así que nos quedamos plantados, prácticamente, en edificio Avesa, esperando la llegada de los gringos. Total, nunca llegaron. Cuando dejó de funcionar radio Nacional, en la noche del 20, nosotros nos movimos del INTEL."11
Tomado de: Roberto N. Méndez. ¿Liberación... O Crimen de Guerra?, Panamá, 20 de diciembre de 1989. CELA.
CITAS
1. Testimonio del Cabo 2°. Richard R. Rueda; Sumarias en averiguación por el supuesto delito de secuestro y homicidio en perjuicio de Raymond M. Dragseth; Entrada #116, Folio 158, del 25 de mayo de 1990, primer tomo, p. 74.
2. Testimonio de Alex Garrido; Sumarias en ... Ibid., p. 82.
3. Ibid., p. 62.
4. Declaración de Inés G. (viuda) De Dragseth, Ibid., p. 1 a 30, passim.
5. Testimonio de Barría, Sumarias en... Ibid., p. 252.
6. Testimonio de Alex Garrido, Sumarias en..., Ibid., p. 83.
7. "E.E.U.U. Deniega reclamación de familiares de fotógrafo muerto"; EFE, La Prensa, 4 de septiembre de 1990.
8. Entrevista con Juan "M", Panamá, 12 de septiembre de 1990.
9. Entrevista a Mario Rognoni, Panamá, 30 de julio de 1990.
10. Entrevista con Benjamín Colamarco, cárcel Modelo, Panamá, 6 de mayo. 11. Entrevista con Benjamín Colamarco, Ibid. |
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