ENTREVISTA
a
Barbara Trent

por: Rainer Tuñón C


La productora y directora Barbara Trent, ganadora de un premio de la Academia por el documental La Decepción de Panamá, intercambió algunas anécdotas tras la filmación de este multi premiado documental. Nos acercamos a ella a través del portal www.empowermentproject.org, para lo cual le adelantamos algunas preguntas, no sin antes comentarnos que en la actualidad se encuentra buscando fondos para realizar una pieza corta sobre las historias de los veteranos de guerra que vienen de Iraq y hablan en contra de la guerra. Este material – agrega Trent – será concebido como una herramienta más para tratar de detener la guerra y ocupación en Iraq. Su compañero, David Kasper estará realizando un largometraje sobre las intenciones estadounidenses en esa área del mundo.

 

          


 

COMENTARIO CRíTICO Panamá y la mirada

astigmática de Hollywood

por: Rainer Tuñón C

 

          



   

ENSAYO - Panamá y la mirada astigmática de Hollywood
Rainer Tuñón C.

El tema de Panamá, su canal y la invasión estadounidense desfila ante la mirada astigmática de Hollywood entre la parodia mordaz posmoderna y la sólida deconstrución de historias para dejar evidencias de que a más un siglo de relaciones con los Estados Undos y más de quince años de los horrorosos hechos que sacudieron al país, aún se analizan elementos contradictorios sin juicios definitivos, revitalizando cierta aporía hacia versiones que no soportan los careos de rigor. Antes de la invasión de 1989, el cine “gringo” utilizaba a la palabra Panamá o hacía referencias al país con líneas curiosas en diálogos de algún guión cinematográfico o comentarios graciosos por el clásico sombrero Panamá o la famosa Panama Red.

Ejemplos claros quedan en la línea del personaje Statler en la película del Show de Los Muppets cuando dice: “Eres lo suficientemente viejo para recordar a Teddy Roosevelt en la inauguración del Canal de Panamá…”, o cuando Tom Hagen (Robert Duvall) y Michael Corleone (Al Pacino) compartían diálogos alusivos a Panamá en la segunda parte del Padrino de Francis Ford Coppola. En cuanto giros argumentales, Panamá ha sido escenario de la serie de Charlie Chan hacia los años cuarenta; de un filme de John Huston llamado “Across the Pacific” con Humphrey Bogart; en alguna película de la serie Cupido Motorizado en el cual pasa por el Canal de Panamá y con mayor frecuencia en la década de los noventas en los filmes “Alerta Máxima”, de Andrew Davis, con Steven Seagal (al “marine”, después de un incidente en Panamá, lo mandan a la cocina de un portaviones que posteriormente es tomado por un comando terrorista), “Sniper” de Luis Llosa, con escenas filmadas en la jungla panameña y “Basic”, de John McTiernan, con John Travolta y Samuel L. Jackson.

También, vale destacar el trabajo documental “Panama One Dollar”, sobre la violencia en los barrios duros de Panamá y el mundo de las drogas años después de la invasión. Este documental se llevó el premio especial del jurado en Festivales de La Habana, Madrid (premio de la audiencia) y Barcelona. Sin embargo, existen cuatro referencias cinematográficas que ubican a Panamá en la mira de críticos de cine, historiadores y cinéfilos que buscan entender porqué el país se convierte luego de la invasión a Panamá en un ángulo deliciosamente morboso para elaborar guiones basados en el Canal de Panamá, Manuel Antonio Noriega y la invasión estadounidense a Panamá. Se conoce que la opinión publica en Estados Unidos estaba lo suficietemente moldeada para aceptar el ataque a un pequeño país de Centroamérica con la excusa de eliminar la amenaza del General Noriega en pleno ambiente navideño.

Ello trajo como consecuencia la invasión y ocupación del territorio nacional, que inició con un bombardeo de 417 elementos explosivos entre 27 objetivos del país, elementos que sirvieron de guías para las ideas de algunos guionistas estadounidenses. Esa descoordinación militar estadounidense y las tácticas de propaganda sobre este tema, motivaron a algunos periodistas a construir historias sobre Noriega y los hechos del 20 de diciembre, que posteriormente se convirtieron en premisas para construir algunos de estos relatos. En cuanto al cine, las cuatro películas han tenido un fuerte impacto por abordar el tema de Panamá y su historia reciente. Algunas, alabadas por la crítica mundial, pero abucheadas por la ciudadanía panameña; otras, ganadoras del premio Oscar, máxima distinción en la industria del cine estadounidense, pero ferozmente cuestionadas por los sectores que apoyaron la invasión a Panamá, han significado la puesta en el mapa de Panamá como una opción cinematográfica interesante, pues independientemente de los hechos, queda demostrado que los capítulos de la historia de Panamá pueden convertirse en grandiosos guiones de cine.

Dollar Mambo y las violaciones musicales Paul Leduc, director mexicano del cual no se sabe mucho desde 1995 cuando hizo “Los animales”, primer filme mexicano de animación digital en tres dimensiones, realizó en 1993 un inusual musical que pasó desapercibido en el continente americano, basado, supuestamente, en una historia real panameña: la violación de una mujer por parte soldados norteamericanos teniendo como telón la invasión a Panamá.

Leduc, conocido en el mundo desde 1970 cuando dirigió “Reed, México insurgente” y trece años más tarde al llevar a Ofelia Medina hacia “Frida, naturaleza viva”, se sumerge en un proyecto musical y busca ayuda mediante coproducciones multinacionales.

De esta trilogía, marcada por una profusión de música diversa, la narración sin diálogos o con unos cuantos y una estética halagadora, a través de histrias narrativamente profundas, integrada por “Barroco” (1989) y “Latino Bar” (1991), es “Dollar Mambo”, la que nos permite entrar en este este análisis. El caso de Dollar mambo fue concebido por columnistas en los Estados Unidos como “un musical sin diálogos ambientado en Panamá”, aunque la Enciclopedia Internacionald de Cine la describe como: “una especie de mambo ballet con una serie de secuendas de danzas de cabaret, entrecortadas con breves narrativas”.

Según su argumento, en un club nocturno en Panamá, en el cual marinos, jovenzuelos y pilluelos de poca monta se reunían para ver los números musicales de danza y actos teatrales, la audiencia y los actores creaban una atmósfera interminable de vívidas experiencias a través de la música y la sensualidad de los bailes. Allí, el placer es vulnerado cuando soldados norteamericanos se toman el club y cambian la atmósfera hacia una encrucijada de sangre y violencia. Paul Leduc comentó sobre esta película: “Estaba interesado en la idea de realizar una especie de musical sobre una base informativa terrible, no tanto como una típica y tradicional historia de amor tipo “West Side Store”, pero preferiblemente un musical Latinoaméricano”.

Con métodos de producción muy modestos y utilizando como telón el tema de la invasión a Panamá, Leduc construye una rica y dinámica fuente de creación y fantasía, al menos para la prensa especializada en Europa. Mientras tanto, en Estados Unidos, otros analistas cinematográficos opinaban lo contrario, y en Panamá, muy poco se conocía sobre este estreno de Leduc. La revista Variety, publicó que este filme “disparaba balas de salva en casi todos sus departamentos”.

Los comentarios en contra de este material tenían que ver más con el contenido político del film y no por el rasgo técnico o creativo. “Dollar Mambo” fue protagonizado por Dolores Pedro, Roberto Sosa, Raul Medina, Litico Rodriguez, Kandido Uranga, Tito Vasconcelos y Gabino Diego, pero nunca fue presentada oficialmente en Panamá.

Oscar para una decepción El apresamiento de Manuel A. Noriega, la destrucción de los cuarteles militares más importantes de Panamá, objetivo político-militar fundamental de Estados Unidos para eliminar el ejército panameño que se haría cargo de la vigilancia del canal y la muerte de cientos de panameños durante la “Causa Justa”, fue el ángulo que sirvió a la directora Bárbara Trent, a realizar lo que The Boston Herald considerase como “un coctel molotov cinemático”: “La Decepción de Panamá”. “La Decepción de Panamá” cuenta la historia jamás contada de la invasión de diciembre de 1989 de Estados Unidos a Panamá, evento que según sus productores, y documentados con una avalancha de preubas testimoniales, con el uso de fuerza excesiva los Estados Unidos causaron una enorme cantidad de luto y destrucción a un país como Panamá. En el documental se desnudan, a criterio de sus productores, las verdaderas razones que motivaron el ataque partiendo de puntos de vistas muy distintos a los que los medios de comunicación estadounidenses se cansaban de defender, incluso años después de la invasión.

El documental de Trent expone cómo el gobierno norteamericano y los medios masivos de comunicación suprimieron información sobre este desastre de política internacional e incluye pietaje nunca visto sobre la invasión y sus consecuencias, tambien entrevistas con proponentes de la acción bélica como el General Maxwell Thurman, el entonces presidente de Panamá Guillermo Endara y el portavoz del pentágono Pete Williams, así como versiones del lado contrario, entre ellas el representante Charles Rancel, las activistas Olga Mejia e Isabel Corro y el ex diplomático Humberto Brown.

De igual manera, se apunta noticias de medios televisivos y críticas de otros medios de comunicación que contribuyeron a formalizar el criterio de análisis frío sobre el manejo informativo detrás de la invasión a Panamá, particularmente en esos tiempos de guerra.

El proyecto fue producido por The Empowerment Project (EP), organización que trabajó por dos años en la producción. El equipo de Trent era reconocido por haber realziado el poderoso y premiado documental “Coverup: Behind the Iran Contra Affair”.

The Empowerment Project es una organización sin fines de lucro comprometida con la democratización de los medios masivos en Estados Unidos. Desde la presentación oficial de “La Decepción de Panamá” hacia agosto de 1992, el documental fue exhibido en 80 ciudades y apareció en videotiendas estadounidenses en 1993, un año más tarde. “The Panama Deception”, su título e ingles”, fue difundido por servicios de cable a través de Cinemax en octubre de 1993 y Bravo, un canal independiente, mantiene los derechos de transmisisón. Aunque muchas estaciones afiliadas a PBS (servicio de televisión pública estadounidense) lo han difundido, PBS se ha negado a darle extensión para la televisión nacional, de acuerdo con los productores del filme. Internacionalmente hablando, “La Decepción de Panamá” ha sido mostrada en Australia, Canadá, Polonia, Hong Kong, Francia, España, Portugal, Reino Unido, Irán, Israel, Finlandia, Suiza, México, Argentina, Japón, Noruega, República Popular China, Corea del Sur, Italia, Turquía, Rusia, Suráfrica, Holanda, Filipinas, Argelia, Malasia y República Checa. Oficialmente, “La decepción de Panamá” tuvo su censura en marzo de 1993.

Ello fue Panamá. Mientars tanto, un fondo para apoyar la difusión de este documental fue organizado por Channel Four en Londres, Rhino Home Video, la Fundación I. Roderick MacArthur, La Fundación Rex Foundation, El Fondo de desarrllo de la Paz, the National Council of Churches, La Fundación de veteranos de Vietnam, el cineasta Michael Moore, entre otras fundaciones e individuos que apoyaron a Trent y el equipo de filmación de este Oscar al Mejor Documental en 1993. Ahora, claro que tuvo sus detractores. La columnista Betty Brannan Jaén, escribió que “The Panama Deception ni siquiera tiene la virtud de la originalidad, ya que usa una fórmula copiada del documental que había ganado el Oscar el año anterior (Deadly Deception, cortometraje de crítica a la empresa General Electric, dirigido por Debra Chasnoff)”. También, el escritor Guillermo Sánchez Borbón lo tildó “un monumento a la deshonestidad”, mientras que otros medios en los Estados Unidos masacraban el estilo subjetivo de su directora al abordar un tema tabú en aquel entonces. “La Decepción de Panamá” se llevó otros premios en festivales internacionales, entre ellos: el segundo premio en el Festival Internacional Riminicinema de Rimini, Italia; el Blue Ribbon, del American Film & Video Festival, el Gold Apple, del National Educational Film & Video Festival, el primer premio de AMASCULTURA: Encontras Internacionais de Cinema Documental de Lisboa, el primr premio del Seoul Documentary Video & Film Festival; condecoraciones en el Banff Television Festival de Alberta, Canada, en el Festival de cine de Guadalajara, el premio de Mujeres en filmes de Los Ángeles, el Media Impact de Durham, North Carolina, La Mujer y El Cine de Buenos Aires, Argentina, en el Festival Internacional del Nuevo Cine Latino Americano de La Habana, Cuba, en el Herbstsalon-Kulturfestival de Rostack, Alemania; en el Flanders International Film Festival de Ghent, Bélgica y el London International Film Festival de Inglaterra.

Al final, luego de las críticas a favor y en contra recibidas por este documental, quedó en la percepción de los televidentes de todo el mundo un polémico premio de la Academia de Cine estadounidense que cuestionaba los horrores de la potencia más grande del mundo en los tiempos de la post guerra fría, modelo de conducta del imperio que se fortaleció posteriormente tras la Guerra del Golfo y que con buena técnica ha cuestionado el cineasta Michael Moore, mediante sus libros y obras documentales, entre ellas Farenheit 9/11.

Discurso de aceptación del Premio de la Academia Pabelón Dorothy Chandler Oscar al Mejor Documental Marzo 29, 1993 Por Barbara Trent Gracias. Primero, me gustaría dar un reconocimiento a un notable ser humano. El escritor y editor, uno de los productores, el co-fundador y co-director del Proyecto Empowerment que apoya muchos cineastas cada año, David Kasper, así como los otros dos productores, que sin su perseverencia la película nunca habría sido terminada, Nico Panlgutti y Joanne Doroshow.

Quisiéramos tomar un momento y dedicar esta película a toda la gente que ha trabajado tan difícilmente por la justicia, la verdad y la paz alrededor del mundo (aplausos de la audiencia). Particularmente, las cuatro personas que murieron mientras trabajaban como asociados de este filme, y posiblemente los millares de panameños que murieron en esta invasión, cuyas historias jamás se pudieron contar de otra manera debido a las prácticas engañosas y las táctica de nuestro gobierno, con la complicidad (y la audiencia dispersa que silbaba) - no tengo gusto de ella tampoco, pero es la manera que es con la complicidad de los medios principales.

También quisiéramos dedicar la película a los valerososo periodistas panameños y los activistas de los derechos humanos que desafiaron la interdicción panameña contra la exhibición de esta película a riesgo personal, en las últimas semanas en Panamá, que a propósito fue censurada a nivel nacional; y a millones de norteamericanos que pueden o no conseguir ver esta película ahora que la televisión pública también ha rechazado su difusión. Para cerrar, quisiera decir que tenemos un tremando potencial en el mundo. Aquellos que tenemos ese potencial de impactar en el mundo. Utilicémoslo.

Desafiemos esta nueva administración a revertir la herencia que hemos dejado con nuestras políticas en el mundo, y convirtámonos en los americanos capaces de hacerlo. Muchas, muchas gracias. La parodia del “Tony” La figura de Manuel Antonio Noriega era irresistible como fuente de creación literaria para efectos de la concepción de guiones cinematográficos. Al menos así lo entendió el escritor de la revista New Yorker Lawrence Wright, quien estuvo atraído por Noriega mientras leía y escuchaba sobre el cerco en la nunciatura en 1989. Wright investigó y preparó un guión sobre un hijo de madre soltera abandonado cuando tenía 5 años que al crecer recibió formación militar en Perú y a sus veintidós años ingresa en la Guardia Nacional, escalando en el poder militar para ocupar la jefatura del servicio de inteligencia panameña mientras colaboraba con la CIA y llegando posteriormente a la comandancia de las fuerzas armadas panameñas, no sin antes permitir el narcotráfico y beneficiándose de él. Wrigth había conceptualizado esta historia como una obra teatral, pero la idea no aterrizó.

En esos días hubo mucho interés de Holywood. Oliver Stone tuvo ganas de producirla y dirigirla contando con el protagónico de Al Pacino, sin embargo optó por realizar un filme sobre Richard Nixon. Con el tiempo, el guión de Wright pasó de ser el plato codiciado de la indusria a un proyecto engavetado hasta que Showtime, un canal de televisión por cable decidió arriesgar un presupuesto de cinco millones de dólares y encargarle a Roger Spottiswoode, realizador estadounidense conocido a principios de los ochenta por la dirección del drama periodístico “Bajo Fuego”, sobre la crisis en Nicaragua, el proyecto de Noriega.

Spotiswoode estaba en la dirección de la película “El mañana nunca muere”, con Pierce Brosnan como James Bond y se muda a Manila, Filipinas, para iniciar con la producción de “Noriega: el favorito de Dios”. El único problema para darle rigor periodístico al relato era al menos una entrevista con el propio “Tony” Noriega.

El filme recibió la espalda de los distribuidores estadounidenses aún contando con un gran actor en el rol protagónico, el británico Bob Hoskins (“Mona Lisa” y “¿Quién engañó a Roger Rabbit?”), quien lleva el peso real del filme. Con el estreno de este filme se estaba programando la distribución del libro editado por la compañía Simon & Schuster, y con ambos productos en el mercado, el nombre de Noriega volvería a la luz pública. El resultado de “Noriega: el favorito de Dios”… muy mixto.

El filme era una comedia negra que caricaturizaba la atmósfera circense posterior a la caída del General Noriega. En sus primers tomas, Spotiswoode muestra a Hopkins como un Noriega confesándose con un sacerdote y jactándose de ser un hombre bendecido. Paralelo a esta confesión, en la selva, una tortura y asesinato para la historia de Panamá. El filme buscaba ese efecto crítico de la comedia negra, poco entendido por el gran público de cine.

Ese mal logrado efecto restaba calidad a la forma cómo se desenvolvían los hechos que además carecían de profundidad histórica y calor humano.

Es que ese argumento se iba desde un Noriega soportando tratamientos para el acné hasta sus conferencias en Harvard, mientras presentaba confabulaciones nocturnas con Fidel Castro (Michael Sorich) y Oliver North (Edward Edwards) teniendo al lado chicas en bikini. La concepción original del filme era el de una biografía imaginada sobre lo que hubieran sido los últimos años en el poder de este general, teniendo a las calles de Manila para recrear el ambiente de Panamá.

Al promocionar esta película, su director explicó: “Los hechos tuvieron lugar y hubo personajes en situaciones similares”. Al final, Regency Enterprises y Showtime Networks vaticinaron que no tendría éxito en taquillas y acertaron. El producto era malo y difícil de digerir por el público que no entendió la intención conceptual al realizar una comedia negra sobre un “hombre fuerte” que dejó huellas para la historia conocida de Panamá y Latinoamérica. Asunto: el “desastre” David John Moore Cornwell o John Le Carré, alcanzó la fama internacional con sus novelas de espionaje enfocándose con el servicio secreto británico gracias a su estilo realista.

La obra que lo catapultó fue “El espía que surgió del frío”, pero fue con “El sastre de Panamá” cuando obtuvo el seguimiento de la masa panameña. En 1996, John le Carré presenta su libro “El sastre de Panamá” y años más tarde, junto con el director irlandés John Boorman, lo llevan al cine contando como protagonista a Pierce Brosnan, quien buscaba alguna forma de parodiar a James Bond, personaje que le estaba dando fama y renombre mundial, pero que también lo estereotipaba como actor, el efecto Bond, que le dicen al fenómeno.

El sastre de Panamá es un film de espionaje que combina la narración clásica de Le Carré con los procedimientos posmodernos de la parodia y la desconstrucción, dirigidos con cierta gracia por Boorman. En el relato, Andy Osnard (Pierce Brosnan) es un fracasado agente secreto inglés enviado a un destino poco conflictivo. Asignado a Panamá, conoce a Harry Pendel (Geoffrey Rush) un ciudadano inglés que huye de la justicia británica por un caso de estafa, que en Panamá trabaja como un sencillo sastre que viste a influyentes políticos, incluyendo al mismo General Noriega, entre otros hombres de poder.

Osnard necesita un sucio complot que jsutifique su salario y confía en Harry como su informante, a quien le compra secretos de estado, basándose en el hecho de que su esposa Luoisa (Jaime Lee Curtis) trabaja en la administración del Canal de Panamá. La información de Harry, falsa y llena de conjeturas sin aparente veracidad, se convierte en una fuente que llegaría a crear un conflicto bélico de grandes magnitudes. Creando líneas paralelas entre “Nuestro hombre en la Habana”, basada en la novela de Graham Greene de Carol Reed, “Casablanca” de Michael Curtiz y cualquier filme de la serie 007, Le Carré y Boorman crean una comedia negra que satiriza el género de espionaje y llevan a niveles de simulación y mentira, propioas de este tipo de cine. Ahora, hay ciertos engaños en el desarrollo de esta pieza cinematográfica.

Precisamente por pecar de comedia negra, pierde cualquier corriente de veracidad e impacto histórico sobre la trama misma, situación que incomodó formalmente al público panameño que aceptó que el equipo de filmación realizara este filme en tierras panameñas con la visita del elenco completo. El problema estuvo en que luego del estreno del filme, que tampoco levantó interés en las taquillas internacionales, la percepción del filme no fue favorable. La crítica generalizada estuvo de acuerdo en llamarla “El desastre de Panamá” por cómo mostraban al país a través del relato de Le Carré. Críticos de cine en Panamá tuvieron una percepción más equilibrada, valorizando la obra como una interesante parodia del género de espías que le es bastante fiel a la obra de su autor. Mientras tanto, Pierce Brosnan se llevaba buenos recuerdos de Panamá. “Qué gran trabajo es éste”, comentaba un Brosnan, muy ocupado en sacar fotos de la compuerta de las esclusas de Miraflores.

La filmación quedó resuelta con seis semanas de trabajo en Panamá y otras cuatro trabajando en interiores en los Estudios Ardmore en Irlanda, donde también se realizaron las labores de postproducción, pero su resultado, nada alentador para los panameños que deseaban que Panamá saliera mejor librado de ese “desastre”.

A pesar de los últimos escándalos entre Hollywood y Panamá, mencionando el caso de Sean Connery y la visa diplomática que le pidieron devolver hace algunos meses, Panamá como fuente de historias busca mejores espacios para que guionistas y directores puedan relatar con veracidad y rigor periodístico aquellos hechos que han sido noticia y que el mundo debe conocer a través de propuestas cinemtográficas de mayor calidad.


   


 

 

 


                                  

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