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DE LA DEFINICIÓN AL RETROCESO
Entrevista a Marco A. Gandásegui, h.
Emma Gómez
Para Tragaluz
Conversar con Marco A. Gandásegui es unir la oportunidad de escuchar al sociólogo de reconocida trayectoria, al investigador y ensayista que revisa los acontecimientos históricos y sociales que han influido en la concepción de nuestra identidad y al autor de la obra La democracia en Panamá. En este breve encuentro su pensamiento evalúa nuestra situación actual frente a la forma en que se conforma el concepto de nacionalidad del panameño, desde los acontecimientos del 9 de enero de 1964 hasta el 20 de diciembre de 1989 y el periodo posterior hasta nuestros días. Su mirada nos lleva a la tarea pendiente de la educación panameña y a la responsabilidad de todos los panameños en la construcción de la democracia.

Al preguntarle sobre la diferencia de concepto que tiene el pueblo panameño entre el 9 de enero de 1964 y el 20 de diciembre de 1989 Marcos Gandásegui responde con la seguridad y vehemencia de quien ha recorrido ese camino de reflexión muchas veces: “El pueblo panameño hace una clara distinción entre el 9 de enero y el 20 de diciembre. El nueve de enero se recuerda como la fecha de un pueblo que está en ascenso, un pueblo que se manifiesta, que recupera su identidad, que define lo que considera su Nación”. Gandásegui atribuye el éxito posterior que lograrían las negociaciones de un nuevo tratado a la reacción panameña ante los sucesos del 9 de enero: “pocos años después, en 1977, trece años después del 9 de enero, Panamá logra poner fin a la colonia que era la Zona del Canal de Panamá, logra que pocos años después EEUU evacuara sus bases militares de nuestro territorio y logra que el Canal de Panamá pase a ser administrado por los panameños. En cambio el 20 de diciembre los panameños lo vemos como una noche oscura, como algo negativo, algo que nos hizo retroceder de una manera increíble. Perdimos nuestra identidad nacional, lo más importante que tiene un pueblo, y en ese sentido todavía estamos tratando de recuperarla. Yo me atrevería a decir que mientras el 9 de enero es el triunfo de la nación panameña, a pesar de los mártires, que siempre recordamos, el 20 de diciembre es la derrota del pueblo panameño, de la nación panameña, producto de esa invasión tan terrible.”
Han pasado dieciséis años de la invasión a Panamá. Cada año algunos grupos se debaten entre la decisión de enfrentar o no enfrentar ese y otros temas. Este puede ser un indicador de cómo el pueblo panameño, y de cómo cada uno de nosotros enfrenta las decisiones tomadas, fueran o no fueran las acertadas, para saber en qué y por qué nos equivocamos. El estancamiento o ascenso en esa concepción de identidad y la evolución del país en torno a esos temas y a la toma de decisiones fue otro de los aspectos conversados. Para Marcos Gandásegui no estamos ni en ascenso ni estancados, estamos en retroceso todavía: “El 20 de diciembre marca un retroceso. Y aún no hemos podido encontrar el camino, no hemos podido cambiar de tiempos, y efectivamente vemos cómo el pueblo panameño no logra recuperar lo que es suyo, lo que es la Nación, la toma de decisiones en torno al futuro del país, en torno a lo que es un plan nacional de desarrollo. ¿Qué vamos a hacer con nuestra juventud? ¿Qué dirección le vamos a dar? ¿Qué tipo de educación queremos que nuestra juventud tenga? Yo escucho mucho por ahí a algunos sectores que plantean que a los jóvenes panameños hay que educarlos para que sean más atentos con el turista. Yo creo que todos somos atentos con el turista, pero eso no tiene absolutamente nada que ver con nuestro país ni con nuestro futuro ni con nuestra juventud. Lo que tenemos es que tener un proyecto nacional para que cada niño que entre en la escuela primaria en primer grado sea un proyecto de ingeniero, y efectivamente no todos van a salir hechos ingenieros, pero vamos a tener un país de ingenieros: de personas con ingenio, con inteligencia, con capacidad para construir un país; y eso es lo que falta. No lo tenemos. Los últimos gobiernos de turno han hecho el país retroceder. Hay mucha plata; es un país muy rico, pero que está enriqueciendo a muy pocos mientras que las grandes mayorías están cada vez más pobres.”

La literatura permite interpretar desde diversos géneros lo que sucede en un país, es capaz de registrar la historia no oficial, los matices de sentimientos y los desencuentros de los que forman una misma nación. El resultado de la obra puede surgir de la vivencia o de la investigación sobre un acontecimiento. Al preguntarle a Marcos Gandásegui su opinión sobre la literatura de la invasión, y el papel que cumple esta obra en el desarrollo de la conciencia nacional y en la documentación de los hechos, nos habla sobre la búsqueda de respuestas: “Hay una bibliografía muy densa sobre la invasión. Creo que la gran mayoría o la parte más importante, desde el punto de vista cuantitativo, de esa producción tiene un deseo de entender por qué fracasamos. ¿Por qué tuvimos un régimen como el de Noriega? ¿Por qué nos abrimos de la manera en que nos abrimos y permitimos que EEUU nos invadiera y violara nuestra identidad, violara nuestro futuro, y por qué algunos malos panameños se prestaron para eso? Por otro lado hay algunos panameños que equivocadamente han interpretado por escrito que lo que se produjo el 20 de diciembre fue una liberación, como si un pueblo pudiera ser liberado por una invasión extranjera. Eso es inconcebible y creo que esa gente hoy, dieciséis años después, ya están haciendo las reconversiones, están haciéndose sus autocríticas.”
La literatura que registra y documenta los hechos no llega a las manos de quienes deben hacer el debate nacional, de quienes deben formarse con conciencia crítica. Si hay un plan educativo, debe haber un papel por cumplir por parte del Ministerio de Educación y del Instituto Nacional de Cultura en la difusión de estas obras. Marcos Gandásegui piensa que si no se cumple es porque nuestro país trabaja sin manual de vuelo o con otros lineamientos que no corresponden a nuestra realidad: “Como no existe un proyecto de desarrollo nacional, el sistema educativo panameño está en proceso de ser desmantelado. Ha habido muchos proyectos desde la invasión para acá de querer desmantelar nuestro sistema educativo, e incluso seguir un poco una línea que el Banco Mundial abandonó hace más de diez años, que es hacer más énfasis en la educación primaria y olvidarse de la formación superior, de la formación superior de los panameños. Eso ya el Banco Mundial lo abandonó, sin embargo aquí en Panamá los ministros de turno y los gobiernos de turno insisten en que no debemos formar a nuestra gente, sino enseñarles a escribir y a leer un poco para que ellos entonces puedan atender a los turistas. Esa es una visión muy equivocada de la educación panameña, y dadas esas condiciones entonces efectivamente nuestra historia como Nación, nuestra historia como país le es indiferente al sistema educativo. Eso hay que corregirlo. Hay que hacer una revisión a fondo y definir qué es lo que queremos y entonces darle las armas a nuestros jóvenes, las armas intelectuales, que es nuestra historia. Eso lo hicieron los liberales durante la primera mitad del siglo veinte; continuaron haciéndolo durante gran parte de la segunda mitad; claro, con muchos defectos, con muchos problemas; sin embargo hoy en día hemos abandonado esa lección y vemos cómo nuestra historia como nación no recibe la atención debida en nuestro sistema educativo.

Marcos Gandásegui sostiene que la democracia sólo puede ser lograda por la gente que se organiza para respaldar o cuestionar el sistema. Conversamos de este tema desarrollado en su libro, La democracia en Panamá, donde hace un recorrido sobre ese ejercicio ciudadano hasta la década del 90, y donde por ende aborda el tema de la invasión a Panamá, acontecimiento que ha sido motivo de investigación y análisis en distintas ponencias, ensayos y artículos de este autor: “Como en cualquier país, en cualquier sociedad, la democracia sólo la puede construir la gente que vive en un país. Ahora, la gente es algo en abstracto. Porque en realidad la gente está organizada, forma parte de grupos, con intereses, y todos esos grupos tienen que manifestarse, tienen que organizarse para que funcione la democracia. Cuando un grupo secuestra todos los recursos de un país, entonces no podemos hablar de democracia en la medida en que no hay participación de todos. En el libro hacemos énfasis en cómo en un régimen militar no puede existir democracia porque todo el proceso político es secuestrado por una institución que está al servicio de un grupo social, de una clase social. Incluso, como era el caso de Panamá, en un país donde hay una ocupación militar, menos puede existir una democracia, cuando hay un ejército ocupante como hubo en Panamá durante un siglo. La democracia entonces tiene que ser construida por nosotros mismos, pero tiene que ser mediante la participación. Y hoy en día, y eso ya no lo trato en el libro, porque el libro llega hasta la década del 90, hasta fines del siglo veinte, vemos que a pesar de que no hay militares nacionales ni extranjeros, vemos que la democracia es una democracia que yo llamaría restringida, en donde solo pueden participar las personas que son dueñas de partidos políticos; y cuando el pueblo sale a la calle a manifestar cuáles son sus intereses, es reprimido, y si no es reprimido, es engañado, y si no es engañado, es soslayado. Entonces vemos que esa gente precisamente que sale a la calle, que protesta, y que son las grandes mayorías del país, también tienen que organizarse. Pero eso no va a depender de un gobierno que les diga organícense, eso va a depender de ellos mismos. El mismo pueblo tiene que organizarse para que haya democracia, y de eso se trata el libro.”
La entrevista a Marcos Gandásegui nos deja ante muchas interrogantes sobre la forma en que cada uno de los panameños guardamos responsabilidad sobre los hechos sucedidos, sobre las acciones que dejamos de hacer ahora y sobre las decisiones que requieren de un ciudadano informado, responsable de lo que sucede en el día a día del país, y en las consecuencias de las decisiones tanto del pasado como del futuro.
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