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ROMANCE A TUMBO
Ramón Oviero
Hay un 20 que se ha ido
y hay un 20 que regresa;
dando tumbos por el sueño
tumbos dando por la pena.
También un sonido ronco
que llega da vuelta y regresa
escupiendo un ojo ciego,
maldiciendo bocas muertas.
De las piedras surgen gritos
oscuros, lamentos, tierra
donde ya nada germina
tan sólo olvido y tristezas.
¿Qué gaviota hay que soltar
qué gaviota en cruz abierta,
qué herida teñir de azul
para tener el alma despierta?
Aquí la luz se amotina
derribando muros, puertas,
para vengar a Ricardo,
para pedir por Elena
para caminar con Víctor
atropellar lo que fuera,
ascaniamente aguiluchos
aguiluchamente fieras.
Aquí no caben lamentos
ni caben las frases huecas,
ni los versos trasnochados
de trasnochados poetas,
ni los aplausos absurdos
de quien saluda la afrenta,
que la memoria es mañana:
claridad que siempre acecha.
Sangre de río tu aliento,
piedra lunar lo que sueña
verá su perfil quebrado,
marcada su lengua hueca,
las uñas despellejadas
y el pelo como la hiedra.
Hay un 20 que se ha ido
y hay un 20 que regresa.
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