|
NO HAY DERECHO, SEÑORES...

Raúl Leis R
Pieza teatral de un acto y cuatro escenas.
Personajes:
1. Gozque
2. Dr. Salustiano A. Contreras.
3. Licda. Alejandra Peña
4. El Chancletas.
Lugar: Ciudad de Panamá, enero 1990.
ACTO ÚNICO
ESCENA UNO: TOQUE DE QUEDA
La ciudad de Panamá. Enero 1990. Un mes después de la Invasión. Es de noche. Todo está mojado por una lluvia pertinaz que hace brillar las calles y las techumbres. Es una avenida cerca del centro urbano. Ulular lejano de sirenas y rumor de naves aéreas que rondan. Nadie camina por las calles pues ya está en efecto el toque de queda. Un auto se ha detenido por desperfectos y de él se desprende una pareja. La Licda. Alejandra Peña y el Dr. Salustiano Antonio Contreras Pérez. Él, de edad madura. Viste saco, chaleco y corbata. Porta un maletín ejecutivo con cerradura de combinación dorada. Ella, relativamente joven pero de un gesto adusto que esconde su belleza, viste un traje sastre, collar perlas sintéticas y porta un bolso aterciopelado.
Se comportan como personas que hace poco se conocen. Están agitados y muy preocupados. No es para menos, se encuentran atrapados en medio de una ciudad ocupada, en una zona desconocida y con el toque de queda en vigencia.
Aparecen en un ángulo lateral de la sala mientras que el escenario permanece a oscuras.
ALEJANDRA: ¿Y ahora qué vamos a hacer? ¿Qué vamos a hacer? Yo le dije y le insistí, Doctor, que saliéramos con un margen prudencial de tiempo...
SALUSTIANO: Ni que fuera adivino, Licenciada Peña. Mi carro nunca me había dejado mal antes. ¡Se lo juro! Ha pasado por barricadas, motines, lluvia y sol. Es un Alfa Roma 1989 con power stering y llantas radiales a prueba de esta ciudad llena de huecos y problemas. Cuando lo compré, me dijeron en la agencia que...
ALEJANDRA: (Lo interrumpe) Doctor... por favor no se ponga ahora y en estas circunstancias a exaltar las virtudes de su carro. Tenemos que ponernos a salvo. Estamos varados en una avenida donde solo hay edificios cerrados, almacenes vacíos y además mucha oscuridad. Tengo mucho miedo.
SALUSTIANO: Tiene usted mucha razón. Ya intentamos en el portero eléctrico de dos edificios y nadie se da por enterado. Caminemos hacia otra calle a ver si nos abren y nos dan refugio.
ALEJANDRA: ¿Y si nos recibe a tiros? No conocemos a nadie por aquí...
SALUSTIANO: ¿Acaso tenemos facha de hampones o terroristas?
ALEJANDRA: De noche todos los gatos son pardos. Más aún en esta ciudad y en medio del toque de queda...
SALUSTIANO: (Se detiene) Escuche... (Rumor ronco como de tanque de guerra) Calmémonos, ¿sí? (Muy nervioso) ¿No sería mejor regresar al carro, y escondernos hasta que amanezca? ¿No le parece, licenciada?
ALEJANDRA: Eso es absurdo, Doctor. Sería peor y más peligroso. Un carro atravesado en media calle es más llamativo. Tenemos que guarecernos en algún sitio o encontrar un teléfono y pedir ayuda explicando la situación (Se estruja las manos) ¿Pero adónde? (Pausa. Se lamenta) Mi papá me dijo que no saliera esta noche, que no era tiempo de fiestas... ¡Por qué no le hice caso!
SALUSTIANO: Uno no puede quedarse encerrado para siempre. El evento era importante. ¿Cómo rechazar la fiesta del nuevo nombramiento del doctor Edmundo Gutiérrez, mi viejo amigo y su ex profesor en la Universidad? No haber ido era como un desaire...
ALEJANDRA: El asunto es que yo me atuve a su ofrecimiento de llevarme a casa... Mejor me hubiera ido con el Magistrado González que se marchó bien temprano...
SALUSTIANO: Oiga, no extreme las cosas. No soy ni Mandrake, ni Sai Baba ni Karnaki para anticipar que esto iba a suceder... Lo que le pasa a uno por ser gentil...
ALEJANDRA: Y lo que le pasa a una por no tener carro. ¡Quién sabe quien lo andará o como estará! Ni lo había terminado de pagar. Los que se lo llevaron pagarán su culpa algún día. (Hace esfuerzos para calmarse) Tiene razón. La fiesta era importante. Pero dejémonos de ese tema y pensemos como salir de este embrollo que...
SALUSTIANO: (Súbitamente la empuja) ¡Cállese! ¡Agáchese! (Un haz de luz pasa sobre sus cabezas)¡ Perdone, licenciada Peña! ¡Mantengámonos agachados!
ALEJANDRA: No se preocupe, estoy bien Doctor (Más calmada) Movámonos con cautela, puede ser que haya una puerta abierta o un callejón donde refugiarnos. (El Doctor le ofrece su mano y caminan agachados unos pasos)
(De pronto en el escenario se enciende un fósforo, que a su vez prende una vela. La vela ilumina un rostro pintado de payaso. Es un hombre enclenque que viste con ropa deteriorada y sudada)
GOZQUE: ¡Psst! ¡Pssssttt! (Rechifla en tono bajo) ¡Hey! Sí, sí. Ustedes dos. ¡Quiénes más van a ser! ¿Acaso hay alguien más que ustedes en media calle? ¿No me van a dejar dormir? No hay derecho... ¿No tienen otro lugar donde ir a parlotear?
(La pareja queda paralizada por la inusitada aparición) ¿Es que no saben que ahora en esta ciudad todo el mundo se recoge temprano?
ALEJANDRA:(Logrando reaccionar) Mire señor lo que pasa es que...
GOZQUE: ¡No me tienen que decir nada! Ya me sé el cuento, desde aquí se oía todo lo que decían... ¡Vengan¡ ¡Entren!...
(La pareja duda) ¡Vamos! ¡Que no demora en pasar un convoy por aquí! Entren, caraaajjoooooo!
(Se escucha una sirena y motores, y otro haz de luz pasa sobre ellos. La pareja corre y entran donde está Gozque. El escenario es un almacén. Gozque cierra la puerta tras de ellos, que se quedan parados muy juntos en el centro del escenario) ¿Está un poco oscuro, verdad? ¡Lo que pasa es que no tenemos luz pues hasta la caja de fusibles se llevaron en el saqueo!
Pero... hágase la luz (Enciende con la vela, una guaricha. El almacén se ilumina tenuemente dejando ver varias cajas vacías, un rumo de zapatos y sandalias con un letrero de GANGA, A DOS DOLARES EL PAR! Otro montón de sostenes y pantis a UN DOLAR CADA UNO. Otro conjunto de ropas de niños, etc. Aparte de esto el almacén está vacío y descascarado.)
(El payaso pone la guaricha encima de una caja, y acerca otras y acerca otras en torno a la luz como si fuera una fogata. Los invita a sentarse lo que la mujer hace tímidamente, limpiando antes con las manos el asiento. El Doctor permanece desdeñosamente de pie)
¿Tiene miedo de ensuciarse, licenciado?
SALUSTIANO: Doctor Salustiano Antonio Contreras Pérez, más respeto.
GOZQUE: ¿Doctor en qué? ¿En veterinaria?
SALUSTIANO: (Molesto) Doctor en derecho y ciencia políticas de la Universidad de Notre Dame, con cursos de posdoctorado en...
GOZQUE: Ya, ya, ya... (Va y limpia con un trapo no muy limpio el improvisado asiento del doctor, le pone periódicos, lo tersa, y se sienta él... Ríe a carcajadas por la sorpresa que expresa el rostro de Salustiano. Luego Gozque se para y con una venia le cede el asiento. Pero el Doctor continúa de pie.)
¿Y la joven? Escuché que sí era licenciada, ¿verdad?
ALEJANDRA: Sí, me llamo Alejandra Peña y soy abogada.
GOZQUE: Gusto, gustísimo, Alejandra... (Va y le besa la mano, que le queda tiznada.) Bueno ya que estamos en las presentaciones, voy y vengo.
SALUSTIANO: Oiga, un momento. Mire, no me interesa quién es usted. Solo quiero que me preste un teléfono.
GOZQUE: (Ríe y sigue su camino tras la caja. Reaparece vestido completamente como un payaso y con un tambor.) ¡Tan, tan, tan! ¡De los profundos ríos de la risa y de las cataratas del jolgorio, llego yo! (Redoble de tambor con ritmo rumboso) ¡El Gozque! El mejor payaso de estos tiempos, pregonero y payador, cuentero y rumbeador... ¡El Gozque! (Queda como estatua después de una pirueta).
ALEJANDRA: (No aguanta la risa. El Dr. está muy serio) ¿Gozne, goce?
GOZQUE: No, niña, ¡Gozque!...(Se quita la gorra estrafalaria) Del latín, gothicus canis, que significa perro godo. Es una voz que se difundió hacia el siglo XV, para designar un perro pequeño y ladrador que se creía procedente de la Gocia o Gotia en Europa... (Mira al Dr.) Eso soy, como un perro pequeño pero alegre y ladrador; Por eso le pregunté que si era doctor en veterinaria...(Se desternilla de la risa. Se dirige a la abogada) ¿Hambre?
ALEJANDRA: Que va nos hartamos, perdón, comimos demasiado en la fiesta en la que estuvimos.
GOZQUE: ¡Mejor, pues aquí no hay ni un almojábano partido por la mitad! (Se dirige al doctor) ¿Sed, doctor?
SALUSTIANO: (Con cara seria) Bueno si tiene agua...
GOZQUE: ¿Agua? Tampoco hay (Ríe) Pero... (saca una botella) si un buen vodka "delsa", de nombre ruso impronunciable, pero para nuestros efectos lo bautizo como... (redoble de tambor) vodka Perestroika!
(Saca unos vasos de cartón con gesto de mago de sus ropas, y sin esperar aprobación sirve sendos vasos en la improvisada mesa donde está la guaricha. Alejandra titubeando toma el suyo y le hace gestos al doctor para que haga lo mismo hasta que apremiado, lo hace pero sin tomar...) A ver un brindis... Vamos doctor... Pero deja el maletín que nadie te lo va a robar. (El doctor lo deja, pero entre sus piernas.)¡Brindemos! (Ella se encoge de hombros como diciendo por qué no. Y el doctor sigue inmutable.) Yo brindo (redobla con una mano) por ustedes mis visitas, ¡y por mi circo! (Apura de un tiro el trago y se sirve otro, mientras que la pareja se moja los labios) Con permiso, voy a lo que quedó del pipi room (hace un mutis bailoteando)
SALUSTIANO: Licenciada, vámonos de aquí... Este tipo es un orate.
ALEJANDRA: No me parece loco, sino un poco chiflado y simpatiquísimo...
SALUSTIANO: Debe de haberse fugado del Hospital Siquiátrico Nacional, puede ser peligroso... ¿Vamos a pasar la noche en este cuchitril... y con un loco?
ALEJANDRA: ¡Cálmese, Doctor! Peor es andar deambulando por esas calles, ¿No cree?
SALUSTIANO: Tiene razón, licenciada, tiene razón. Pero debemos saber quién es y qué hace aquí en este almacén... o en lo que queda de este almacén... Yo sé tratar a esta gente. Una vez me tocó defender a un tipo parecido en un caso, donde tenía que demostrar que no estaba enajenado... hay que tratarlos con control y distancia... (Se escucha el tambor) Ahí viene...
GOZQUE: Otro Perestroika, mi estimado... ¡Uyyy, si no han tomado nada!...(Se sirve otro) Qué calor, ah. Doctor, ¿Por qué no se afloja la corbata? (El Dr. niega con la cabeza) Bien, cómo les iba diciendo ¿Quién es Gozque?... Esa es la pregunta... Es fácil... Este es o era el almacén Pata‑pata. El dueño es un árabe trasnochado que pensó que en estas tierras estaban las mil y una noches, pero se dio de narices con la crisis... Como no vendía ni un pantihaus me contrató de payaso anunciador... (Con aplausos) ¡Pasen... Pasen y vean... Señoras, señorita, señorito, señorón... aquí está el superbaratillo del año! ...No dejen que lo engañen... No meta la pata con los precios altos... Venga a Pata... Tenemos los pantalones chicles que dejan medio turulato a su media naranja. ¡Usted! No deje de comprar sus calzoncillos jockey multicolor... Oye pelao, ponte en algo, ponte charm, con los suéteres de la nueva generación... (Aplaude) Pasen y vean esta cueva de las maravillas...
ALEJANDRA: Así que usted es un anunciador, un vendedor...
GOZQUE: Y de los buenos... No solo halo clientes frente a la tienda, sino que muchas veces ando de hombre sándwich con un anuncio por delante y otro por detrás, con mi tambor y mi pito por ahí por esas calles a ver quién cae en el Pata‑pata.
SALUSTIANO: (Al fin se toma un sorbo) ¿Y sigue haciendo ese trabajo en estos momentos?
GOZQUE: Claro que yes. Cuando vino el revulú la gente arrasó con el Pata‑ Pata y no dejó ni el inodoro ‑menos mal que queda el hueco‑. Luego el árabe se me acercó con sus ojos grandes y acuosos, como los de Omar Shariff en la película Doctor Zhivago, me puso la mano en el hombro y me dijo (Con acento àrabe) "Amigo Gozque, el destino da tantas vueltas como la gente alrededor de la piedra negra de la Meca. Mientras me saqueaban, yo no tuve más remedio que hacerle lo mismísimo a otro baisanos y no baisanos, lo que me hicieron por aquí yo se las apliqué por allá. Ni modo. Como ahora quedó menos de medio almacén le pondremos solamente Novedades Pata. Vamos a abrir, Gozque." (Ríe) Pues de Pata‑Pata quedó en almacén Pata a secas. Pues yo le dije..."Hermano Salaqued, como quedó la cosa ni a Pata llega, mejor sería entonces almacén LA Patita", y nos echamos a reír y llorar abrazados.
SALUSTIANO: (Prueba otro sorbo) Y lo volvieron a emplear...
GOZQUE: De cierta forma... Hicimos un trato con el árabe. Como mi cuarto se quemó en el Chorrillo, yo podía vivir aquí y él me pagaba según sus ventas... (pausa) Otro brindis... Por ustedes y... por el circo (Todos toman)
SALUSTIANO: ¿Por el circo? ¿Qué quiere decir con eso?
(Se escucha una voz aguardentosa que sale de detrás de una caja, y surge el rostro desencajado de "Chancletas")
CHANCLETAS: Coño, Gozque. Cuál es tu misterio. ¡Ya cuéntales de una puta vez lo del circo!
(La pareja se vuelve y al doctor se le cae el vaso).
ESCENA DOS
EL CIRCO
El doctor se ha sentado pero no suelta el maletín de entre piernas, mientras Alejandra se abanica con su bolso. Gozque habla subrayando sus palabras con gestos.
GOZQUE: Ya les dije y les repito que es un amigo. Llegó hace un par de semanas, así como llegaron ustedes, claro, él no tiene carro y su doctorado es en Ciencias de la Vida. Llegó solo con su bermuda zarrapastrosa... No se preocupe que dormirá toda la noche pues se tomó la otra botella de vodka, la que le pusimos" Gorbachev".
SALUSTIANO: Así que es inofensivo, pues tiene una pinta lambrosiana de delincuente nato que no se la quita nadie ¿Cómo es que se llama?
GOZQUE: La verdad es que no sé... Solo conozco su alias: El Chancletas.
ALEJANDRA: ¿El chancletas? (Suelta una risita reprimida)
GOZQUE: Me ayuda a cuidar esta chanti, aunque el árabe no lo sabe. El Chancletas sale de día y llega de noche...
SALUSTIANO: ¿Sale a hacer qué? (Con cara de interrogatorio)
GOZQUE: Pues a contribuir con la comida. ¿Sabe qué fue la cena? Delicatassen, jamón ahumado de blue ribbon, y turrón de Gijón, España, ¡Ole! (Hace un pase de torero) Pero hace unos días atrás estuvimos a punta de latas de remolacha en cuadritos, pues se trajo dos cajas pensando que eran de tuna y leche, respectivamente. Fíjense que comí tanta remolacha que me asusté cuando vi que meaba rojo (Un gesto dramático y se cubre la cara) No quiero ver remolacha en cuadritos en el resto de mi vida!
ALEJANDRA: ¿No le da calor toda esa pintura y ese disfraz de payaso?
GOZQUE: ¿Y al doctor no le da calor el saco y a ti ese traje almidonado? Cada loco con su tema, licen...
SALUSTIANO (A ella. Sin que le oiga Gozque): ¿ No le dije que está loco?
GOZQUE: Lo que pasa que no es igual contarle lo del circo, si dejo de ser payaso. Yo no soy yo sino soy payaso. ¿Doctor, qué te pasaría si fueras a ver expedientes sin tu saco y sin tu maletín?
SALUSTIANO: Ni me mirarían, ni me tomarían en cuenta... El 60% del éxito del abogado está en su empaque, es decir en su buena presentación.
GOZQUE: Te hago una apuesta, abogado. A que te adivino qué cargas en el maletín (Sarcástico)... Nada. ¡O papeles sin importancia!
SALUSTIANO: (Sorprendido) ¡Cómo se atreve... payaso!
GOZQUE: ¡Payaso!, pero a mucha honra... !Ven, ábrelo. Si me equivoco me pones una penitencia, si no te la pongo yo a ti.
SALUSTIANO: No sea igualado. El que nos haya dado refugio no significa que nos falte el respeto.
ALEJANDRA: (Se anima por el juego) No se ofenda, Doctor. Si el payaso miente, que es lo más seguro, usted gana.
SALUSTIANO: Mi maletín es parte de mí. Es algo profesional... Es algo personal, no tengo por qué abrírselo a nadie.
GOZQUE: No te pido que lo abras. ¡Solo acéptalo o niégalo! (Pausa) Bien, vamos a dejarlo ahí, pero me atrevo a creer que ese maletín muchas veces es solo parte de la vestimenta, de la formalidad.
ALEJANDRA: Bueno doctor, después de todo, ¿por qué fue a la fiesta con ese maletín?
CHANCLETAS: (Se asoma con una gorrita) ¡Sí son bulleros! Uno no puede dormir aquí ni borracho, ¡no joda! (Se sienta y se sirve del vodka mientras que temerosa Alejandra se arrima al doctor.) Bueno, my clown, échese su historia... ¡Déle valor!
ALEJANDRA: Sí, por favor, señor Gozque, es una noche larga...
GOZQUE: (Dándose importancia) Pero con una sola condición. Yo no solo voy a contar. Cada uno tiene que dar algo, un testimonio o si no tienen que poner algo...
SALUSTIANO: Algo como qué... ¿dinero? (Disgustado) Ya sabía que esto no tardaba.
GOZQUE: Dinero no, tal vez... el maletín! (Ríe)
ALEJANDRA: ¿Por ejemplo, uno puede poner una información útil o un servicio... ?
GOZQUE: Eso lo verá cada cual. Yo solo tengo mi historia que contar y mis payasadas... pondré las dos!
SALUSTIANO: ¡Me niego a jugar este juego! ¡No hay derecho! (Se vuelve de espaldas)
GOZQUE: ¿Doctor? (El doctor no responde)¿Qué tal si yo me asomo a esa puerta y pego un grito y digo que aquí hay intrusos?
CHANCLETAS: ¡Se los llevan... ! (Dudoso) ¿Oye, Gozque... yo no soy un intruso, verdad?
GOZQUE: Pues depende de que cuentes una historia u otra cosa...
CHANCLETAS: (Canta) Pero no me preguntes... La historia de mi vida... Mi vida comenzó cuando llegaste tú...
SALUSTIANO: (A Gozque) No sería capaz...
GOZQUE: (Serio) Pruébalo... Atrévete. Aquí en esta tienda desolada, en esta calle mojada... Todos somos iguales.
CHANCLETAS: Así como (burlón) Todos‑somos‑iguales‑ante‑la‑ley...
GOZQUE: Ya sé cuál historia vas a contar, Chancletas.
SALUSTIANO: (Midiendo la situación) OK, OK, no hagamos un problema por esto. De acuerdo. ¡Hagámoslo! Peor es pelearnos (A Alejandra) Y serían dos contra mí...
GOZQUE: Pues bien, para que vean que no soy hombre de mala fe. Yo empiezo...
CHANCLETAS: ¡Un momento! (Sale y trae una pequeña foto de detrás de unas cajas, y le enciende una vela, enigmático.)
GOZQUE: (Va hacia las cajas y trae una manta que envuelve algo. La tiende en el suelo y la destapa.) Circo, viene del latín circus, significa redondel o círculo. Luego circo se usó para llamar a los recintos con pistas circulares, que se usan tanto para juegos como para espectáculos.(Dibuja un círculo en la manta) Yo casi que nací en un circo. No me pregunten de qué país vengo. La gente de circo somos como los gitanos, saltamos tanto de un lugar a otro que se diría que no tenemos nacionalidad.
Bien, este era mi circo. (Saca un oso de plástico y lo pone en el redondel) Este es el oso Sinforoso que jugaba con una pelota de siete colores y bailaba en un solo pie. (En la medida que menciona los otros elementos del circo los irá colocando en forma de pequeñas figuras) Aquí la jirafa Rafa que corría en la pista con una rosa en la boca como danzante de fuego. Aquí el elefante Infante que montaba un pequeño triciclo y tocaba el claxon con la trompa, con la cual hacía burbujas y pompas de jabón. ¡Ah! Los monos. Ese tropel bullicioso todos vestidos como niños traviesos que cautivaban con el alborotamiento de sus gritos. Y el viejo león Pantaleón, de apariencia fiera pero en el fondo de buen corazón, cuando no tenía hambre (Hilillo de risa) (Pausa)
SALUSTIANO: ¿No tenían más animales que esos?
GOZQUE: La verdad es que éramos un circo medio runcho... Latinoamericano al fin, sin los recursos de la Barnum o el de Moscú. Los trapecistas medio desnutridos, pero buenos. ¡Los hermanos Pérez! Cuatro muchachos con nervios de acero (Va colocando "soldaditos" en la medida que avanza) que volaban por los aires como pájaros. Teníamos al mago Isósceles que sacaba flores del bolsillo y conejos muletos del sombrero, también cortaba en dos a su asistente, una india aymará, todas las noches... Y el lanzacuchillos que una vez casi le vuela el pito al Hombre Fuerte que se ofreció de blanco voluntario aunque era negrooooo como la noche... Estaban los motociclistas de la muerte que daban vueltas y vueltas en un tambor de acero, y que luego vendían sus fotos autografiadas para redondear el salario... Y claro, estábamos nosotros... ¡los payasos! Los que nunca pasamos de moda en un circo, y hacíamos vencer el susto y a veces el aburrimiento llenando de carcajadas las tarimas donde se hacinaba el público...
ALEJANDRA: ¿Y no tenían carpa?
GOZQUE: ¡Claro! (Saca un gran pañuelo de colores y arma la carpa) Era una lona desteñida donde se colaba el vendaval cuando arreciaba (Saca un puñado de confeti y lo esparce sobre la carpa).
Así pasábamos de país en país, de pueblo en pueblo. Cuando llegábamos a un lugar paseábamos los animales por todo el pueblo, y desfilábamos los cirqueros no solo para atraer al público sino para comunicarles nuestra alegría y conocerlos. La gente es parte del circo y no solo espectadores. (Pausa larga)
SALUSTIANO: Muy bonito... pero que más. ¿Cuál es la historia?
GOZQUE: Esto es parte de la historia, doctor... Llegamos aquí. No era la primera vez que veníamos a esta ciudad. Ya teníamos como un mes y cuando empezamos a preparar la partida, vino el desastre (Se levanta con redoble alocado de tambor) Apareció un hombre enjuto con un maletín y dijo: "Ustedes no han pagado los impuestos correspondientes al estado nacional. No han cumplido con el código sanitario, ni con las leyes municipales, ni con el código de trabajo, ni con el código migratorio, y ni hablar de las leyes de protección ambiental..." Nos sacó mil leyes. Nos habló con palabras que no entendíamos. Nos prohibió salir del país. Nos amenazó con sanciones, multas y hasta arrestos. Uno de los dueños era el domador y el otro socio era motociclista y también payaso cuando le tocaba. Eran pequeños empresarios cirqueros y no potentados. Juntaron su pequeño capital y cada uno de nosotros dio sus ahorros. Y aún así no nos alcanzaba para pagar ni la décima parte de las multas.
ALEJANDRA: (Condolida) ¿No buscaron un abogado?
GOZQUE: ¡Claro! (Mirando al Dr.) Y nos acabó de desangrar. Nos colgaron de un árbol de papeles sellados y timbres. Pasamos por un calvario de audiencias y expedientes. Y mientras más se demoraba el asunto más impuestos debíamos y más leyes y decretos violábamos.(De un manotazo derriba el circo) Allí murió mi circo. El león, el oso, y la jirafa fueron a parar a un zoológico municipal donde los encerraron en jaulas hacinadas, ¡pobres!, cuando ellos estaban acostumbrados a danzar y jugar ante la gente. El elefante murió de tristeza con una pata encadenada a un poste de concreto armado. Los monos fueron a parar al jardín particular de un militar y el oso Sinforoso que jugaba con su pelota de siete colores murió acribillado por un patrulla gringa cuando trataba de escapar, espantado, por los lados del Fuerte Clayton.
CHANCLETAS: Nadie aguanta la cárcel, sobre todo cuando no la merece...
GOZQUE: El resto nos desparramamos haciendo cualquier cosa para sobrevivir... Los motociclistas que desafiaban a la muerte andan repartiendo pizzas a domicilio. El lanza cuchillos trabaja de carnicero en el mercado público. Los trapecistas camaroneando, pegando publicidad en los postes y vallas. El hombre fuerte vendiendo peinillas y rosas en los semáforos.
ALEJANDRO: ¿Y el mago y los payasos?
GOZQUE: Los payasos hicieron lo que hago yo y además animan fiestas de cumpleaños. Y el mago demostró lo que era. Un día se envolvió en su capa tejida por los santeros de Shangó, se jaló a su asistente, y frente a nosotros hizo así (Truena los dedos) ¡Y se desapareció! La carpa ahora sirve para las reuniones de una secta que cura enfermos gritando aleluya. La mujer barbuda ‑ que no se la había mencionado‑ realizó su acto supremo al rasurarse públicamente en un comercial de TV para probar la eficacia de la nueva navaja de afeitar con lubricante... (Pausa) No hay derecho, señores, no hay derecho...
SALUSTIANO: Pero qué descuido... ¿Nunca se resolvió el caso?
GOZQUE: Sí se resolvió, pero ya el circo no existía. Estalló en mil pedazos por toda esta ciudad. Nos ahogaron los trámites, los procedimientos, las apelaciones, las demoras, las leguleyadas... Y hasta hubo una baja fatal. El domador apareció colgado del trapecio cuando vio su sueño terminar...
(El silencio cae como una cortina en el grupo. Dos lágrimas marcan la cara enharinada del payaso. (Afuera, lejano, suena un disparo. Todos se sobresaltan).
CHANCLETAS: (Tratando de animar) Saben qué me recuerda esto, un cuento de dos compadres que discutían en la esquina de un parque, y se enfrentaban en dos posiciones. Uno decía que lo justo era legal. Y el otro decía que no. Un tercero intervino. Tomó un plátano y sin decir más se lo metió en la boca al que decía que lo justo era igual a lo legal y exclamó:"Ven compadres, le metí este plátano en la boca y le queda justo, pero no es legal."¿No hay derecho, ah señores? (Ríe)
GOZQUE: (Se para y aplaude mientras grita) Vengan y pasen. ¡No se queden afuera! ¡Los mejores precios del mercado! ¡Guayaberas regaladas! Pantalones de las mejores marcas a precios ridículos, faldas regaladas que hacen rabiar a los novios y la competencia!
(Toma su tambor y toca una descarga hasta que los bolillos salen disparados por el aire.)
ESCENA TRES
EL CHANCLETAS
(Un rato después. ALEJ. dormita sobre el hombro del doctor. GOZQUE parado sobre una caja hace malabarismos con bolas hechas de calcetines. Chancletas mira absorto la foto iluminada por la vela)
GOZQUE: (De un brinco queda junto al Dr.)¿Parece que nos acabó el Perestroika? (Al Dr.) ¿No tiene alguna de repuesto en su maletín?
SALUSTIANO: Si continúa con sus ofensas y alusiones, mañana le pondré una demanda judicial por poner en menoscabo mi honra, argüiré el artículo 7, parágrafo 98, del ordinal...
CHANCLETAS: No le entiendo ni pío. Así mismo me enredaron a mí. Me pintaron las cosas color de hormiga y me hablaron enredado.
GOZQUE: Así se hacen incomprensibles y lejanos...
ALEJANDRA: No todos... Lo que pasa es que el doctor está molesto con las bromas. Mejor déjenlo tranquilo.(Pausa. A Chancletas) Si no es molestia, ¿de quien es la foto?
CHANCLETAS: De la víctima de mi historia, mi vieja.
ALEJANDRA: Que le pasó... ¿Cómo se llama? No me gusta llamarlo por su alias.
CHANCLETAS: Así me dicen porque tengo juanetes, y solo puedo andar cómodo con chancletas... Corro, bailo, juego fut, vacilo todo con chancletas y sin problemas, licen... Qué más da cómo me llamo...
GOZQUE: Ahora el del misterio eres tú... Chancleta.
CHANCLETAS: Bueno pues, lo que pasó es que me acusaron de robar una sortija...
SALUSTIANO: ¿Era muy valiosa?
CHANCLETAS: No... solo era la sortija del Papa. (ALEJANDRA Y SALUSTIANO se estremecen. Chancletas dramatizará y se moverá muy activamente por el escenario) Miren yo no voy a tirar rollo como Gozque, pues no me gusta lacalaquiar... Se acuerdan cuando el Papa vino a Panamá en el 83?
ALEJANDRA: Sí, fue el 5 de marzo. ¡Nunca lo olvidaré!
CHANCLETAS: Pues en esa visita se le perdió el anillo Se acuerdan, salió en los periódicos...
ALEJANDRA: Es verdad, no me acordaba. ¡Qué vergüenza!
SALUSTIANO: ¡Miren qué país! Su santidad viene por primera vez y solo por doce horas, en su gira por Centroamérica, y es aquí en este país donde le vienen a robar su anillo. ¡Inconcebible!
CHANCLETAS: ¡No fue un robo! ¡Se perdió! La iglesia declaró a los periodistas que era muy fácil que el anillo se hubiese caído, sin que nadie interviniera, pues el Papa suda mucho.
GOZQUE: Cálmese, mi querido amigo. Esto no es un juicio. Sigue.
CHANCLETAS: Está bien, Gozque... Me contrataron para manejar el Papamóvil...
ALEJANDRA: (Lo interrumpe) ¡Ahhh! Usted era el que manejaba el Papamóvil...
CHANCLETAS: Mire, yo toda la vida he manejado... De pelao era lo máximo en el "scooter" y los patines. Luego nadie me ganaba en la bici. Cuando agarré carro la gente se quedaba con la boca abierta: rápido, seguro y lo más importante, sin accidentes. Por eso (Saca y besa una medallita) no me separo de mi San Cristóbal.
SALUSTIANO: Pero si ese santo no existió, y por eso fue eliminado del santoral.
CHANCLETAS: ¡Eso lo dice usted, pero a mí me ha probado que existe y me ha dado muchos favores... ! Miren no hay carro que yo no haya manejado y nunca he tenido problemas.
GOZQUE: Pero nunca has tenido carro propio, ¿verdad?
CHANCLETAS: ¿Y qué importa? El chof es en un bus como el capitán en su barco. Uno grita "pa tras, pa tras”. Saca al borracho o le da su toque a la hembra. Uno manda cuando maneja.
ALEJANDRA: ¿Cómo fue que quedó Ud. manejando el Papamóvil?
CHANCLETAS: La verdad es que lo iba a manejar uno de la seguridad, pero el vehículo era tan pesado y tan difícil que se buscaron un buen chof.
GOZQUE: ¿Y fue emocionante?
CHANCLETAS: ¡Coñoooo! Yo estaba en la bodega "mi compadre" por allá por Santa Librada, cuando me fueron a buscar. Estaba metiéndome una pinta y un cebiche de pulpo y calamares, cuando escuché "Oye Chancletas, ¿le quieres manejar al Papa?" Casi me atraganto, hermano. ¡Mierdaaaa! Manejarle al representante del mismísimo Dios en la tierra. Conducirle al "umpire" de la humanidad como dice el viejo Deibinson. ¡Al referí de los problemas de la bolita del mundo, amén! Ese día. Ese día... Yo iba todo vestido de blanco, almidonado y compuesto. Manejando esa carroza más pechón, llevando atrás al hombre más importante del planeta. Coño, decían mis amigos, miren al Chancletas. Quién lo iba a decir. Y saludaban al Papa y también me saludaban a mí. Y él hacia su saludo así y yo le guiñaba un ojo a la par...
SALUSTIANO: Me imagino que ese día usted no andaba con chancletas, ¿verdad?
CHANCLETAS: Yo, primero muerto antes de soltar mis chancletas. Correteé todo Salsipuedes hasta dar con una chancletas blancas...
ALEJANDRA: ¿Y el Papa le dijo algo?
CHANCLETAS: A todos nos bendijo, sí... Pues imagínense yo por la Vía España manejando esa carroza, cuidándome de los huecos, y de la gente. Frenando despacito. ¡Mirando a cada rato por el retrovisor para hartarme de Papa! (Baja de eufórico a triste) Cuando pasaron las doce horas santas, lo máximo de mi vida, me fui a la bodega y rodeado de mis amigos les estaba contando lo que había pasado cuando...
SALUSTIANO: Lo fueron a detener...
CHANCLETAS: Is, lombríz. Llegan dos tipos en un carro, me encañonan y me gritan: "Este es ladrón del Papa. Estás preso" ¡Qué vergüenza, yo me quería meter en el servicio y jalar la cadena! Me esposan y me llevan pa la chirola. ¡Miren, cómo se les ocurre que yo le iba a robar el anillo si nunca ni toqué al hombre! Claro que la iglesia dijo que el anillo se extravió. Pero de nada valió ante las autoridades. ¡La soga se rompe por lo más delgado! ¡Y lo delgado era yo! ¡Alguien tenía que pagar el pato, caballero!
ALEJANDRA: ¡Pero eso fue hace cinco años!
CHANCLETAS: ¡No hay peor tortura que la justicia tortuga! ¡Primera vez que iba preso!
ALEJANDRA: Le pusieron un defensor de oficio, supongo.
CHANCLETAS: Pero el que me tocó, le dijo a mi vieja: "Señora, a mí me pagan poco. Si quiere que lo defienda bien, tiene que conseguir plata" Ni con la plata que trajo la vieja, consiguió que volteara a ver los expedientes.
ALEJANDRA: ¿No consiguió fianza de excarcelación?
CHANCLETAS: Mira, yo no entiendo mucho de eso. Lo que supe es que mi vieja perdió su casita y el terrenito, pues con la fianza tuvo que poner esos valores como prenda, y del sufrimiento se le fueron a la vieja unos años más de vida...
GOZQUE: Así que caíste en el mismo pantano que yo, ah socio...
CHANCLETAS: Lo mismo pero peor. Tú estabas en la calle y yo en la Modelo...
SALUSTIANO: ¿Y no salió de ese defensor?
CHANCLETAS: Claro, pero sin plata no conseguí nada muy diferente.
ALEJANDRA: ¿Y el anillo del Papa?
CHANCLETAS: Nunca apareció... (Se acerca a la foto de la veladora) Mi vieja se fue extinguiendo de dolor y de pena. Había perdido a su hijo, preso y deshonrado por robarle al Papa cuando ella era la más beata del barrio. Se quedó sin casa y tuvo que refugiarse en casa de unos parientes donde la trataban mal y la hacían trabajar duro... Y a sus años. ¡Ella fue la víctima! No hay derecho...
ALEJANDRA: (Instintivamente se para a consolarlo, pero no se atreve a tocarlo) ¿Y cómo salió libre?
CHANCLETAS: ¿Libre? ¡Ja! Con la invasión una cortina de fuego barrió los muros de la cárcel, y yo ni corto ni perezoso cogí rumbo. Eso sí, no pienso regresar...
SALUSTIANO: Ajá, entonces estamos aquí encerrados con un prófugo de la justicia!
ALEJANDRA (A CHANCLETA.): Tiene que arreglar su situación. Escondiéndose por ahí jamás podrá normalizar su vida...
GOZQUE (A ALEJANDRA): Por qué no le ayuda a arreglarla, pues.
ALEJANDRA: ¿Yo? (Ríe nerviosa) Soy una profesional y los tiempos también están duros para nosotros...
GOZQUE: En otras palabras. Chancletas no tiene plata para pagarle...
ALEJANDRA: Mire, yo en la universidad hice mi servicio social, ya yo cumplí.
GOZQUE: Por lo menos ayúdelo gratis, y cóbrele el doble al próximo cliente que le llegue...
ALEJANDRA: (Da vueltas y se retuerce las manos) Sr. Chancletas... voy a ayudarlo. No es justo que siga pasando por esto.
SALUSTIANO: Para que inmiscuirse ¿Licenciada?
ALEJANDRA: Y usted quién le preguntó, doctor... No hay pruebas contra él. Es un caso claro de tortuguismo y desidia.
CHANCLETAS: Sabe Licen, yo tampoco estoy de acuerdo...
GOZQUE: Estás loco, ¿No ves que te va a salvar?
CHANCLETAS: No es orgullo, es otra cosa...
ALEJANDRA: Ya sé, no es la primera vez. ¿Es que soy una mujer, verdad? No tienes confianza en una mujer por muy bien preparada que esté...
CHANCLETAS: La verdad es que es así. ¿No han visto cómo miran a las mujeres cuando manejan un bus, y cómo le tiran los camiones encima para ponerlas nerviosas? ¿Qué pasará si culitranquea en un momento en que se necesita firmeza, en una audiencia o juicio?
ALEJANDRA: ¿Usted sabe cuántas abogadas hay en este país y el trabajo que han hecho?
GOZQUE: ¡Uyuyuiii! Licenciada no se me ofusque... (Hala al CHANCLETAS a una esquina y sostiene con él una violenta discusión inaudible.)
CHANCLETAS: (Regresando) Mire licen, lo siento. Claro que acepto. Usted es una tipa legal. (Al público, no oyen los otros) ¿Quién lo iba a decir que una guial iba a dar la cara por mí, que vaina no?
ALEJANDRA: Gracias... Gozque, el juego era que cada uno contaba o ponía algo. Yo no voy a contar sino que pongo mis servicios profesionales en el campo penal a disposición de Chancletas. Pero si contara. ¡Tengo una larga historia sobre la discriminación a la mujer en todos los campos de la vida!
CHANCLETAS: ¿Cuándo empezamos?
ALEJANDRA: ¡Ya! Me va dar sus datos y hacer una declaración completa, empezando por su nombre verdadero. Necesito papel tamaño legal y una máquina de escribir. ¿A ver doctor no me diga que en su maletín no tiene papel? (El Dr. lo abre a hurtadillas y le entrega un fajo de mala gana)... (Mientras habla Gozque sale subrepticiamente)
CHANCLETAS: No lo va a creer pero yo tengo una máquina de escribir "delsa"! o sea del saqueo. Mañana iba a salir a venderla. Sabe que ayer un tipo andaba ofreciendo en veinte tucos una máquina de escribir pegada a un televisor blanco y negro, y él no sabía que era mansa computadora! (Ríe)
ALEJANDRA: (Arma con todos los aditamentos un consultorio legal improvisado a un lado y sienta a CHANCLETAS frente a ella) ¿Saben? Yo pagué mis estudios pasando tesis a máquina. (A CHANCLETAS) A ver, su nombre completo, y de una vez, que estoy harta de llamarle así, Chancletas...
(Cuando CHANCLETAS abre la boca, se escuchan fuertes golpes y un grito autoritario: Abran la puerta y salgan con las manos en alto, ¡Ya! Y todos obedecen al unísono con cara de terror)
ESCENA CUARTA
CARAS DE LA MISMA MONEDA
(GOZQUE se desternilla de la risa en el suelo, producto de la broma que le ha jugado a sus acompañantes)
GOZQUE: Los vacilé, los vacilé a todos. ¡Si se vieran las caras! ¡Fantástico! Oye Chancletas, casi te orinas del susto. Estabas blanco como un papel...
CHANCLETAS: ¡Qué va! Eso dices tú... Ya yo sabía que era vacilón... Yo puse esa cara, pero era puro teatro! O sea que yo fui el que te tomé el tiempo a ti, Gozque... (Sardónico) ¡Pero nuestros amigos sí cayeron como guanábana madura! (ALEJANDRA. Se encoge de hombros como restándole importancia, y regresa a su consultorio improvisado, donde reinicia el tecleo. El doctor expresa su disgusto visiblemente, mientras se sienta, cruza los brazos y protege su maletín con las piernas.)
GOZQUE: Esta broma nos demuestra todas las cosas que no nos hemos atrevido a hablar esta noche...
CHANCLETAS: ¡Oye, pero si hemos hablado hasta por los codos! Y sobre todo tú. ¿Oye, tú no fuiste locutor?
GOZQUE: ¡Locutor en la radio de la vida! (Ríe)... Saben que en toda la noche no ha salido nada de lo que está pasando allá afuera y por qué sucedió.
ALEJANDRA: (Cesa su trabajo de pronto y endilga) ¡Que ni se nos ocurra meternos en ese tema! Eso sería el colmo, pues de pronto acabaríamos peleando...
CHANCLETAS: Mi mamá siempre decía que en reuniones de familia no había que hablar ni de religión ni de política, pues terminaríamos tirándonos piedras...
GOZQUE: ¿No es peor callarnos? (Se acerca a la puerta y mira hacia el exterior. Se hace un profundo silencio que deja oír los rugidos de vehículos y helicópteros) ¡Y qué tal que todos coincidamos!
ALEJANDRA: ¿Y si no? (Otro largo silencio).
GOZQUE: ¡Lo discutimos!
SALUSTIANO: Moción... Estoy totalmente en desacuerdo en meternos en política.
GOZQUE: (Vuelve a la puerta y como que aspira la realidad a través de ella. De pronto pasa una ráfaga de luz, y se lanza al suelo. Ahora todos ‑incluso el Dr.‑ se ríen de él pero con mímica pues temen alzar sus voces. Gozque se levanta se sacude, y mirando hacia afuera de reojo, exclama)
Proverbio hindú: Cuando el tigre y el búfalo se pelean, las cañas son aplastadas.
ALEJANDRA: (Se para y se acerca al centro) Proverbio Irlandés: A la puerta de los grandes el umbral es resbaladizo...
CHANCLETAS: Proverbio panameño: En la casa del jabonero el que no resbala, cae.
SALUSTIANO: Proverbio persa: Si al mediodía el rey te dice que es de noche, contempla las estrellas...
GOZQUE: Proverbio italiano: Los golpes siempre caen hacia abajo...
CHANCLETAS: ¡Proverbio panameño: ¡Tanto nadar para venir a morir en la orilla!
ALEJANDRA: Proverbio manchú: Presta atención a lo que la multitud reprueba, guárdate de lo que la multitud aprueba.
SALUSTIANO: Proverbio ruso: Si caes en la jauría tienes que ladrar o mover la cola...
GOZQUE: Proverbio malgache: ¡No saludéis al caimán, esto no sería amistad sino servilismo!
(Todos se miran a los ojos)
SALUSTIANO: (Volviendo en sí) ¡Ya basta!
GOZQUE: Los proverbios son sabios, hablan por nuestras opiniones.
CHANCLETAS: ¿De dónde es ese?
GOZQUE: No es un proverbio...
SALUSTIANO: (Perdiendo el control) ¡Dije basta!
GOZQUE: Proverbio kurdo; Las amenazas no alargan la hoja del sable...
CHANCLETAS: Proverbio panameño: Tanto va la tinaja a la quebrada, que acaba despapayándose... (Mirando a Gozque)
ALEJANDRA: (Aprieta el maletín como sí se lo fuera a lanzar a Gozque, se reprime y tomando aire) Proverbio Mongol: No se debe desenvainar la espada contra un piojo... (Lo recita despacio como saboreándolo)
GOZQUE: (En lugar de disgustarse, ríe) Bueno Doctor. Quítate ya esa cara de disgusto. ¿Sabes una cosa? Sacando cuentas... Ya todos ‑menos usted‑ pusimos nuestra parte. Chancletas y yo, echamos nuestra historia y la Licenciada puso su grano de arena para ayudar al amigo...
ALEJANDRA: (A Chancletas): Mejor sigamos, que hay mucho por hacer. (Ambos siguen su trabajo en el consultorio improvisado)
SALUSTIANO: (Se pone de pie sin soltar su maletín) Mire, aclaremos una cosa. Yo no estoy aquí pasando una noche infernal, porque quiera... Y estoy harto de sus insinuaciones, tuteos y charadas estúpidas...
GOZQUE: A ti te molesta que yo te tutee, pues a mí me molesta que me traten de usted... Y ahora qué vamos a hacer... Ya sé hablaré sin tutear y sin ustear. ¿Sí? Proverbio persa: Una mano suave conduce al elefante con un cabello.
SALUSTIANO: Diga lo que quiera, pero afortunadamente esta larga noche ya está terminando...
GOZQUE: (Mientras habla se va quitando los afeites de payaso)
Mi intención es no molestar a nadie... Solo se trata de pasar la noche de una forma productiva... (Señala con la boca a la licenciada y a Chancletas). Ellos lo están haciendo, pues siempre hay un roto para un descosido. Allí se encuentran dos necesidades. La sed de justicia de él y la necesidad de darle sentido a su profesión de parte de ella.¿No es un buen ejemplo?
SALUSTIANO: No veo nada de ejemplar en ello...
GOZQUE: Proverbio turco: Un sultán sin espíritu de justicia parece un río sin agua...
SALUSTIANO: (Hace caso omiso del proverbio) Dije que no veo nada de ejemplar...
GOZQUE: ¿Es tonto lo que hace la licenciada?
SALUSTIANO: Mire, en nuestra profesión ‑ y en todas las que existen‑ hay dos clases de gente, los triunfadores y los fracasados. Yo soy de los primeros y no tengo vocación para ser de los segundos...
GOZQUE: ¿Y lo que hace la licenciada Peña la está situando en el infame grupo de los segundos?
SALUSTIANO: En cierta forma así, la sensiblería nunca conduce a nada bueno...
GOZQUE: O sea es una forma de perder el tiempo... (Se para, toma un palo de escoba como espada y una zapatilla de las que están a la venta como caravela) Ahora lo voy a ustear, Doctor Contreras ¿Conoce Hamlet?
SALUSTIANO: (Casi ofendido) ¡Claro! William Shakespeare...
GOZQUE: Acto tercero, escena primera. (Con un inglés con acento muy latino) Ham.There s another; why may not that be the skull of a lawyer? Where be his quiddities now, his quiliets, is cases, his ternures, and his tricks?
ALEJANDRA: (Deja su trabajo y se acerca) Traduzco:¿Por qué no podría ser la calavera de un abogado? ¿Dónde están ahora sus sutilezas y distingos, sus argucias, subterfugios y artimañas?
GOZQUE: Gracias (A ambos. CHANCLETAS llena trabajosamente unos papeles) Así es que les gusta que los vean... Y hay muchos ejemplos más. Toda la literatura universal está llena de críticas a los procesos legales y a los hombres de la ley, de Aristófanes para acá... Sino léanse el libro del Dr. Jorge Fábrega. ¿Quiere más citas?
(CHANCLETAS llama a ALEJANDRA para que le explique algo. Ella obedece)
SALUSTIANO: Mire, no quiero más porque en ningún momento lo pedí... Mire, un profesor me enseñó esto en la universidad "Miren ‑dijo en clases‑ tengo una pluma de oro y un BMW estacionado allá afuera, cuando ustedes tengan eso o más podrán considerarse abogados" Sabe, yo me considero un abogado. Mire mi pluma de oro, y allá afuera está mi carro que es muy bueno aunque no sea un BMW!
: (Se acerca) ¿Y yo que soy? ¿Solo tengo o mejor dicho tenía una carcacha? ¿Ah doctor? ¿Esa es su escala de valores? ¿Así se mide a la gente?
SALUSTIANO: Licenciada Peña, no quise ofenderla. No era mi intención. Estos malandrines nos han tendido en jaque toda la noche, y me sacaron de mis casillas...
ALEJANDRA: Lo que está sacando es el cobre, doctor... Por eso muchos piensan como Shakespeare, que somos sinónimo de tracalería y manejos chuecos... Que manejamos el poder de la ley a nuestro antojo. Que es una profesión a un paso del delito...
(CHANCLETAS y GOZQUE, se han sentado boquiabiertos ante la descarga)
SALUSTIANO: Mire colega, usted y yo sabemos que existen muchos mecanismos que nos condicionan y que no cambian en su esencia... Sistemas creados que nos hacen caer en sus trampas y jugar las reglas de juego...
ALEJANDRA: Nos volvemos inalcanzables para el común de los mortales. La carrera es como un canto de sirena que a algunos nos va deformando, hasta convertirnos en pequeños dioses con patente de corso.
SALUSTIANO: Eso es muy duro... (Mira a Chan y Gozque) No les dé el gusto a esta chusma. ¡Miren cómo gozan!
ALEJANDRA: Hablemos claro. Ellos lo hicieron...
CHANCLETAS: Proverbio pana... (Gozque le tapa la boca)
SALUSTIANO: Mire, Licenciada. ¿Qué quiere usted? ¿En que sociedad vivimos? ¿Somos acaso diferentes a los otros? ¿A los otras profesiones? ¿Qué se nos enseña? ¿Qué aprendemos? ¿Cuál es la lección de la calle? ¿No entender eso es andar con pajaritos en cabeza? ¡Hay que ser pragmáticos!
ALEJANDRA: ¡Y yo lo soy! Usted sabe que mi profesión es mi vida, pero no se la puede usar como escudo para... (Se muerde los labios)
SALUSTIANO: ¿Sabe cuál es la canción? ¿Sabe qué mueve al mundo? ¿O cree usted que hay algo que escapa a eso? ¿Ah? ¿Muévase sin palanca o sin coima para que vea si obtiene resultados? ...¿Cree que la política es el arte de servir? ¡Mentira! ¡Yo me aproveché del gobierno anterior, y ahora del que está y mañana del que venga! ¿Lo quiere más claro? Licenciada Peña, si no, ¿qué hacíamos pues en esa fiesta? ¿O estaba usted allí desinteresadamente?
ALEJANDRA: Mire. No soy ninguna santa y no quiero que piense que quiero darle lecciones. Lo respeto. Es usted un abogado muy capaz. Solo estoy analizando la situación concreta que vivimos esta noche, Creo estar procediendo no sobre la base de un juego sino como creo que es mi deber profesional y de persona humana...
SALUSTIANO: Yo pasé esta etapa. Está superada. ¿Cree que ese infeliz (señala a CHANCLETAS) se lo va a agradecer alguna vez? ¡Ni siquiera quería que Ud. lo defendiera solo porque era mujer! (Ríe sonoramente)
CHANCLETAS: ¡Hey! Suave... Ella es muy buena. Yo ya superé esa vaina...
GOZQUE: Proverbio ruso: (Ahora CHANCLETAS intenta taparle la boca, pero Gozque se escabulle y sigue) La madera nudosa quiere un hacha cortante...
ALEJANDRA: (Pausa. aspira profundamente) Doctor Salustiano Contreras... no hay que dejarse vencer...
SALUSTIANO: ¿Cree que no la comprendo? ¿Cree que no fui joven y vi el derecho como un apostolado infinito, como una cruzada para mejorar esta sociedad? Pero los golpes enseñan. Y yo recibí de los buenos y más duros, y muchos de ellos eran KO. Trabajé en un bufete como un esclavo... para que otros hicieran sus méritos. Me ofrecí a defender a los campesinos, y un día para mi sorpresa lo aceptaron mis colegas, pero luego me di cuenta que sin saberlo estaba haciendo proselitismo, a para beneficio de un partido con dueño... Me di cuenta que la ley era más benévola con los delitos de cuello blanco, que con los delitos comunes de los más pobres... (Pausa)
GOZQUE: Siga, siga... estás contando tu historia...
SALUSTIANO:¡Pero me harté! ¿Oyeron? Me harté. Cambie mis afiches por una reproducción de Modigliani, y mis canciones de protesta por conciertos de rock, y las lecturas sociales por los clásicos. Las manifestaciones por el jazz. Las palabras de la doctrina social por los manuales de Og Mandino y Dale Carnegie... ¡Me harté! Decidí dar las patadas que me habían dado a mí, y aunque soy un hombre de derecho, responder con el ojo por ojo y el diente por diente... (suave) ¡No hay derecho, señores! Carajo... (Más fuerte, como saboreando las palabras) ¡Carajoooo!
ALEJANDRA: Doctor... No hay que dejarse vencer, le digo. Lo malo no fue que cambió una cosa por otra, sino que no supo combinarlas...
GOZQUE: Proverbio hebreo: No hay que doblegarse para recoger...
ALEJANDRA: Hay que recuperar los valores de nuestra profesión. ¡Qué mejor causa que la de la justicia! Qué mejor oficio que el del sembrador! Yo creo que si podemos contribuir a mejorar las cosas que nos afectan a todos. Que no haya mas Gozques y Chancletas mostrando a todo el mundo que la justicia parece estar ciega para los unos y con los ojos pelados para los otros... (Pausa. El doctor está ensimismado. Levanta la mirada)
SALUSTIANO: Miren, ya estoy curtido. Es muy tarde para volver atrás. La telaraña es fuerte pero es suave. Tiene sus compensaciones ¿Saben? Las tiene. Uno se hace fuerte y vive sin desgarraduras interiores. Uno no se rompe por que la sociedad se astille, sobre todo si se está a salvo... No doy marcha atrás...
GOZQUE: (Suave) Siga su historia, doctor...
SALUSTIANO: (Abre el maletín y busca algo) Saben, tengo unas fotos de cuando era más joven, por aquí... Miren les puedo contar algo, bueno espero que no se vayan a reír... (En ese momento se escucha el canto de un gallo, ensordecedor)
ALEJANDRA: ¡Dios mio! Que fue eso...
CHANCLETAS: Lo que pasa que el tipo que vive en el apartamento de arriba es camionero y además técnico electrónico aficionado. Para estos días instaló un despertador con la grabación del canto del gallo. Eso lo despierta para ir a trabajar...
GOZQUE: ¡Despierta a todo el mundo!
SALUSTIANO: (Cómo despertando de un sueño) ¿Quiere decir que terminó el toque de queda? Ya acabó todo...
ALEJANDRA :Regresamos a la cotidianeidad, otra vez...
SALUSTIANO: (Cierra su maleta, arrepentido de su expresividad anterior. Se pone de pie) Me voy de inmediato. (A Alejandra) ¿Viene, Licenciada?
ALEJANDRA: Tengo que terminar aquí, lo llamaré doctor.
SALUSTIANO: No olvidaré esta noche. Jamás.(A Gozque) Quizás le ponga siempre una demanda por secuestro...
ALEJANDRA: No prosperará. No tiene ni testigos ni pruebas. Además él tiene abogada.
SALUSTIANO: (No se sabe si habla en serio o en broma) Recuerden que en la normalidad, yo tengo la ventaja (Sale dando un portazo)
ALEJANDRA: (Simultáneo al portazo) Es el momento de construir algo distinto.¡De demostrar, sabe qué, que si hay derecho!
(Le pide una firma más a Chancletas) Bueno, me voy. Recuerde (A Chancletas) señor Edgardo Silva Vargas, que mañana a primera hora lo espero en mi oficina. ¡Sin falta! (A Gozque) ¿Y usted? ¡Qué se puede hacer por usted, payaso enjuto! ¿Recobrará algún día su elefante que murió encadenado o su oso abaleado o su carpa agujereada pero de maravillas?
GOZQUE: Solo venga a comprar al almacén Pata y si me ve me saluda...
(De improviso entra el Doctor por el maletín que había dejado olvidado, gruñe un "con permiso" y sale intempestivamente, en ese ínterin Gozque le grita) ¿Sabe doctor, lo que dijo Freud de cuando uno deja algo tan importante en un lugar? ¿Que se enamoró de alguien o quiere quedarse? ALEJANDRA ¿Eso lo dijo Sigmund Freud?
GOZQUE: ¿Y que importa? (Ríe) (Sale Alejandra despidiéndose con un rápido saludo. Suena el canto del gallo, pero ahora dos veces.) (Al público) Lo que pasa que como el camionero se queda dormido... tiene una segunda llamada...
CHANCLETAS: (Se desespereza y bosteza) Oye, ¿hoy vendrá el árabe Salaqued?
GOZQUE: No, hoy dijo que iba a Colón a ver si le fiaban mercancías...
CHANCLETAS: Sabes, Gozque. Nunca pensé que esta noche iba a ser así. Nunca lo hubiera ni soñado, mi hermano...
GOZQUE: Tienes una oportunidad, y no es mala. Ella te va a ayudar... pero
CHANCLETAS: El asunto es que yo también me ayude a mí mismo... Ya sabia que lo ibas a decir.
GOZQUE: Eso se llama telepatía...
CHANCLETAS: Quien me iba a decir, que el día que te vi frente al almacén pintorreteado de payaso, iba a darme cuenta la buena gente que eras...
GOZQUE: (Le tira un calzoncillo) ¡No jodas! (Ríen) ¡Y yo que iba a pensar que este tipo de mala catadura, iba a ser por dentro igual que por fuera! (Hacen una guerra de ropas en venta, tirándoselas uno a otro)
CHANCLETAS Vamos a salir de las malas... Y luego solo vendrán las buenas... Vas a ver.
GOZQUE: Proverbio chino: Reunidos, los carbones queman; separándolos se apagan...
CHANCLETAS: Amén...
GOZQUE. (Bosteza, y Chancletas bosteza también) ¡Sueño, ah!
CHANCLETAS: Sí, entonces voy a echar una pestañeada, allá por las cajetas de los pantis, junto al maniquí que se parece a Madonna, ¿Oíste? ¿Y tú?
GOZQUE: Duerme tú. Yo necesito un café bien caliente... ¿Tienes reales?
CHANCLETAS. (Desapareciendo tras las cajas) Ni uno, familia, ni uno...
GOZQUE: (Con gestos chaplinescos se registra los bolsillos. Se los saca para afuera. No tiene nada. Toma el tambor y hace un redoble junto a la puerta. Toma un bastón se pinta un bigote y sale caminando entre el público)
Pasen y vean esta cueva de las maravillas. La última moda a precios que le dará hasta vergüenza pagarlos! ¡Pasen y vean! Zapatillas mejores que las de cristal que usó la cenicienta. ¡Blusas de mil colores que hacen palidecer al atardecer y llenar de rubor al amanecer! ¡Pantalones como hacer filigranas danzando locuras a la luz de la luna! ¡Pañuelos para llenarlos de risas y de llantos! ¡Corbatas para ahorcar a la tristeza en un árbol de luz! ¡Calzados de las siete leguas para devorar futuro y hacer camino al andar...! ¡Entren y vean! Entren y vean!
(Hace mutis mientras resuenan los ronquidos del Chancletas)
Fin
|